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Diario El Litoral
Viernes 14.10.2016
20:13

Estadísticas del Ministerio de Salud

Adolescencia y muerte violenta

Lesiones no intencionales, suicidios y otro tipo de causas violentas o externas, provocan 6 de cada 10 muertes entre los jóvenes.

Foto: Guillermo Di Salvatore


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Estadísticas del Ministerio de Salud Adolescencia y muerte violenta Lesiones no intencionales, suicidios y otro tipo de causas violentas o externas, provocan 6 de cada 10 muertes entre los jóvenes. Lesiones no intencionales, suicidios y otro tipo de causas violentas o externas, provocan 6 de cada 10 muertes entre los jóvenes.

 

De la redacción de El Litoral

Télam

Acorde con una tendencia que es mundial, el 61,5% de las muertes adolescentes en la Argentina se producen por causas violentas o externas -como accidentes, suicidios y homicidios- y por cada chica de entre 10 y 19 años que fallece en el país, pierden la vida dos varones, en lo que constituye una “masculinización” de los decesos en esta franja etaria, según un estudio del Ministerio de Salud.

La principal causa de muerte entre los adolescentes son las “lesiones no intencionales” (como hechos de tránsito, ahogamiento por inmersión y ahorcamiento accidentales), que explican el 30% de los decesos, seguido por los suicidios (13%), otras muertes violentas “de intención no determinada” (9,6%), los tumores (9,4%) y los homicidios (8,9%). No obstante, sólo el 1,2% de todas las personas que mueren cada año en el país son adolescentes (10 a 19 años) y la probabilidad de que un niño no llegue a la adultez es de 5 cada 10.000 habitantes. Estos datos se desprenden del informe “Situación de Salud de las y los Adolescentes en la Argentina”, elaborado por el Ministerio de Salud y Unicef a partir de las estadísticas disponibles en distintos organismos del Estado.”Los accidentes, los suicidios y los homicidios son las principales causas de muerte adolescente en todo el mundo desde hace mucho tiempo y no está asociado a países más seguros o inseguros sino con la socialización propia de los varones”, dijo a Télam el coordinador del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia del Ministerio de Salud, Juan Carlos Escobar. El especialista explicó que la incidencia del género en los problemas de salud es uno de los ejes de análisis en los que estamos trabajando, lo cual implica pensar cómo “la construcción de la masculinidad hegemónica hace que los varones tengan más chances de enfermar o morir” que las mujeres.

“Los varones somos socializados en un medio sumamente violento y con cierta dificultad para exteriorizar el sufrimiento, por lo que demostrar que se es hombre implica un mayor riesgo de sufrir también una muerte violenta”, ya sea por la agresión de otros varones o por autoagresión, dijo. Por otro lado, “hay una cierta feminización de la idea de cuidado de la salud que hace que una madre que tiene dos hijos de la misma edad, la haga ingresar a ella en un circuito de cuidado de la salud” en el entendimiento de que “las mujeres son más débiles y las que se enferman”, mientras él queda afuera, lo que explica que “de cada cinco consultas tres son de mujeres”.

De la comparación de las tasas de mortalidad por género y por causal en los adolescentes de 15 a 19 años surge que la probabilidad que tiene un chico de morir en un accidente cuadriplica a la de cualquier par femenina (40,6 versus 10,7 por 100.000 habitantes), y que todo varón adolescente tiene tres veces más chances de terminar suicidándose que una chica (18,3 versus 5,9 cada 100 mil). En el caso de los asesinatos, en tanto, son 16 veces más frecuentes entre los varones adolescentes que entre las mujeres (16,4 versus 0,6 cada 100 mil habitantes).

No obstante, según Escobar, “hay mucho subregistro” y “malos registros” lo que explica que sea “altísimo el número de muertes violentas para las que no se pudo determinar el mecanismo”, pero también los registros son deficitarios, a nivel mundial, a la hora de consignar “las circunstancias asociadas a la mortalidad por causas externas en la adolescencia”.”En el caso de los accidentes de tránsito, no se sabe si tiene que ver con el impacto del accidente, con la mala atención médica o con problemas del traslado.

La asociación de causas de muerte con consumo de sustancia también está subregistrado y no sabemos si el que se suicidió lo hizo porque le hacían bullying o era un psicótico porque se iba a matar igual”, explicó. Para el funcionario, mejorar el registro de las causas externas “es un tema fundamental a trabajar con los equipos de salud y de estadísticas” para poder visibilizar distintas problemáticas. Las muertes por causas externas son mucho menos importantes en la población total, representando sólo el 7% de los casos y cediendo la preeminencia a las patologías del sistema circulatorio, los tumores, las enfermedades infecciones y las afecciones respiratorias. En el caso de las muertes autoinflingidas, el estudio da cuenta que “desde la década del 90 a la actualidad, la mortalidad por suicidio adolescente se triplicó en el país”.

“Es global el aumento por causas externas, pero en la Argentina el aumento del suicidio en adolescente es alarmante: el año pasado 540 se quitaron la vida y están apareciendo adolescentes de menor edad que se suicidan”, dijo a Télam el Especialista en Salud de Unicef, Fernando Zingman. “Nosotros vemos que la Argentina dio pasos muy importantes en tener en cuenta la agenda de salud adolescente -sobre todo en salud sexual-, pero todavía son muy tibios en materia de suicidio y otras mortalidades por causas externas”, concluyó.

Desde la neurobiología

El piscólogo y miembro de la Red Internacional Suicidiología, Héctor Basile, consideró hoy que la explicación a por qué las muertes violentas por accidente, suicidio y homicidio son proporcionalmente altas en la adolescencia, hay que buscarla en las características particulares de ese estadio de la vida que va de los 10 a los 19 años.

“Por un lado, los adolescentes asumen constantemente conductas de riesgo como mecanismo para insertarse en la vida enfrentando adversidades como forma de probarse”, dijo a Télam este médico psiquiatra que se ha especializado en el estudio y prevención del suicidio.

“Por otra parte, si bien es cierto que el organismo tiene todos sus mecanismos de defensa fisiológicos en condiciones de optimización, su cerebro no ha madurado lo suficiente para manejar adecuadamente las conductas de riesgo”, agregó Basile, creador del portal web www.suicidioadolescente.com.ar.

“El sistema nervioso del adulto termina de madurar alrededor de los 20 ó 22 años porque la mielinización del polo frontal, que es clave para el manejo de las respuestas emocionales, se termina a esa edad. Antes de eso, las reacciones son mucho más rápidas e intuitivas”, explicó.

“Por eso, cuando le pedimos al adolescente que sea maduro, le pedimos algo imposible porque la ‘máquina’ no está preparada”, agregó. Esto los hace más propensos a sufrir accidentes, la primera causa de muerte adolescente, pero también de ser asesinados, la tercera causa de muerte entre los varones de 15 a 19 años en Argentina.

Los bajones anímicos que acompañan los conflictos adolescentes tienen una gran incidencia, por otra parte, en las muertes autoinflingidas. “La adolescencia tiene dos significados: significa crecer pero al mismo tiempo padecer. Los dolores del crecimiento no sólo son los físicos sino los anímicos, lo que hace que el adolescente sea más vulnerable a las crisis familiares o de pareja, al consumo de drogas, el rechazo, la violencia, el bullying?”, dijo. “Y de aquí vienen todos los problemas psicológicos de estrés, angustia y depresión” en el adolescente que puede llevarlo al suicidio, porque “si alguien no tiene la vacuna, es mas fácil que se engripe”.

Por otro lado, Basile recalcó que “ninguna persona que se suicida se quiere morir, sino dejar de sufrir”, y poner fin a su vida es la única forma que avizora para ello. “El suicido es una solución definitiva y permanente para un problema que es transitorio y que se supera con el tiempo y el crecimiento. Pero el adolescente muchas veces no entiende esto, porque lo neurobiológico”‘ no se lo permite, dijo.

“Si alguien a través de un tratamiento psicoterapéutico consigue darse cuenta que los problemas algunas vez van a desparecer, ya no necesita recurrir a este recurso de último momento”, concluyó.

 

“Vemos que la Argentina dio pasos muy importantes en tener en cuenta la agenda de salud adolescente -sobre todo en salud sexual-, pero todavía son muy tibios en materia de suicidio y otras mortalidades por causas externas”


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