Preludio de tango

Mario Battistella

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Foto: Archivo El Litoral

 

Manuel Adet

Un día lo escuché a Ángel Vargas cantar el tango “No aflojés” y hubo algunos versos que me impresionaron por lo bien escritos, por la capacidad del autor para crear imágenes y armar metáforas. “Vos que fuiste de todos el más púa, batí con qué ganzúa piantaron tus hazañas”. Hay que leer y saborear esos versos. O los que vienen: “Por tu ausencia en las borracherías cambió la estantería el gusto de las cañas”. Perfecto. O lo que escribe después del estribillo: “Maula el tiempo te basureó de asalto al revocar de asfalto las calles de tu barrio”. ¡Impecable! El tango fue escrito en 1933 y la música es, nada más y nada menos que de Sebastián Piana y Pedro Maffia. ¿Qué más se puede pedir?

Se dice que a un poeta se lo debe juzgar por sus mejores poemas, no por los peores o los circunstanciales. La consideración vale también para Battistella. Uno de sus biógrafos dice que debe haber escrito alrededor de dos mil poemas, la gran mayoría, por supuesto, olvidables. Sin embargo, hay un puñado de tangos que lo instalan a este señor entre los grandes poetas del género.

Uno de ellos es “No aflojés”. El otro es “Cuartito azul”, escrito en 1939 con música de Mariano Mores. Se trata de un tango entrañable que pareciera escrito por un estudiante crónico o en homenaje a un estudiante crónico. Una noche un obrero me escuchó decir eso y me corrigió, porque para él “Cuartito azul” alude a la pieza de soltero que alquilaba cuando era muy joven y recién había llegado a la ciudad donde trabajaba de mozo. Le di la razón, pero observé que la letra refiere a la nostalgia de un gran señor que regresa al cuarto de sus tiempos de estudiante pobre y descubre que en ese cuartito pobre, modesto, precario, había sido más feliz que en su actual presente de abundancia, confort y prestigio. Esa distancia entre el muchacho oscuro y el gran señor, es difícil -no imposible- imaginarla con un obrero de la construcción, salvo, claro está, que el muchacho oscuro haya derivado en dirigente sindical, pero ése sería otro tema. La versión clásica de este tango la hizo Ignacio Corsini. Hay otra versión de Argentino Ledesma, pero la que a mí me gusta es la de Ángel Vargas.

“Remembranza” es un gran tango escrito en 1934 con música de Mario Melfi. Su primera estrofa es un clásico que infinitos tangueros han tarareado alguna vez en voz baja: “Como son largas las semanas, cuado no estás cerca de mí, no sé qué fuerzas sobrehumanas me dan valor lejos de ti”. A mí me gusta cómo lo interpreta Jorge Maciel, pero conozco quienes se juegan la vida por la versión de Jorge Valdez.

Con estos tres tangos, Battistella ya tiene ganado un lugar en el cuadro de honor de la historia. Sin embargo, hay otros que merecen recordarse. Menciono, por ejemplo, dos tangos cuya popularidad deriva del hecho que aluden al conflicto social. Uno se llama “Al pie de la Santa Cruz”. Se refiere a los Talleres Vasena y la Semana Trágica de 1919. Al tango lo grabó Gardel, pero hay una versión muy buena de Alberto Gómez.

El otro tango testimonial está escrito en 1962. La música es de Edmundo Rivero y se llama “Bronca”. Es un poema que está en la línea de “Cambalache” o “Al mundo le falta un tornillo”. Su última estrofa puede muy bien referirse al 2013: “Refundir a quien se pueda es la última consigna y ninguno se resigna a quedarse sin chapar. Se trafica con las drogas, la vivienda, el contrabando, todos ladran por el mando, nadie quiere laburar.”

En su momento se dijo que el destinatario del tango era el presidente José María Guido. Hoy esa afirmación carece de importancia, entre otras cosas porque Guido fue un personaje insignificante en la historia. Hay dos versiones de “Bronca” que merecen escucharse. Una es la del propio Rivero; la otra de Alfredo Belusi y la orquesta de Osvaldo Pugliese.

Con Rivero, Battistella hizo pareja en varios tangos, además de "Bronca", “Pobre rico”, “Para vos hermano tango” o “Pal Nene”, un poema que pretende responderle al tango de Raúl Hormaza “El nene del abasto”. A mi criterio se trata de dos poemas muy modestos, por no decir malos. El de Battistella se arruina por sus deliberados afanes moralistas de Maestro Ciruela.

Un tema que nunca me terminó de quedar claro fueron sus tangos hechos en sociedad con Alfredo le Pera. Me refiero a “Melodía de arrabal”, “Amores de estudiante”, “Cuando tú no estás”, “Me da pena confesarlo”, “Estudiante”. O temas camperos como “Criollita de mis amores” y “Mañanitas de sol”. ¿Escribieron una estrofa cada uno? ¿Uno escribía y el otro pasaba en limpio? No existen respuestas a esas preguntas. Por mi parte, siempre creí que “Melodía de arrabal” o “Amores de estudiante”, por ejemplo, eran temas exclusivos de Alfredo le Pera. ¿Estaba equivocado? No lo sé.

Se sabe que al primer tango Battistella lo escribió en 1925. Se titulaba “Pinta brava” y estaba destinado para el teatro revista dirigido por Alberto Ballestero. La primera grabación la hizo el autor de la música, Charlo, en 1928. Con Charlo también estuvieron juntos “Para el amor” y “Traviesa”, tema que escuché muy bien cantado por la gran Rosita Quiroga. Asimismo, hay una versión interesante de “Pinta Brava” a cargo de Agustín Irusta. O sea que los poemas de Battistella inspiraron a grandes ases del tango, como fueron Carlos Gardel, Charlo, Edmundo Rivero, Orlando Gobbi, Mariano Mores, Jorge Maciel, Pedro Maffia, Sebastián Piana, Jorge Maciel, Ernesto Famá. ¿Se puede pedir honor más alto?

Mario Zoppi Battistella nació en Verona, el 5 de noviembre de 1893. A estas playas llegó en 1910. Era todavía un adolescente pero con mucha calle. Desde pibe se inició en la música. Músico ambulante, recorrió con diferentes compañías pueblos y ciudades de Italia y Francia. Cuando llegó a la Argentina dominaba a la perfección el francés y el inglés y pronto hizo lo mismo con el castellano.

Durante años Battistella se va a ganar la vida trabajando para los sellos grabadores, haciendo traducciones. En 1922 debuta en comedias musicales dirigidas por Francisco Bohrigas. Para esa época conoce a Carlos Gardel con quien diez años después se reencontrará en París. Decía anteriormente que en 1928 Charlo le graba su primer tango: “Pinta brava”. Luego vendrán “Traviesa” y la zamba “Cuyanita de mi amor”. La empresa Víctor lo contratará para escribir poemas musicales. Allí hay tangos, zambas, fox trox, temas de calidad diversa, pero interpretados por los famosos de esos años.

En 1929 viaja a Italia para saludar a su familia. El viaje pensado para dos o tres semanas se extiende por tres o cuatro años. Su dominio del francés, el italiano y el español le permiten ser contratados por sellos grabadores de la época. En 1931 ya está en París trabajando para las grabadoras. Gardel considera que sus aportes son importantes y lo contrata para que escriba y lo acompañe en algunas giras. Efectivamente en 1932 recorren con el Morocho las principales ciudades italianas. Battistella alienta el proyecto de una película que finalmente no pudo concretarse.

En París trabaja con Le Pera, en realidad con los dos Le Pera, con Alfredo, el más conocido y con José, con quien escribirán una de las primeras biografías de Gardel, titulada: “Carlos Gardel, su vida artística y anecdótica”. El trío Gardel, Le Pera, Battistella crean tangos e imaginan películas, algunas de ellas deplorables, otras no tanto. En 1933 Gardel lo invita a ir a Estados Unidos y a una gira por América Latina que por razones personales no acepta.

De regreso a la Argentina, continúa en el mundo del tango y el teatro. Será representante artístico de cantores como Argentino Ledesma y Edmundo Rivero. También director de los teatros Avenida, Mayo, Cabildo y Bataclán. Mario Battistella murió en Buenos Aires, el 10 de agosto de 1968.

Se dice que a un poeta se lo debe juzgar por sus mejores poemas, no por los peores o los circunstanciales. Hay un puñado de tangos que lo instalan entre los grandes del género. Uno de ellos es “No aflojés”. El otro es “Cuartito azul” .

En 1928 Charlo le graba “Pinta brava”. Luego vendrán “Traviesa” y “Cuyanita de mi amor”. La Víctor lo contratará para escribir poemas musicales, interpretados por los famosos de esos años.


“Al pie de la Santa Cruz” se refiere a los Talleres Vasena y la Semana Trágica de 1919. Otro tango testimonial, escrito en 1962, se llama “Bronca”.