Vendían autos robados de alta gama

La “banda de los rosarinos”, a juicio oral

La “banda de los rosarinos”, a juicio oral

Gendarmería procedió a secuestrar 31 vehículos en los procedimientos realizados en septiembre, cuando cayó la banda. Foto: Archivo El Litoral

Diez hombres acusados de integrar una banda que robaba autos en el conurbano bonaerense y Capital Federal, para desguazarlos o venderlos en Rosario, y dos subcomisarios sospechados de cobrar coimas para liberar a uno de ellos, irán a juicio oral y público.

 

Télam

Según informaron fuentes judiciales, la sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de San Isidro confirmó la prisión preventiva que había sido dictada en septiembre pasado contra los acusados, por lo que seguirán detenidos hasta el debate oral. Los camaristas Oscar Quintana y Ernesto García Maañón analizaron el caso de una banda desbaratada a principios de agosto, tras 27 allanamientos en los que se secuestraron 31 vehículos robados, miles de autopartes y siete armas de fuego.

Además, dos subcomisarios de Villa Adelina y el presunto testaferro de ambos fueron arrestados acusados de haber cobrado 20.000 pesos y la transferencia de un automotor como coima para liberar a un integrante de la banda que había caído preso en medio de la investigación.

Con esta decisión judicial, quedan en condiciones de ir a juicio el sindicado jefe de la banda, Esteban Lindor Alvarado (33), al igual que sus presuntos socios, Walter Ramón Bucci (33) y Gabriel Antonio “Peto” García (40), los tres con domicilio en Rosario y quienes receptaban los autos robados en Buenos Aires para “reempapelarlos” o desguazarlos en desarmaderos de esa ciudad.

También los cinco “pasadores” que se dedicaban a trasladar los autos robados desde Buenos Aires a Rosario, identificados como Diego Alejandro Romero (36), Mario Fabián “Pepino” Díaz (44), Jorge Alberto Tome (53), Carlos Alberto “Carli” Carmona (30) y Jorge Gabriel “Gaby” Yelamos (50).

Según la acusación del fiscal Patricio Ferrari, avalada por el juez de Garantías de San Isidro Diego Martínez, Yelamos también era especialista en desinstalar lo que en la jerga se conoce como “el bicho”, los equipos de rastreo satelital de los autos.

Los últimos dos acusados de integrar la banda que irán a juicio son Néstor “Piru” Robles (41), uno de los presuntos asaltantes que robaba a mano armada los vehículos, y Alberto Derlis “Beto” Ruiz Díaz (42), quien de acuerdo a la investigación confeccionaba los “stickers” falsificados para las autopartes y los autos robados.

Estos diez detenidos quedaron imputados por los delitos de asociación ilícita -Alvarado en carácter de jefe u organizador-, robo calificado, encubrimiento, tenencia ilegal de arma civil, estafa al seguro y sustitución de numeración registral.

A Ruiz Díaz se le suman falsificación de marcas y contraseñas reiteradas.

Los comisarios

En el caso de los subcomisarios de la Policía bonaerense Marcelo Gustavo Godoy (43) y Pablo Javier Sosa (38) -ex jefe y ex subjefe de la comisaría 8va. de San Isidro-, y del supuesto testaferro del primero, Juan Pablo Farías (35), serán juzgados por extorsión y encubrimiento agravado.

Para los ex jefes policiales, los delitos están triplemente agravados por ser funcionarios públicos, por ánimo de lucro y ser consecuencia de un hecho grave.

El hecho, que quedó registrado en las escuchas telefónicas de la causa, se conoció el 10 de mayo pasado, después de que la banda robó un auto en Carapachay.

Uno de los acusados, “Pepino” Díaz, fue detenido en jurisdicción de Villa Adelina y los subcomisarios lo liberaron a cambio de 20.000 pesos y la transferencia de un Citröen C3.

En el pedido de prisión preventiva de Ferrari, el fiscal planteó que estos imputados conformaban “una empresa criminal que en forma preacordada y previa división de tareas se dedicaba a la comisión de delitos indeterminados, principalmente contra la propiedad automotor”, lo cual fue avalado ahora por la Cámara.

Según el fiscal, obtenían los autos de tres maneras: robándolos a mano armada, sustrayéndolos desde la vía pública mediante el uso de ganzúas o sistemas informáticos que generan la apertura y encendido de los vehículos, o con la connivencia de sus propietarios, quienes los denunciaban falsamente como robados para defraudar a las aseguradoras y cobrar las pólizas.

Siempre según la investigación, también eran tres los posibles destinos de los rodados: los desguazaban en autopartes para el mercado negro; le suprimían la numeración de chasis y motor para hacer un auto “mellizo”; o los hacían pasar como “vehículo de repuesto” como un presunto auto volcado, chocado o siniestrado.

Para los investigadores, fue difícil la detención de esta banda, efectuada por Gendarmería, debido a su “gran capacidad y disponibilidad económica” y por el “amparo policial” que tenían en Rosario a través de “sobornos” con los que logró realizar su presunta actividad ilícita en su ciudad natal.