Edición del Domingo 26 de marzo de 2017

Edición completa del día

Del “partido brillante” ante Chile a lo imprevisible de la altura de La Paz...

Los “fantasmas”, el “Huesito”, los 6 de Diego y el corte del tocayo

La selección del 73 que se fue 75 días a adaptarse a Tilcara y no tenían para comer, el gol de Galletti, la goleada que se “comió” Diego y el escandaloso corte de Julio Cruz con Passarella de DT, algunos hitos de una historia muy particular.

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El estadio Hernando Siles en el Centro Miraflores de La Paz. Hacia allí irá la selección de Bauza, envuelta en dudas y polémica, más allá de la necesaria y vital victoria lograda ante los chilenos.

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado especial a Buenos Aires)

deportes@ellitoral.com

En pocas horas, estaremos en La Paz, toda una aventura, para nosotros y para los jugadores. Alguna vez, hace casi 20 años, Passarella dijo que jugar ahí es “inhumano”. Calentó el ambiente. Fue el día del llamativo, curioso y polémico corte de Julio Cruz. Un auxiliar boliviano le pegó una piña en su pómulo derecho, lo llevaron al vestuario y apareció con un corte en el izquierdo y su cara sangrando. ¿Qué pasó? Sólo Cruz y aquel cuerpo técnico lo saben.

Hoy se cumplen exactamente cuatro años del último choque en el Hernando Siles entre Argentina y Bolivia. Fue el 26 de marzo de 2013. Terminamos 1 a 1 con gol de Banega. Ese día, Sabella armó línea de cinco en el fondo. Y jugó Clemente Rodríguez, actual jugador de Colón, como titular. Recuerdo que fue uno de los mejores jugadores, uno de los que más corrió. En ese flanco izquierdo se vio lo mejor del equipo. Además del aporte de Clemente, se destacó Di María, que fue el jugador que más se adaptó a la altura.

Recuerdo algunas cosas de aquel partido. Por ejemplo, que al llegar a La Paz, me llamó poderosamente la atención que en el hall del aeropuerto haya tantas sillas de ruedas con los equipos de oxígeno preparados para auxiliar de inmediato a aquellas personas que se descomponían apenas se bajaban del avión. Después, la certeza y convicción del taxista que nos llevó del aeropuerto (que se llama El Alto porque está 500 metros más arriba de la ciudad) al hotel, cuando dijo que “para adaptarse totalmente a la altura no bastan ni uno, ni dos, ni tres meses. Se necesita medio año o más para decir: ‘listo, ya soy una persona normal viviendo a más de 3.600 metros'”. Ya dentro del mismo partido, las imágenes inolvidables me retrotraen a cuando Di María desbordaba a gran velocidad, metía el centro y casi sin mirar cómo terminaba la jugada, se daba vuelta hacia el costado de la cancha para buscar un pequeño tubo de oxígeno que le tenían preparado, en todo momento, para tomar un poco de aire. Y por último, la estrategia de juego empleada por Sabella, de aprovechar los saques de arco para colocar a Palacio bien cerca de Galarza, el arquero rival, obligando a que los defensores retrocedan para marcarlo, a sabiendas de que es una jugada —la del saque de arco, junto a la del córner y el saque lateral— en las que no existe la posición adelantada. Como la pelota viaja rápido y demora su permanencia en el aire, por los efectos de la altura, “Chiquito” Romero aprovechaba la contingencia para meter los saques desde su arco lo más cerca posible del arco rival. Y lo conseguía: llegaba hasta la media luna del área de enfrente.

Si se repasa la estadística, la misma no es tan desfavorable. Ocurre que Bolivia es una de las selecciones que nunca pudo ganarle de visitante a Argentina. Sin embargo, de local ganó 4 partidos y empató 3, mientras que de visitante perdió 9 de los 10 que disputó con Argentina.

Esta misma estadística debería pasar desapercibida si no fuere porque Argentina ha tomado ahora la costumbre de viajar sobre la misma hora del partido, llegar a La Paz, jugar y volverse de inmediato. Y además, porque exige una preparación táctica y estratégica muy especial. Por ejemplo, Sabella adoptó un esquema de cinco defensores cuando le tocó enfrentar a Bolivia hace cuatro años. Y experimentó con la presencia de algunos jugadores que se iban a adaptar rápidamente, como por ejemplo Basanta y Campagnaro, acostumbrados a jugar en lugares en los que falta el oxígeno. De aquel equipo, Romero, Banega, Di María y Messi podrían repetir la experiencia en el partido de pasado mañana. El otro es Mascherano, pero llegó a la doble amarilla y lo verá de afuera.

La experiencia más notable fue la de 1973, en la clasificación para el Mundial de Alemania. Habíamos quedado eliminados de México 70 y éramos los organizadores del Mundial de 1978. Había que clasificar sí o sí. El entrenador de esa selección en las Eliminatorias era Enrique Omar Sívori, quien delegó en un ex técnico de Unión, Miguel Ubaldo Ignomiriello (lo dirigió después), la misión de preparar un equipo para jugar en la altura. Se fueron 75 días antes del partido que fue en el mes de septiembre de ese 1973 a hacer un trabajo de adaptación a Tilcara, a 2.500 metros sobre el nivel del mar. Bilardo imitó la experiencia un tiempo después, preparando al equipo para jugar en México. A esa selección se la denominó “fantasma”. Cuenta Mario Kempes, uno de sus integrantes, que “llegó un momento en el que no había más nada para comer. Entonces, empezamos a hacer amistosos para cobrar unos pesos y tener dinero para ir al supermercado. Después, alguien se encargaba de cocinar. Volví con siete u ocho kilos menos”, lamentó “el Matador”, cuando todavía era un jovencito que apuntaba desde Instituto, buscando la gloria que luego alcanzó siendo la gran figura del equipo campeón del mundo con Menotti.

Esa selección “fantasma” ganó 1 a 0 con gol de Fornari. Llegado el momento, Sívori colocó a tres o cuatro jugadores que no habían realizado la adaptación en la altura y que eran la base titular. Por ejemplo, Carnevali, Bargas, “el Ratón” Ayala y Telch se sumaron al equipo. El esquema para ese partido fue un 4-2-4, con Telch y Galván como volantes de marca, más un cuarteto ofensivo integrado por Fornari, Poy, Ayala y Kempes. Fue el experimento más llamativo y hasta curioso. Hay una foto de los jugadores disfrazados de “fantasmas” que resulta inconfundible y revela aquello que resultó clave para conseguir esa ansiada clasificación para ir a Alemania.

Mucho tiempo después, nos “comimos” 6 con Diego en el banco. ¿Se subestimó aquel partido?, puede ser. En el repaso de nombres, ¿quién puede discutirle a Maradona los jugadores que puso?. Miren este equipo: Carrizo; Zanetti, Demichelis, Heinze y Papa; Lucho González, Mascherano, Gago y Maxi Rodríguez; Messi y Tevez. Después entraron Di María, Angeleri y “el Rolfi” Montenegro. Fue una de las derrotas más amplias y denigrantes del fútbol argentino. El Gráfico clavó una tapa negra el día del 0-5 con Colombia en el Monumental. Es cierto que, ese día, no sólo perdimos, nos golearon y nos pegaron un baile de aquéllos, sino que también nos mandaron a repechaje y obligó a la vuelta de Diego a jugar en la selección. Esta derrota con Bolivia, si no era para negra, cuánto menos era para una tapa oscura.

Algunos años antes, se jugó un partido no apto para cardíacos y ¡justo en la altura! Fue un 3 a 3 del equipo de Bielsa en la clasificación para Corea-Japón. Nos ganaban 3 a 1 y faltaba un minuto. El partido estaba definido y supuestamente no quedaban ni ideas ni piernas (sobre todo esto último) para buscar el partido. Crespo a los 44 y Sorín a los 45 del segundo tiempo hicieron delirar a todos. Creo que en esos minutos finales y en el festejo de aquellos goles, se olvidaron de todo. De la altura, de la falta de aire, de los tubos de oxígeno. Fue un final tremendo e impropio para un terreno y un clima inhóspito y desacostumbrado.

Como se expresa más arriba, las dificultades no se condicen tanto con los resultados, salvo que se compare los juegos contra el mismo rival en la Argentina. No nos ganaron nunca en nuestro país, pero lo hicieron 4 veces como locales. Aunque nosotros los vencimos en tres, o sea que no es tan negativa la estadística. Así, la última victoria también se recuerda. Y la casualidad nuevamente golpea la puerta: fue un día como hoy, 26 de marzo, pero de 2005. El equipo ya dirigido por Pekerman, luego de la “falta de energía” que llevó a Bielsa a renunciar, venció 2 a 1 con una figura inesperada: “el Huesito” Galletti, autor del segundo gol que selló el resultado del partido. También Clemente Rodríguez formó parte de aquel equipo, lo cual no deja de ser un mérito para el calvo marcador de punta de Colón: jugó en el 2005 y luego repitió en el 2013, ocho años más tarde y sin ser un “europeo”. Son las cosas que han pasado en los últimos tiempos en la selección y que hoy asoman en la explanada de las consideraciones a analizar: la escasa renovación que históricamente se viene dando en los planteles nacionales.

Un Bauza criticado por su irónica afirmación de “partido brillante” ante Chile, un equipo sospechado por su involución y un rival cuasi eliminado pero que jugará “con el cuchillo entre los dientes”, más los 3.650 metros sobre el nivel del mar, configuran un cuadro de situación espeso para un partido que es raro de por sí.

Ganar ante Chile no era una opción, sino una obligación. Se logró el objetivo y es lo único en lo que no se puede discernir con Bauza. No perder en la altura de La Paz, ante un equipo débil pero que se potencia en ese ambiente, creo que es una buena medida. Ni hablar si se gana. Pero el empate sirve luego de lo logrado el jueves en la noche también rara del Monumental.

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El vergonzoso episodio en la clasificación para el Mundial de 1998. Veníamos de lograr una gran victoria ante Colombia en Barranquilla con gol del “Piojo” López y pasó esto: Cruz fue víctima de un puñetazo en el rostro por parte de un auxiliar del equipo de Bolivia, pero apareció con un corte en el otro pómulo en el vestuario. Nunca se aclaró qué fue lo que realmente pasó.

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Una foto que es parte de la historia misma del fútbol argentino: la selección que se apodó “fantasma” de 1973. Los jugadores se fueron a Tilcara con Ignomiriello de entrenador, tenían pautados dos amistosos y terminaron jugando cuatro o cinco más para comprar comida. Fotos: Archivo El Litoral

Bauza probó un equipo

El DT del seleccionado argentino, Edgardo Bauza, probó ayer a la tarde un equipo con Julio Buffarini, Enzo Pérez, Guido Pizarro y Éver Banega en el mediocampo de cara al partido del martes con Bolivia en La Paz, por la 14ta. fecha de la Eliminatoria Sudamericana para el Mundial de Rusia 2018. Además, ubicó a Facundo Roncaglia, Mateo Musacchio y Ramiro Funes Mori en la línea defensiva, que deberá rearmar por el desgarro de Gabriel Mercado y la suspensión de Nicolás Otamendi.

En el ensayo futbolístico dispuesto en el predio de Ezeiza, “el Patón” alineó desde el inicio a Nahuel Guzmán; Roncaglia, Musacchio, Funes Mori y un juvenil en la última línea; Buffarini, Pérez, Pizarro y Banega en la mitad de la cancha, más Ezequiel Lavezzi y Lucas Pratto en el ataque.

Al cierre

Citó a Pinola

Parece una jodita de Tinelli, pero no. “El Patón” Bauza convocó a Javier Pinola a la Selección Argentina y será parte del plantel que jugará el martes a las 17, en la Paz, frente a Bolivia. El defensor de Rosario Central estuvo 10 meses afuera de la cancha por la fractura del fémur de la pierna derecha al recibir un duro golpe de Felipe Aguilar, jugador de Atlético Nacional de Medellín, cuando se jugaban los cuartos de final de la Copa Libertadores. ¿Sirve que Bauza le dé una chance a Pinola pese a que estuvo tanto tiempo sin jugar? ¿No quiso perjudicar a River y quitarle a Jonathan Maidana? Son varios los interrogantes, pero parece difícil de comprender esta nueva citación.

Las tres victorias

El primer triunfo de Argentina ante Bolivia en el Hernando Siles, por Eliminatorias, se dio el 29 de agosto de 1965, antes del Mundial de Inglaterra. Ese día, ganamos 2 a 1 con dos goles de Luis Artime. El equipo era dirigido por José María Minella (el mismo que le dio nombre al mundialista de Mar del Plata) y Argentina alistó a Roma; Rubén Díaz, Ramos Delgado, Varacka y Leonardi; Albrecht, Rattín y Ermindo Onega; Luna, Artime y Más.

Hubo que esperar hasta 1973 para la segunda victoria. Fue el mentado equipo “fantasma” que se adaptó a la altura durante más de dos meses, cosa imposible de suponer para los tiempos que se viven. Fue 1 a 0 con gol de Fornari. El equipo alistó a Carnevali; Glaría, Bargas, Tagliani y Cortez; Galván y Telch; Fornari, Poy, Ayala y Kempes, con la conducción técnica de Enrique Omar Sívori.

Por último, el triunfo en la altura llegó de la mano de José Néstor Pekerman en 2005, hace hoy 12 años. Fue 2 a 1, con goles de Galletti y Luciano Figueroa. Argentina formó con Abbondanzieri; Cufré, Burdisso, Milito y Clemente Rodríguez; Scaloni, Bernardi, Cambiasso y Maximiliano Rodríguez; Galletti y Figueroa. Ponzio y Rolando Zárate fueron los que ingresaron en el segundo tiempo, completando aquél equipo.

 


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