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Lunes 07.03.2016 - Última actualización - 12:08
11:26

La crecida no afecta directamente la prestación del servicio, afirma Assa

Excursión a la toma del Riacho: así se capta y trata el agua en la ciudad

La toma Hernández bombea 6 millones de litros de agua por hora para abastecer —junto con la toma de Colastiné— a toda la capital. Fue afectada por bancos de camalotes, y su capacidad se redujo en un 20 %. Hubo baja presión en algunas áreas, pero el problema se solucionó.

Buzos. A principios de enero, Assa debió contratar buzos tácticos para que remuevan —a 8 metros de profundidad— los camalotes que estaban bloqueando las rejillas de la toma de agua del Riacho Santa Fe. Foto: Gentileza Assa




La crecida no afecta directamente la prestación del servicio, afirma Assa Excursión a la toma del Riacho: así se capta y trata el agua en la ciudad La toma Hernández bombea 6 millones de litros de agua por hora para abastecer —junto con la toma de Colastiné— a toda la capital. La toma Hernández bombea 6 millones de litros de agua por hora para abastecer —junto con la toma de Colastiné— a toda la capital. Fue afectada por bancos de camalotes, y su capacidad se redujo en un 20 %. Hubo baja presión en algunas áreas, pero el problema se solucionó.

 

Luciano Andreychuk
landreychuk@ellitoral.com
Twitter: @landreychuk

 

¿Cómo es el circuito del agua en la ciudad? ¿Desde dónde se capta, cómo se potabiliza y llega hasta las canillas de los hogares? El grifo se abre y sale el líquido vital. Tomamos agua de red. Nos bañamos, nos refrescamos. Es simple. Lo realmente complejo es el proceso que transcurre antes de que todo eso pueda ocurrir.

 

El Litoral siguió esa ruta del agua. Fue una suerte de excursión periodística, desde donde se capta y bombea agua cruda, que es el punto de partida. Aguas Santafesinas (Assa), la prestataria del servicio, tiene dos tomas de agua: una está en el Riacho Santa Fe —la llamada toma Hernández— y la otra en el rió Colastiné. Es el principio de todo.

 


La toma Hernández

 

La torre de la toma Hernández está sobre el Riacho Santa Fe. Capta aproximadamente 6 mil metros cúbicos de agua por hora, dependiendo de las condiciones del río. Eso representa 6 millones de litros por hora. La toma de agua cruda de Colastiné hoy está captando 3.200 metros cúbicos por hora (3,2 millones de litros de agua por hora).

 

Los porcentajes de captación de agua entre ambas tomas son variables, entre un 40 y 60 %. Depende de la demanda y de la situación de cada toma. Cuando la Hernández se vio afectada por los camalotes (ver Relacionada), se captaba más agua de Colastiné. Pero ambas están en un rango de mitad y mitad.

 

La toma Hernández cuenta con seis bombas de presión, de distintos caudales (un operador activa las de menor o mayor caudal, dependiendo de la hora y del nivel de consumo). Tiene 4 bombas de 1.500 metros cúbicos; otra que capta 2.500 metros cúbicos, y la sexta 2.800 metros cúbicos. Hay un “chupón” a unos ocho metros de profundidad, por donde el agua ingresa.

 

Foto: Infografía El Litoral

 

En la planta potabilizadora

 

El agua cruda llega por conductos subterráneos hasta la planta potabilizadora de Assa. Ya allí, el agua cruda va al sector de las cámaras de mezcla, que son grandes piletones. Se distribuye en los módulos de tratamiento donde se realiza la floculación (agregado de productos químicos). Ese proceso genera un agrupamiento de las partículas que están en disolución en el agua cruda.

 

Por agitación mediante un sistema de aspas, las partículas más grandes y de mayor peso se agrupan, y van a una segunda cámara de decantación. Allí, por gravedad precipitan; el agua se clarifica y es recogida a nivel superficial por los vertederos de agua decantada. El barro depositado en el fondo se remueve con barredores y se devuelve al río. Es lo que se llama agua de rechazo.

 

El agua decantada pasa a un proceso de filtración, que se hace con mantos de arena (de 1,20 metros de espesor) que terminan de retener las impurezas y las partículas que trajo el agua del río. Pasa por las cajas de filtros, que tienen hendijas de un milímetro.

 

Así filtrada el agua, queda confinada (sin contacto con el exterior) en una prereserva, que es una unidad de transferencia desde donde luego será enviada a la reserva central. Esta reserva enorme es subterránea —está debajo de un parquizado ubicado en el predio de la planta de Assa— y es donde se almacena el agua ya potabilizada.

 

Desde allí, la sala de bombas de la prestataria envía el suministro de agua a toda la red de usuarios que cuentan con el servicio a través de un bombeo diferenciado: uno hacia el centro sur de la ciudad, y el otro hacia el norte. Ahora sí podemos abrir la canilla.

 

El “cerebro” de la planta

 

En la planta de Assa hay un centro de control de producción, que es como el “cerebro inteligente” que controla y monitorea —con instrumental tecnológico— todas las instalaciones de Assa en la ciudad. 

 

En ese centro se hace un monitoreo on line. En algunos casos se pueden telegestionar: los técnicos especialistas pueden, desde una computadora, poner en funcionamiento una determinada bomba, o realizar otras acciones. Otras bombas se telemonitorean: en caso de alguna falla, el sistema avisa y se envía a la guardia técnica operativa para que haga las tareas necesarias.

 

El centro de control también recibe on line los indicadores de calidad, de los distintos valores de potabilización, de los niveles de cloración, entre otras variables.

 

El calor y la demanda

 

Con las temperaturas tan altas se consume mucha más agua. ¿Assa está preparada para afrontar una demanda extraordinaria? Guillermo Lanfranco, vocero de la prestataria, explicó a El Litoral que “el techo de la demanda es la capacidad nuestra de producción. Ese techo es hoy de unos 190 mil metros cúbicos por día. No se superaron los 191 mil metros cúbicos (190 millones de litros de agua por día para toda la red)”.

 

Dependiendo de la época, sube o baja la producción y la demanda. En verano, Assa ha llegado a distribuir hasta 203 mil metros cúbicos por día, el máximo al que llegó. En invierno, se distribuyen unos 168 mil metros cúbicos de agua por día. Esos son el techo y el piso. 

 

“En cuanto a la oferta hoy el servicio está estabilizado, si bien se puede tener algún déficit eventual (llegó a haber 60 de sensación térmica en Santa Fe, por ejemplo). En esos casos la red empieza a deprimirse: bajan las presiones. Pero la oferta alcanza bien para cubrir la demanda”, aseguró Lanfranco. 

 

Camalotes por doquier

 

El 30 de diciembre a la noche, El Riacho Santa Fe era un manto verde de camalotes y vegetación acuática. Eso se acumuló y afectó el “chupón” de las bombas de la toma Hernández, que está a 8 metros de profundidad.

 

“Era necesario despejar los bloqueos, y así se contrataron buzos tácticos que limpiaron los canastos y las rejillas de las bombas. Se hacía un retrobombeo para desprender la vegetación adherida”, precisó Carlos Giménez, jefe de planta y de Producción de Assa. Después de este problema que afectó el sistema, hoy la captación “funciona al 100 %”, afirmó Giménez.

 

La crecida, ¿afecta la prestación de servicio? “En sí misma, no. Lo que nos puede afectar es la aparición otra vez de masas de camalotes. De todos modos, hay que trabajar en las limpiezas y estar atentos a los sistemas de alerta para que no se afecte el bombeo. Se trata de estar alertas”, concluyó Lanfranco.

 

Sobre el vertedero de líquidos cloacales frente al Yacht Club

 

Enfrente del Yacht Club, en el ingreso a la calle que lleva a Alto Verde, hay una cámara de carga de la cloaca máxima de Assa. Ese respirador vierte líquidos cloacales al exterior desde hace dos meses, y a sus alrededores se ha generado un pequeño “bañado” de olor nauseabundo. Es un problema ambiental y sanitario: a unos 50 metros hay un centro de evacuados (Vuelta del Paraguayo I).

 

¿Por qué brota a borbotones esos líquidos cloacales al exterior?¿Y por qué aún no se ha solucionado?, fue la consulta de este medio. “El problema es la cantidad de agua que hay en toda la zona, que hace que las napas estén muy altas. Por eso pierde y rebalsa ese respirador. Es la contrapresión que ejerce el agua desde abajo. Hasta que no baje un poco el nivel de las napas, no tenemos formas de repararlo”, declaró Lanfranco.

 

Los trabajos de reparación ya fueron adjudicados a una empresa privada. “Pero no puede hacer nada aún, no puede intervenir. Necesitamos que baje un poco el río para hacer el trabajo. Provisoriamente tampoco se puede hacer nada. Debemos esperar que baje el río”, cerró Giménez.

 

Solución más cerca

 

Esta mañana, fuentes de la prestataria indicaron que el fin de semana último técnicos y operarios instalaron una tapa de hierro "que permitió reducir al mínimo la salida de efluentes en la salida de esa cámara de carga de la cloaca máxima de la ciudad".

 

"La intervención se pudo concretar gracias al descenso del nivel del río, instancia que hasta el momento había sido imposible de encarar por el anegamiento y la contrapresión que se registraba en la zona de trabajo", indicaron las mismas fuentes.

 

De mantenerse el río en tendencia bajante, "será posible avanzar en una solución definitiva del problema puntual registrado en la traza del conducto que termina desaguando en el río Colastiné".

 

Pedido

 

El concejal justicialista Sebastián Pignata había reclamado al municipio que intervenga “de manera urgente” ante la prestataria por ese volcamiento en el ingreso a Alto Verde. “Pedimos urgente solución ante este problema que afecta a gran parte de los vecinos que habitan en esta importante barriada costera de la ciudad”, dijo.

 


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