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Viernes 05.08.2016 | Última actualización | 13:43
13:20

Conmoción en la barriada

Don Bosco: tres robos y un tiroteo en menos de 24 horas

El jueves por la tarde robaron la bicicleta de una abuela. Luego robaron y golpearon al sacristán. Esta mañana asaltaron a un alumno y minutos después, en la esquina del colegio, delincuentes se tirotearon con la policía.

“La inseguridad va quebrando la confianza de una sociedad y la hace menos solidaria”, dijo hoy el párroco del colegio, Adrián Botta. Foto: Danilo Chiapello


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Conmoción en la barriada Don Bosco: tres robos y un tiroteo en menos de 24 horas El jueves por la tarde robaron la bicicleta de una abuela. Luego robaron y golpearon al sacristán. Asaltaron a un alumno y delincuentes se tirotearon con la policía. El jueves por la tarde robaron la bicicleta de una abuela. Luego robaron y golpearon al sacristán. Esta mañana asaltaron a un alumno y minutos después, en la esquina del colegio, delincuentes se tirotearon con la policía.

Danilo Chiapello
dchiapello@ellitoral.com

 

Tres robos y un tiroteo (ocurridos en menos de 24 horas) quebraron la paz y la armonía dentro de la comunidad de la iglesia y el colegio Don Bosco.

 


Los cuatro hechos delictivos se dieron entre la tarde de la víspera y esta mañana, lo que generó lógica preocupación entre los vecinos que salieron -una vez más- a reclamar seguridad. 

 

* “Se naturaliza todo. Parecería ser que este tipo de hechos se están volviendo normales. Que no sabemos distinguir qué es vivir bien en una sociedad o estar seguros y cómodos. Tenemos que aceptar estos hechos y tomarlos como parte de la comunidad. O se aprende a convivir o tenemos que irnos a otro lado”, señaló el cura párroco y director de esa comunidad, Adrián Botta.


 
* “Estos hechos nos llevan a pensar que tenemos que desconfiar de todos; que el otro puede ser mi enemigo. Como que uno no puede confiar en nadie, se va quebrando la confianza cada vez más. Y esto genera que cada vez haya menos solidaridad. Que las personas pongan siempre reparos, que se pregunte quién está a su lado. Enrejar los lugares donde vivimos, poner alarmas, rejas, en definitiva encerrarnos para defendernos”, agregó Botta.

 

Al ser consultado por sobre cómo afecta el panorama delictivo en la comunidad, el padre resaltó: “Esto genera que cada vez haya menos solidaridad y más preocupación; que las personas pongan reparo por quién está a su lado”.

 


“De un tiempo a esta parte, el colegio ha ido buscando mejorar su seguridad. Por ejemplo, evitar que ingresen personas desconocidas durante el horario escolar. Esas horas están protegidas totalmente. Ninguna persona que no tenga que ver con la institución puede ingresar. De esa manera también se le da tranquilidad a los padres para que sepan que sus hijos están cuidados.

 

Ola de robos

 

En orden cronológico, los episodios delictivos se registraron de la siguiente manera. 

 


- En primer lugar, en la tarde del jueves robaron la bicicleta de la abuela de un alumno mientras ésta asistía a un acto dentro del colegio, por el Día de los Abuelos.

 


- En segundo lugar, minutos después de las 17, un hombre ingresó a la sacristía de la parroquia y agredió al sacristán. Según el testimonio del padre Botta, el agresor tendría unos 25 años y se llevó un teléfono celular. El sacristán terminó con una lesión en la cabeza y otra en el rostro.

 


- El tercer hecho ocurrió esta mañana, cuando un alumno que llegaba al colegio caminando fue amenazado por dos sujetos, con un arma en su cabeza, y se llevaron el teléfono celular del chico. “A partir de eso se desató una situación estresante con el chico, que quedó muy angustiado y preocupado, por lo que había vivido”, dijo el sacerdote.

 


- Finalmente, minutos después de las 7.30, se registró un enfrentamiento entre sujetos encapuchados (se habla de entre dos o tres personas) y la policía. Según se supo, estos delincuentes abrieron fuego contra los patrulleros en la zona de Estanislao Zeballos y San Lorenzo, mientras que los oficiales no repelieron el ataque.

 

“No hay que  ser pesimista”

 

Pese al duro relato, el padre Botta no pierde las esperanzas. 

 


“No hay que ser pesimista del todo. Cuando uno trabaja en una comunidad educativa aprende que vale la pena apostar por el bien. No todo está perdido pero sí se genera cierto pesimismo”, sostuvo.

 


Nos tenemos que preguntar qué queremos como sociedad, qué es el bien común para todos y cómo lo construimos”, cerró.


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