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Lunes 05.09.2016 | Última actualización | 19:30
19:23

Resultados del censo provincial

Una policía fragmentada y con perfil individual de clase media

Una gran mayoría dijo sentirse conforme con su desempeño, pero más de un 40% se ubicó entre quienes dudan acerca de volver a elegir la misma profesión y los, directamente, arrepentidos. Algunos indicadores develaron una mejor calidad de vida.

Foto: Flavio Raina


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Resultados del censo provincial Una policía fragmentada y con perfil individual de clase media Muchos están conformes con su desempeño, pero más de un 40% dudan acerca de volver a elegir la misma profesión y otros están arrepentidos. Una gran mayoría dijo sentirse conforme con su desempeño, pero más de un 40% se ubicó entre quienes dudan acerca de volver a elegir la misma profesión y los, directamente, arrepentidos. Algunos indicadores develaron una mejor calidad de vida.

 

 

Ivana Fux

ifux@ellitoral.com

El censo que de manera inédita realizó el Ministerio de Seguridad de la provincia sobre la fuerza policial confirmó varias intuiciones y reveló algunos datos que sorprendieron a las autoridades promotoras del relevamiento. Las cifras ratificaron que la mitad de los efectivos tiene problemas de sobrepeso y obesidad (49%); que muchos (casi el 25%) siguen ingresando a la institución por la estabilidad; que la gran mayoría (65%) son hombres, y que varios residen demasiado lejos (50 ó 100 km) de su trabajo.

Pero lo que los funcionarios presentaron como un “hallazgo” es el perfil socioeconómico del policía que se pudo reconstruir, a partir de una serie de indicadores, y que -según sostienen- se asocia más a una persona de clase media que de clase baja, como se intuía.

En diálogo con El Litoral, la directora de Gestión de Policial, Virginia Alomar, dijo que la conclusión “sorprendió” a los investigadores, y explicó que la obtuvieron a partir de ítems como la accesibilidad a los servicios, la composición del grupo familiar y la calidad de la vivienda.

“Hay algunos indicadores que nos dan cuenta de una imagen de policía bastante ligada a un perfil de clase media. No hemos hecho aún un trabajo de georreferenciación (a partir del domicilio), pero hay dos o tres tópicos que nos permiten ubicar al policía con un nivel de vida que se puede catalogar como de clase media, como fuerza en general”, explicó.

En detalle

Según contó, el 30% de los uniformados posee vivienda propia, otro tercio vive con familiares (se presume, los más jóvenes) y el 30% restante, alquila. “Pero aún en ese caso -comentó Alomar-, se trata de un agente que está en condiciones de pagar un alquiler”. Respecto de los servicios, destacó que el 68% tiene conexión a Internet, el 40% gas natural y más del 90%, agua potable. En cuanto a la conformación del grupo familiar, precisó que el 46% de los policías es soltero; el 37%, casado, y el 50% tiene entre uno y dos hijos.

“Este perfil que logramos reconstruir sí nos sorprendió, porque existe cierto imaginario que por allí tenemos todos de un policía pobre y de su convivencia territorial a veces con el mundo delictivo; aquello de que el policía denuncia a su vecino que delinque. Creo que ésos son casos minoritarios y menos numerosos que lo que pensamos”.

Una fuerza “joven”

Según el relevamiento, en su gran mayoría los efectivos son jóvenes: el 10% tiene entre 20 a 24 años, el 18% entre 25 y 29, el 22% entre 30 y 34; el 22% entre 34 a 39, y el 11% entre 40 y 44. En síntesis, el 66% tienen entre 30 y 44 años, y el 28%, entre y 20 y 29. Para Virginia Alomar, este componente etario “puede tener que ver con que en los últimos años, ley de emergencia mediante, se dio un mayor número y frecuencia de ingresos”. A su criterio, la “juventud” en la fuerza no es una debilidad, sino una fortaleza y un “gran potencial”. “La realidad -dijo- es que tenemos todo para lograr una mejor policía; gente joven y con un nivel socioeconómico ascendente. A esto, lo vemos como una potencialidad. Si logramos una formación y capacitación permanente a lo largo de toda la carrera policial, que es lo que hoy está faltando o se perdió, nos parece que podemos lograr una buena policía de aquí a algunos años”, confió.

La clave

No anónimo

La encuesta, que no pudo censar a unos 1.800 efectivos ya que no se reportaron, exigía nombre y apellido. Consultada sobre si esa característica pudo haber distorsionado alguna respuesta, Alomar respondió que ello sería “una teoría un tanto conspirativa, porque la verdad, nos interesan los grandes números, no ver quién dijo qué cosa. Sí pueden servir esos datos, por ejemplo, para ver quiénes son los que más lejos viven de su lugar de trabajo. Lo del nombre y apellido pasa a un segundo plano”, aseveró.

A su criterio, “una de las claves de este proceso puede estar en el mejoramiento de los ingresos, en los adicionales... Es cierto que tienen un gran desgaste en términos de salud, pero en términos económicos, me parece que se trata de un indicador que ha evolucionado positivamente”, interpretó..

Fragmentación

Además de los aspectos demográficos, el censo pretendió indagar sobre cuestiones más subjetivos respecto del grado de satisfacción dentro de la fuerza. La encuesta, en la que los policías debían identificarse con nombre y apellido, arrojó como resultado que el 82% de los efectivos tienen un grado “intermedio o alto de satisfacción”, mientras que un 11,2% respondió “muy alto” y sólo el 6,3% dijo tener un grado “bajo” de conformidad. “Ese número fue una buena noticia”, dijo Alomar.

Una segunda pregunta del mismo bloque temático indagaba sobre el grado de la conformidad con la situación actual del efectivo, apuntando sobre todo, a la evaluación de las condiciones de trabajo. La proporción de las respuestas se mantuvo; el 88% dijo estar conforme y el 11% respondió “disconforme o poco conforme”.

Sin embargo, a la hora de evaluar a elección de la profesión, surgieron resultados que parecieran contradictorios con el grado de conformidad expresado en los ítems anteriores. Según el censo, casi el 7% evaluó directamente como “negativo” el ingreso a la fuerza, en tanto que otro 34% dijo que si bien hace un balance positivo, dudaría de volver a elegir la misma profesión. Así, entre arrepentidos y dubitativos se encuentra el 40% de la fuerza.

“No es poco que ese número de efectivos se haya inclinado por esas opciones -reconoció Alomar-. Si bien la mayoría (58%) hizo una evaluación positiva, un 40% que dice lo contrario es un número respetable. No sé si decir que hubo sorpresa en esto; porque esto es algo que intuimos también, esto de mitad y mitad, de opiniones divididas entre el policía contento y el que está descontento y donde no se sabe qué posición predomina. Es un punto a trabajar. Tal vez, entre los policías que opinan así estén los afectados a los grandes centros urbanos, que deben afrontar los cuadros más duros”, estimó. A su entender, es también “contradictorio con el grado de satisfacción que se expresa... Ahí hay una cuestión que no la sabemos explicar claramente...”, concluyó.

" Existe cierto imaginario que por allí tenemos todos de un policía pobre y de su convivencia territorial a veces con el mundo delictivo”.

Virginia Alomar

Directora de Gestión de Policial

En cifras

68%

de los efectivos

dijo tener servicio de Internet en sus hogares. El 99,3% dijo tener luz; el 92,8 contestó tener agua potable; el 56%, gas envasado, y el 41, gas natural; el 75%, TV por cable y el 14,9, TV satelital.

El dato

Ingreso

Según la encuesta, el 9,11% dijo haber ingresado a las fuerzas por tradición familiar; el 9,7% para servir a la comunidad; el 24,8% por la estabilidad del empleo y la seguridad de contar con un salario todos los meses; y el 55,3 por ciento respondió por “vocación profesional”.


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