INFORME DE CIPPEC

Las mujeres tienen cada vez menos hijos y más tarde

Un estudio revela que ellas estudian por más años, pero su participación laboral se mantiene casi constante desde 2000.

 

Redacción de El Litoral

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La mitad de las argentinas en edad fértil es madre. Pero la maternidad se viene postergando: mientras en 2001 el 32 % de los nacimientos eran de mujeres de 30 años o más, en 2016 esa proporción alcanzó al 38 % de los nacimientos. Así lo revela un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), en base a datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (Deis) y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En paralelo, la tasa de fecundidad global (la cantidad promedio de hijos que tendría una mujer durante su vida reproductiva) cayó de 2,42 en 2001 a 2,29 en 2016, y se espera que su tendencia decreciente continúe.

De todos modos, nacen suficientes niños como para que la población crezca. La fecundidad de reemplazo, es decir, la cantidad de hijos por mujer en edad fértil que debería haber para que la población continúe creciendo, se estima en 2,1. Pero las mujeres de mayor nivel educativo tienden a tener hijos por debajo de ese número. Esto amplía las brechas entre sectores socioeconómicos y contribuye a la infantilización de la pobreza.

PARTICIPACIÓN LABORAL

Pese a la postergación de la maternidad, la caída en la cantidad de hijos de las mujeres y la mejora de su nivel educativo, la participación laboral de las mujeres se mantuvo prácticamente constante desde principios de la década del 2000. La proporción de mujeres que forman parte del mercado de trabajo es mucho menor que la de varones en las edades reproductivas. La posibilidad de ser madre parece constituir un obstáculo para la participación plena de las mujeres en la economía, a diferencia de la paternidad.

La brecha de participación laboral entre varones y mujeres aumenta entre aquellos que tienen hijos. Desde 2003, los varones con hijos son el grupo que alcanza mayores niveles de participación laboral (en torno al 95 %), le siguen los varones sin hijos (entre el 85 % y 90 %). Muy por debajo se encuentran las mujeres sin hijos (entre el 65 % y 70 %) y quienes menos participan del mercado de trabajo son las mujeres madres (en torno al 60 %). Incluso cuando las mujeres logran participar del mercado de trabajo, ellas tienen mayores probabilidades de transitar a la inactividad, estar desocupadas o trabajar en la economía informal.

Además, el cuidado de niños, ancianos y enfermos y el trabajo doméstico no remunerado sigue recayendo en mayor medida sobre las mujeres y afecta su participación laboral.

LA NECESARIA AUTONOMÍA

La autonomía de las mujeres es un requisito indispensable para la equidad de género. Las mujeres deben poder tomar decisiones activas e informadas en relación con su maternidad para garantizar sus derechos. Además, las inequidades de género plantean un obstáculo al desarrollo económico e inclusivo del país. Reducir estas brechas se traduce en impactos positivos al nivel macroeconómico (aumento en el PBI agregado y per cápita) y microeconómico (mejoras en los rendimientos de cada empresa).

La Argentina terminará hacia 2040 su etapa del llamado “bono demográfico”, período en el cual la proporción de población en edad de trabajar es mayor que la de niños y adultos mayores. Es importante que el país se desarrolle antes de que su población siga envejeciendo, ya que ésta implicará más pago de jubilaciones y más provisión de servicios de salud. Por eso, el sector público y el privado deben brindar mejores condiciones para que las mujeres que así lo deseen puedan tener más hijos sin temor a que ello implique una penalidad económica. Las políticas de cuidado contribuyen a esto.

RECOMENDACIONES

Más allá del diagnóstico, Cippec propone una serie de medidas públicas para asegurar la equidad y la participación de las mujeres en el mundo del trabajo.

- Garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, para que puedan decidir si ser madres, cuántas veces y en qué momento de sus vidas.

- Modificar el régimen de licencias familiares para que sea universal, que fomente la coparentalidad y que sea adaptable a los distintos tipos de conformaciones familiares.

- Proveer espacios de crianza, enseñanza y cuidado de calidad para niños y niñas, para mejorar la conciliación de la maternidad con la participación en el mercado de trabajo.

- Reformar el esquema de transferencias a la niñez y adolescencia, para lograr una cobertura universal y equitativa que asegure un nivel de vida digno a las familias con niños.

Las mujeres de mayor nivel educativo tienden a tener hijos por debajo de 2.1 que es la llamada fecundidad de reemplazo. Esto amplía las brechas entre sectores socioeconómicos y contribuye a la infantilización de la pobreza.