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Lunes 17.10.2016
7:58

8° FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO PARA NIÑOS Y JÓVENES

Córdoba continúa asombrando

“La odisea del Principito”, de la Compañía Babel Recursos Artísticos. Gentileza Agencia Córdoba Cultura

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Foto:Gentileza Agencia Córdoba Cultura
“La odisea del Principito”, de la Compañía Babel Recursos Artísticos.


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8° FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO PARA NIÑOS Y JÓVENES Córdoba continúa asombrando

 

 

 

Roberto Schneider

 

 

En los tiempos que transitamos, en los que la situación del teatro está sobre el tapete, se sostiene y se reitera que la gente no va al teatro, que hay que intentar recuperar al público con otras propuestas, atraerlo o salir a buscarlo, y se admite incluso que esta crisis es parte de un problema más amplio que abarca a toda la cultura. Tal vez, con acertado criterio suele culparse a la economía, a las escuelas, al Estado, a la televisión... Pero a casi nadie se le ha ocurrido pensar en la incidencia del teatro para niños.

 

Sostenía Hans Muller Eckhard que “sin duda, la fantasía del niño no tarda en chocar con el mundo sin ilusiones, ‘racional’, del entendimiento adulto. El intelecto frío y sin alma del adulto trae consigo la incapacidad de entender al niño en su naturaleza. Lo que puede rendir un chico en el campo de la fantasía rebasa aun la imaginación más experta del más preparado de los pedagogos. Sólo el artista adulto podrá entender al niño, estar cerca de él y vivir en su mundo”. Es cierto, el teatro para niños participa, junto con sus problemas específicos, de las mismas confusiones y carencias de la sociedad donde está inserto. Pero también, y puede ser peligroso  ignorarlo, de ciertas características propias del mundo infantil. Del mismo modo que el chico es vulnerable, desvalorizado, marginado de los “grandes” planes económicos, sociales o culturales y, también, como él, tiene la misma poderosa fuerza para generar consecuencias a largo plazo, positivas o negativas, según enriquezca o deforme a sus destinatarios.

 

Un aspecto importante de destacar es la búsqueda de una temática y de un lenguaje propios. A veces resulta difícil saber si se produce una comunicación o si los chicos necesitan una cosa distinta. Evidentemente, se vive una nueva época que conlleva a reacomodamientos en todos los órdenes: los chicos crecen en otro mundo, tienen pautas y comportamientos distintos.

 

Una vez más, reiteramos que los temas del teatro son universales y tienen que ver básicamente con los sentimientos. Los chicos perciben sensorialmente todo junto, sin discernir causas subyacentes. Si va a ver un espectáculo y se aburre o lo disgusta pensará que el teatro es feo o aburrido y no querrá volver. Y eso otorga la gran responsabilidad. Seguir conquistando a “esos locos bajitos” tan difíciles es el gran desafío.

 

 

Inteligencia y sensibilidad

 

 

Mucho de todo esto estudian y entienden y analizan y hacen los organizadores del 8° Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes que se realizó en Córdoba y en ciudades y localidades del interior de la provincia. Nada menos que 14.000 espectadores se reunieron desde el 5 y hasta el 9 de este mes para disfrutar de una programación inteligente y sensible, puesta al servicio de la diversidad y el entendimiento. Se realizaron 90 actividades en salas oficiales y en espacios no convencionales en Córdoba capital, de las cuales 25 transcurrieron en localidades y parajes del interior provincial en el marco del Programa Corredores Teatrales.

 

La grilla sumó obras procedentes de países como Italia, Uruguay, Canadá, México, Chile, Colombia, Austria Cuba y Francia, que convivieron con obras de Buenos Aires, Misiones, Río Negro, Tucumán y Córdoba y propuestas del interior cordobés de La Cumbre, Capilla del Monte, Río Tercero y Río Cuarto.

 

Una vez más el director del Festival, el incansable y brillante Raúl Sansica, puso de manifiesto sus altas dosis de reflexión al sostener que crecer implica muchas veces volver “sobre nuestros propios pasos. La infancia tiene esa virtud maravillosa de poder retrotraerse sin miedo y sin vértigo. Allí reside quizás el espacio de la creación de nuevos mundos posibles. La edición de este año del Festival ha decidido tomar prestada esa virtud (propia de sus destinatarios) para insistir sobre un presupuesto ya planteado en dos ocasiones anteriores: el vínculo intergeneracional”.

 

No duda Sansica al poner de relieve que se vuelve sobre ese tema, no porque se hayan agotado las ideas o no surjan nuevas problemáticas para indagar, sino porque creemos que es en este punto en donde convergen búsquedas posibles para una cultura más dinámica e incluso probablemente más armónica.

 

 

Los lenguajes

 

 

Las nuevas generaciones —destaca- aplican desde el lenguaje nuevos modos para viejas prácticas. Aparecen así “bloquear”, “visto” y términos similares para describir sentimientos profundos en relación a afectos y vínculos importantes. Por su parte nuestros mayores se aferran a conceptos que describen una moral y un sistema en donde las relaciones eran completamente diferentes.

 

Pensar en un diálogo entre estos dos lenguajes posibilita visibilizar una refrescante síntesis de lo que priorizamos, amamos o evitamos. Vincularse parece ser hoy paradójicamente muy sencillo y completamente complejo. Es quizás el desafío de nuestra globalizada y tecnologizada vida. Nuestros abuelos nos facilitan a todos y especialmente a sus nietos la posibilidad del acceso a una época en la que era indispensable tocarse, mirarse. Nuestros niños y adolescentes nos facilitan infinitas posibilidades abiertos al futuro.
Para Sansica es importante desear y proclamar “que regresen los cuentos nocturnos, las miradas tiernas, el relato compartido, porque creemos que el teatro es una instancia que puede aprender de la palabra íntima y la técnica más innovadora como pocas instancias de nuestra sociedad, expandiéndose por poblados, plazas, escuelas, con una itinerancia que es la vida misma”.

 

 

Lo mejor de lo mejor

 

 

“Lo esencial es invisible a los ojos” sostuvo el personaje protagónico de “La odisea del Principito”, un magnífico montaje escénico de la Compañía Babel Recursos Artísticos para dar inicio a este Festival en la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, en una montaña llena de verdes con la primavera estallando por todos lados. Ese telescopio gigante fue el testigo (¿mudo?) de una travesía que tuvo en cuenta en ese lugar alejado a alumnos y docentes de escuelas rurales de la zona, que quedaron boquiabiertos —como nosotros- ante el artificio de una historia conocida y profunda, que conmovió y maravilló a todos por igual. Las notas distintivas del espectáculo son muchas, pero es imposible no destacar la belleza visual de un vestuario rico en texturas y colores; el afiatado elenco y todos los rubros técnicos puestos al servicio de una totalidad por muchas razones magnífica.

 

La exquisitez visual llegó desde Chile con “Luciérnagas, danza para niños”, una propuesta que precisamente tuvo en cuenta a los chicos a partir de la historia de dos luciérnagas que encienden sus luces por amor. Muchísima riqueza visual que sumó el estudio de la estimulación para que los espectadores se sumen finalmente a la danza. Sensibilidad en la pareja protagónica, los excelentes bailarines Verónica Jiménez y Rodrigo Escobar, sumada a una totalidad magníficamente dirigida por Francisco Medina y Carla Castro.
Los colombianos de Azul Teatro conmovieron a la platea con su propuesta titulada “En el escenario”, que partiendo de Antígona relató con dolor, amargura y un fuerte discurso político que evitó el panfleto la dolorosa realidad de un país bañado en sangre, que incomprensiblemente se da el lujo de rechazar la paz. Ximena Escobar Mejía, Claudia Restrepo Sierra y María Restrepo pusieron sobre la escena sus cuerpos, su voz y sus gestos para impactar a los espectadores. El director Leonardo Echeverri Botina manejó tiempos exactos y diversos códigos para una totalidad de alto impacto, con profunda carga emotiva.

 

En el Paseo del Buen Pastor, la Compañía Les Souffleurs Commandos Poetiques, de Francia, provocó una conmoción a los paseantes, basada en altas dosis de expresividad y de coreografías armadas en los diversos ámbitos del paisaje urbano. Once actores y actrices deambulaban y elegían a un paseante para susurrar al oído mediante un largo caño de grueso plástico poemas y relatos de grandes escritores. Hay que agradecer el esfuerzo por aprender esos textos en castellano y transimitirlos con la necesaria armonía para encantar.

 

Textos de Alfonsina Storni, Juan L. Ortiz, Roberto Jarroz, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik, Juan Gelman, Jorge Luis Borges, Leonidas Lamborghini, Mario Trejo, Jacobo Fijman, Hugo Padeletti y Amelia Biagioni, entre otros, fueron interpretados por un elenco entregado a la dificultad de un ámbito diverso y encantador al mismo tiempo, con paseantes que de verdad se entregaron a una propuesta por muchas razones sinceramente amorosa.

 


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