Captura y procesamiento

Lo mató porque le mandó un mensaje de texto a su novia

Lo mató porque le mandó un  mensaje de texto a su novia

Nicolás “Moroco” Ojeda intentó hacerse pasar por otra persona cuando lo atraparon por el robo al comedor de Ruta 11, en la localidad de Candioti. Foto: Archivo

 

Llevaba casi un año prófugo por matar de tres tiros a un albañil en Sauce Viejo. La policía lo atrapó el mes pasado por el robo a un comedor de Candioti.

 

Juliano Salierno

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Un mensaje de texto al teléfono celular de su pareja fue suficiente para que “Moroco” Ojeda confirmara las sospechas de que su mujer lo engañaba. Esa mañana esperó a que Miguel Ángel Palaveccino se quedara solo en la obra donde trabajaba y tras golpearlo, lo llevó hasta un descampado donde lo mató de tres balazos.

El crimen se consumó entre los límites de Santo Tomé y Sauce Viejo, la mañana del viernes 20 de abril de 2012; pero el cuerpo del joven albañil no fue hallado sino hasta la madrugada del día siguiente, cuando un quiosquero de la zona le contó a la policía la confesión que le hizo un desconocido con el que compartió varias cervezas la noche anterior.

En un momento de la charla, el ocasional cliente le reveló que estaba preocupado porque “había corrido a un vaguito a los tiros”, dijo. También le contó que “lo mataron” y que lo tiraron en una obra en construcción.

Atribulado por la noticia y tras despedir a su confidente, el comerciante se acercó lo más que pudo al baldío de calle 3 de Febrero al 4800, de Santo Tomé, pero no se animó a entrar para confirmar la presencia del cadáver. En cambio, decidió hacer la denuncia y señalar el sitio a los policías, que desde la tarde anterior investigaban la desaparición de un joven en la misma zona.

Pedido de paradero

El padre de Palaveccino, un hombre de 50 años que lleva el mismo nombre que su hijo, radicó un pedido de paradero a las cinco menos cuarto de la tarde de aquel viernes en la Subcomisaría 13º de Sauce Viejo. Él y su mujer estaban preocupados porque “Miguelito” había salido a trabajar a las 8 de la mañana y todavía no había vuelto. Hacía un año y medio que se desempeñaba como albañil y había alcanzado el grado de oficial.

También la madre se comunicó con el patrón para saber si había ido a trabajar por la mañana a la obra de la calle 15, entre 4 y 6, del barrio Adelina de Sauce Viejo.

Entonces el capataz, que además era concuñado del empleado, le dijo a la mujer que el muchacho había discutido con un vecino, que lo golpearon y se lo llevaron. Pero que no sabía nada más.

En base a esa declaración, el patrón fue llevado a declarar a la comisaría, donde refirió que dejó a Palaveccino en la obra y se fue a hacer unos mandados y al regresar el peón ya no estaba.

En su lugar había otra persona, un vecino que le contó que Palaveccino discutió con su cuñado “Moroco” Ojeda y que aunque este último lo amenazó para que se fuera diciéndole que “iba a buscar los caños” -por las armas-, el trabajador desoyó la advertencia.

“Anda armado”

Los dos primeros en ser arrestados fueron el vecino de la obra donde trabajaba Palaveccino y el quiosquero que contó la historia, ya que hasta ese momento eran los únicos que sabían del asunto.

Pero pronto se supo que el motivo del crimen no era otro que el rencor porque Palaveccino salía con la mujer de Ojeda. Este último sospechaba que se estaban viendo, y ese viernes descubrió que le había enviado un mensaje de texto en el que estaban claras sus intenciones.

Por su parte, el quiosquero le oyó decir a Ojeda que “le habían pegado como cuatro tiros por pito duro”. Y el cuñado del asesino aseguró que “estaba enojado con Miguelito porque éste se estaba haciendo el gato con su hermana” y lo previno diciéndole que tuviera cuidado “porque mi cuñado siempre anda armado”.

Para completar el cuadro, la niñera de la finca vecina a la obra recordó que esa mañana encontró llorando a la novia de Ojeda, a la que reprendió porque “había salido con Miguelito”.

Dos tipos en moto

El médico policial que identificó el cadáver constató que tenía tres disparos de arma de fuego: uno en el pecho, otro en la cabeza y el último en la rodilla, todos del lado izquierdo.

Luego una pericial balística determinó que el arma con el que mataron a Palaveccino era de calibre 22 mm. similar al que los testigos aseguran que portaba Ojeda -tenía dos armas de ese calibre.

Por último, una nena de 12 años fue la que contó que a las 9.30 de la mañana de ese viernes escuchó varios disparos en un baldío cercano. También dijo que vio salir a dos tipos en moto de entre los pastizales y que tomaron rumbo a Santo Tomé.

Nicolás Ojeda estuvo prófugo desde entonces, hasta que lo apresaron el 4 de abril último por el robo a un comedor de la localidad de Candioti.

El juez de Instrucción Segunda, Nicolás Falkenberg, lo procesó el 23 de abril pasado como autor probable del delito de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego” cuya víctima fue el albañil de 20 años.

Para Falkenberg, “se encuentra probado el móvil sentimental” y la discusión que mantuvieron ambos la mañana del 20 de abril de 2012. Asimismo confirmó la prisión preventiva, sobre todo teniendo en cuenta que estuvo un año prófugo hasta que fue atrapado en otras circunstancias.


Con identidad falsa

  • Agentes de la Sección Homicidios de la Unidad Regional Uno lograron identificar a Nicolás Bladimir Ojeda, alias “Moroco”, el 4 de abril de este año. El joven de 23 años buscado por un homicidio cometido en Sauce Viejo el año pasado, acababa de ser arrestado por el robo a un comedor de la localidad de Gobernador Candioti cometido un día antes.

En el marco de la investigación emprendida por efectivos de la Comisaría de Distrito 22º, por el robo a la empresa gastronómica, la policía atrapó a un tal “Pablo Marano”, que no era sino Ojeda, que en un primer momento intentó hacerse pasar por otra persona utilizando una identidad falsa.

Además de Ojeda fue arrestado por el robo un hombre de 39 años de apellido Ruiz, que quedó a disposición del Juzgado de Instrucción Cuarta.

Ambos fueron alojados en un primer momento en la Seccional 11º de policía, desde donde luego del procesamiento ordenaron el traslado de Ojeda bajo la órbita del Servicio Penitenciario.