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Domingo 21.08.2016 | Última actualización | 18:35
18:30

El Litoral exclusivo con Germán Chiaraviglio en Brasil

Garoto de Ipanema

En el parador 8 de Ipanema, la playa inmortalizada por el maestro de la Bosa Nova Tom Jobim, el finalista olímpico santafesino de salto con garrocha Germán Chiaraviglio habló sobre el gran resultado de los Juegos de Río de Janeiro y la adversidad que soportó en tiempos de lesiones.

Foto: El Litoral


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El Litoral exclusivo con Germán Chiaraviglio en Brasil Garoto de Ipanema En el parador 8 de Ipanema, la playa inmortalizada por el maestro de la Bosa Nova Tom Jobim, el finalista olímpico santafesino de salto con garrocha Germán Chiaraviglio habló sobre el gran resultado de los Juegos de Río de Janeiro y la adversidad que soportó en tiempos de lesiones. En el parador 8 de Ipanema, la playa inmortalizada por el maestro de la Bosa Nova Tom Jobim, el finalista olímpico santafesino de salto con garrocha Germán Chiaraviglio habló sobre el gran resultado de los Juegos de Río de Janeiro y la adversidad que soportó en tiempos de lesiones.

 

 

Fabiana García

(Enviada Especial a Río de Janeiro)

Ya está más relajado porque pasó la competencia, que es el punto de vista concreto de todo deportista que clasificó a los Juegos Olímpicos. Y desde que finalizó su participación, intenta disfrutar a pleno de los de Río de Janeiro, de su paisaje, de su familia y amigos que vinieron y también del atletismo, porque es un apasionado de su deporte y no se ha perdido ninguna jornada. En el medio tiene que ocuparse de las notas, del regreso, de transportar las garrochas —algo que siempre lo ocupa y preocupa— hasta que no llegan de nuevo a Santa Fe.

Pero es de tarde, increíblemente en Río de Janeiro es invierno, pero los 30 grados en las playa de Ipanema, con un sol radiante y el agua del Atlántico turquesa, nos alejan de cualquier preocupación. Todo quedará para después.

Pero el santafesino está tranquilo para hablar con El Litoral ya sin el apuro de la zona mixta y los compromisos post competencia.

“La final estaba dentro de mis sueños”

—Ya por finalizar Río 2016, ¿los pudiste disfrutar como querías?

—Ya pasaron algunos días de la competencia, este domingo se apaga la llama y después a pensar en Tokio. Parece mentira, hablamos tanto de ellos y ya se terminan. Sí, los pude disfrutar a pleno, no sólo respecto de la competencia, que me fue muy bien, sino en lo que hace a la gente que pudo venir, a mi familia, mis amigos y todos aquellos santafesinos y argentinos, eso fue algo increíble. Desde todo punto de vista fue una gran experiencia e inolvidable.

—¿Te esperabas que vinieran tantos argentinos?

—Fue muy positiva la gran cantidad de argentinos en Río. El acercamiento fue genuino, me encontré gente en el estadio, en la calle, en el metro y en la playa, me saqué fotos con todos lo que pude. Se sentía un clima muy local, es muy importante cuando se compite afuera y en esta competencia, sentirte acompañado. Fue algo muy bueno.

—¿Estaba dentro de tus expectativas reales y concretas pasar a la final?

—Estaba dentro de mis sueños en realidad, como expectativa u objetivo claro estaba bastante difícil, yo sabía que para pasar el corte tenía que hacer 5.75 o 5.70 como había conseguido el año pasado, y en mi caso iba a tener que hacer un gran esfuerzo porque significaba mi mejor marca del año 2016, que si bien había sido una buena temporada, no fue tan consistente como 2015, donde crucé tres veces por encima de 5.70. Tenía que hacer la marca más importante en el certamen más importante de nuestra vida deportiva. Por suerte todo fue fluyendo a medida que fui subiendo de altura, los saltos fueron cada vez mejor y eso me llevó a sentirme confiado y a poder estar de nuevo en una final y en este caso olímpica.

—Había un poco de temor en la previa porque en Europa se te plantearon problemas técnicos con respecto a la carrera...

—Sí, venía de dos torneos donde había quedado en blanco, un muy mal resultado, y yo sabía que por ahí pasa en lo competitivo que hay lagunas y yo sentí que había que poner el pie en el freno, faltaba un mes y medio para los Juegos y sobre todo mentalmente, estaba como acelerado, porque física y técnicamente estaba muy bien. Por suerte pude trabajar en tranquilizarme y ver qué aspectos de la carrera debía mejorar, encontrar el ritmo y eso hizo que me pudiera acomodar bien para la clasificación.

 

Foto: El Litoral

 

“No me lo hubiera perdonado nunca”

—Cuando pasaste por esos ocho, casi nueve años de lesión y los rendimientos no se daban, ¿pensaste en algún momento “hasta acá llegué”?

—No, nunca pensé puntualmente o dije me retiro. Si pensé siempre que yo quería volver a saltar, pero no sabía, cómo, ni cuánto me iba a llevar y si podría volver a hacerlo en mi nivel. Y eso me generaba una incertidumbre muy grande, a veces hasta un poco de desilusión y tristeza. Porque cuando uno es un apasionado de lo que hace y hay un factor externo que por ahí no dependía de mi, como una lesión que me lo impedía, me ponía muy mal. Pero no quería aceptar la idea de tener que retirarme y pienso que no me lo hubiese perdonado nunca. Y hoy, viéndolo desde otra perspectiva y con el diario de 2016 me da mucha satisfacción.

—¿Cuál fue puntualmente la lesión, o hubo varias?

—Fueron varias, arrancó específicamente con una que fue un hecho traumático como una caída, donde me di un golpe muy fuerte que me afectó el tobillo izquierdo en el hueso calcáneo, que sería el talón. Y después, eso repercutió en otras lesiones, siempre en el tobillo izquierdo, que se me fue al astrágalo, que está arriba del calcáneo que se había fracturado. Ahí se descubrió que había una necrosis por falta de irrigación y eso fue algo crónico, porque no dependió de un hecho puntual, sino con la consecuencia del alto rendimiento, stress físico, sobre-entrenamiento, obviamente por el uso extremo que se le da al tobillo. Todo eso llevó muchos años y dos operaciones y varias años de estudio y demás porque no se sabía la causa, hasta que se descubrió que el hueso estaba necrosado.

—¿Sentís dolor para entrenar o competir?¿Te duele todavía?

—De hecho cada mañana cuando me levanto siento dolor, cuando hago entrenamientos fuertes me duele el pie. Fue ésa una de las cuestiones que cambiamos a partir de 2014, que fue distanciar los entrenamientos de técnica, para tener más espacios de días para recuperarme y fue una de las claves que yo pueda estar en mi nivel, porque al hacer entrenamientos buenos, con menos dolor, aumentó la calidad. Sigo teniendo dolor, pero aprendí un poco a convivir con eso y asumí que tengo un pie dos veces operado y hay que cuidarlo más que al resto del cuerpo y encontrarle la vuelta para que pueda soportar los entrenamientos y la competencia.

 

Foto: El Litoral

 

“Tuve propuestas de los medios y la política”

—En esos tiempos ¿te llegaron otras propuestas, porque ya tenías un nombre hecho y un carisma especial?

—Algunas propuestas tuve, no tan informales, como hacer algo en los medios y en política. Pero yo no quería perder el foco. Soy una persona que cuando hago algo me gusta dar todo, enfocarme un ciento por ciento y si me metía en otras cosas, significaba hacer dos cosas cincuenta y cincuenta. No me sentía preparado, también, y además yo quería seguir haciendo atletismo. No me deje llevar por eso y me dejé llevar por mi instinto y mis ganas, que fueron las que me trajeron hasta acá.

—Creo que con la actuación del pasado jueves 13, ahora más que nunca te habrás dicho “no me hubiera perdonado dejar”.

—No, no me hubiese perdonado nunca que de acá a quince años me habría dicho “lo podría haber intentado”. Creo que eso hubiera sido más doloroso.

—¿Como pensás el futuro?

—Tanto el 2015 y 2016 son una gran bocanada de aire fresco en mi carrera, teniendo en cuenta el estancamiento que venía trayendo. Por supuesto es un gran empuje para encarar lo que se viene, mientras mi cuerpo aguante voy a seguir saltando, estos dos años de importantes resultados me dan la confianza para hacerlo. Agradezco a todo mi equipo de trabajo, a toda la gente que está conmigo, a mi familia y a mis amigos. Me dan ganas de encarar lo que se viene, el año que viene es el Mundial y así, sin querer, aunque un poco apresurado, cuando nos demos cuenta, estar en Tokio.

“Me daban como un atleta jubilado”

—Cuando los resultados no se daban, ¿tuviste que bancar tus procesos médicos y las estadías en el exterior cuando intentabas recuperar tu nivel, con dinero propio?

—Cuando uno deja de estar en su nivel, algunos apoyos se retiran, pero no me quejo porque los organismos nacionales, como la Secretaría de Deportes y el Enard, brindan becas de acuerdo con los rendimientos o futuras competencias que el atleta proyecta y yo no estaba compitiendo. Uno tiene un objetivo y te pagan por eso y cuando ya no está el objetivo, se retira el apoyo. Algunas cosas las tuve que pagar de mi bolsillo, pero la Confederación de Atletismo, entendió que era un atleta que no estaba jubilado, como por ahí se decía y colaboró en algunos temas médicos y en algunos pasajes para entrenar, en los años 2009, 2010 y 2011 que fueron los peores.

—Eso te habrá generado también incertidumbre, porque además de lo físico y la recuperación, también tenías que superar esos altibajos económicos...

—Sí, por supuesto. Pero de chico fui previsor y algo del dinero que pude ganar como deportista, lo tenía disponible para reutilizarlo o invertirlo, creo que es una especie de obligación para todos los que tenemos la suerte de contar con esos fondos, de poder tener ese capital para poder sobrellevar los tiempos de crisis.

—¿Considerás que Argentina dio un salto de calidad en estos Juegos con tres medallas doradas?, ¿Ves acertada la política del Enard?

—Creo que, objetivamente, es la mejor actuación argentina desde Londres 1948. Creo que se dieron algunas sorpresas para bien y otras para mal. Gente que no era tan candidata por ahí consiguió medallas y en los deportes de conjunto por ahí no se consiguió lo que se esperaba, pero el deporte es esto. El Enard le ha hecho muy bien al deporte argentino desde que llegó, por supuesto hay cosas que todavía se pueden perfeccionar. A mí me preocupa y ocupa, lo que tiene que ver con el segundo escalón de la pirámide. La punta de arriba, está cubierta, hoy tenemos quién nos financie las preparaciones, pero alguien nos tiene que suceder y no sé a quién le corresponde ese grupo, pero es importante que haya una discusión y un debate para determinar quién debe respaldar a esa segunda línea que son los que van a estar más adelante.

—¿Te sentís feliz?

—Sí, muy feliz, por mi carrera, por la gente que vino hasta acá, por mi familia, por los que están en el día a día y porque es un gran resultado para el atletismo argentino, y siempre es un orgullo dejarlo bien representado, ojalá sea algo más habitual y corriente tener finalistas olímpicos y ya ir por los diplomas y las medallas.

"Algunas cosas las tuve que pagar de mi bolsillo, pero la Confederación de Atletismo entendió que era un atleta que no estaba jubilado, como por ahí se decía”.

Germán Chiaraviglio

Atleta santafesino de salto con garrocha


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