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Viernes 26.08.2016
11:53

Señal de Ajuste

El voto popular consagró al más detestable

De los cinco finalistas, resultó un mano a mano con Ivana Icardi, a la cual Luifa se impuso con el 60,15% de los votos. Foto: Gentileza Producción


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Señal de Ajuste El voto popular consagró al más detestable

 

 

Roberto Maurer

 

 

Los gritos de Yasmila superaban al rugido del público, y solamente los operarios de frigorífico saben de la intensidad del alarido profundo. Pero Yasmila no gritó en el momento del sacrificio, es decir, cuando fue la primer finalista elegida para abandonar Gran Hermano, ya que recibió la mala noticia sin perder la sonrisa que siempre la acompañó y aún en sus malas acciones. Yasmila empezó a correr y gritar cuando Jorge Rial le informó que acababa de convertirse en una privilegiada, cumpliendo un sueño que no solamente es el suyo sino que es alentado por incontables jóvenes argentinas como Yasmila: el canal América la ungía como panelista de “Infama”. Es como si una fulana cualquiera pudiera entrar en la corte.

 

Habían quedado cinco competidores para la Gala Final y el público elegía a sus favoritos mediante una aplicación de voto positivo conectándose con el 3002. No es un sistema electoral gratuito, es un negocio, y el flujo de dinero será mayor en la medida en que Jorge Rial estire la noche mientras las monedas caen.

 

Como suele ocurrir, el público se equivoca y el voto popular se inclinó por la personalidad más despreciable que desfiló en esta versión 2016. Luifa es un mentecato agrandado, un winner de tácticas sucias, que todo el tiempo habla a la cámara, y señalado como presunto favorito de los organizadores. Por lo general, se benefician quienes generan “contenidos” al “juego”, o sea conductas sucias.

 

El arrogante Luifa acontribuyó con sus peleas con la ex mujer, y su expulsión determinada por más del 50% de los votos fue seguida por un retorno a la Casa a mediante un repechaje sospechoso. El premio de 460 mil pesos al victorioso de GH 2016 ya está embargado porque Luifa Galesio no paga la cuota alimentaria de su hija Lola, quien, sin duda, algún día será compensada con el orgullo de tener por padre a un héroe de la televisión argentina.

 

El estudio desbordaba de un público dividido en barras según las simpatías, y un sector no recibió a Luifa como se trata a un triunfador. Lo chiflaron y lo abuchearon al grito de “acomodado” y “sin repechaje vos no existís”. Cuando se apagaron las cámaras, solamente unos pocos ex compañeros de la Casa fueron a saludarlo.

 

 

El lenguaje de las sábanas

 

 

De los cinco finalistas, resultó un mano a mano con Ivana Icardi, a la cual Luifa se impuso con el 60,15% de los votos. Unos días antes habían compartido otra noche hot que comenzó al ritmo de “No me arrepiento de este amor”, y siguió con idas y vueltas entre el living y el ático, para concluir con los meneos bajo las sábanas que pueden ser atribuídos tanto a estrategias retorcidas como al nacimiento de un amor verdadero (*).  Uno pertenecía a “la banda del tío”, la otra era una de las cabecillas de “la banda de los primos”. Por su elocuencia, siempre se impone el lenguaje pandillero.

 

Cuando América rescató a Gran Hermano, el formato de Endemol ya había terminado su ciclo como  “experimento social” con propagandistas que destacaban su interés científico. El nuevo concesionario se ocupó de desnudar la naturaleza misma del reality y recurrió impúdicamente y con éxito de audiencia a los comportamientos transgresores de “hermanitos” seleccionados por su potencial en la generación de escándalos. En la versión de esta temporada, el formato fue salpicado por sospechas y denuncias: las redes sociales se comportan como manadas de fieras sedientas de sangre. En la semifinal, la eliminación de un participante que se había ganado el afecto del público con sólo un 6% a favor resultó inverosímil. “Fraude en GH” fue trending topic, y no por primera vez: a veces las redes sociales van hacia el lado opuesto de la palabra pontificia de Jorge Rial.

 

El conductor ya dijo que no volvería el año que viene, y acaba de reafirmar que está soltero. Sin embargo, entre sombras, las cámaras tomaban a Agustina Kämpfer, su ex desde hace un par de meses pero invitada porque formó parte del panel de filósofos que debatieron sobre GH. Como siempre, la ex de Boudou parecía una fina pantera de porcelana al acecho.

 

(*) Dos días antes, durante la última fiesta, Aileen le reprochó a Ivana estas encamadas al grito repetido de “cara rota”, mientras la encaraba para pelear. Estaban todos muy borrachos y puede haber puntos de vista que consideren estas situaciones como poco edificantes.


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