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Lunes 24.10.2016 | Última actualización | 7:00
6:56

Reparos de Bonfatti ante la reforma al Código de Procedimiento Penal

"La mano dura no resuelve las cosas; las complica más"

El ex gobernador adelantó disidencias sobre el proyecto votado en el Senado, que ahora debe considerar Diputados. El país, su futuro político y los acuerdos que busca sellar.

Foto: Archivo El Litoral / Luis Cetraro


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Reparos de Bonfatti ante la reforma al Código de Procedimiento Penal "La mano dura no resuelve las cosas; las complica más" El ex gobernador adelantó disidencias sobre el proyecto votado en el Senado, que ahora debe considerar Diputados. El país, su futuro político y los acuerdos que busca sellar. El ex gobernador adelantó disidencias sobre el proyecto votado en el Senado, que ahora debe considerar Diputados. El país, su futuro político y los acuerdos que busca sellar.

Ivana Fux

ifux@ellitoral.com

 

“Que el árbol no tape el bosque”, dijo el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Bonfatti, a una semana del desarrollo de la megacausa en Rosario, que investiga delitos económicos y que encuentra a dos ex ministros del socialismo -Héctor Superti y Juan Lewis- como abogados defensores de dos de los imputados. En diálogo con El Litoral, enfatizó que ambos fueron desvinculados de la Cámara y consideró que son ellos quienes tienen que dar explicaciones. Además, anticipó que no coincide plenamente con la reforma al Código de Procedimiento Penal votada por el Senado, y que la Cámara Baja debatirá en las próximas semanas.

 

—¿Cómo recibió la noticia de que dos asesores de esta Cámara iban a patrocinar a imputados de la megacausa?

 

—En primer lugar, que el árbol no tape al bosque. La semana pasada, esta Cámara votó por unanimidad una declaración resaltando el hecho de que la creación de la Subsecretaría de Delitos Económicos durante nuestra gestión, fue la que permitió llegar a estos delitos que se estaban cometiendo en la provincia. Así como anteriormente, entre 2010 y 2011, hicimos una denuncia a través de la Subsecretaría de Justicia sobre maniobras en esta ciudad con escribanos que hoy están procesados. Obviamente, el hecho puntual y concreto de que dos ex ministros asuman la defensa de personas que están comprometidas con esto significó que le pidamos la renuncia, porque nadie discute sus condiciones de abogados, pero hay un principio ético que hay que respetar. Por lo tanto, lo importante es la causa y sobre la actitud de estos dos ex ministros, tendrán que dar respuestas ellos.

 

—¿Políticamente es un daño para el socialismo?

 

—No, porque no creo que haya provincia que haya creado organismos para avanzar con el delito de guante blanco y votado, por ejemplo, una ley para el decomiso de los bienes producto de hechos ilícitos. Creo que muy por el contrario, Santa Fe está a la vanguardia y demostrando que por allí pasa una de las principales formas para resolver este problema de la delincuencia. Lo que hagan dos personas en forma individual, insisto, no es un problema del partido sino de su actitud como abogados.

 

—¿Estaba al tanto de que asumirían esa defensa?

 

—En absoluto. Yo me enteré el viernes a la mañana viajando a Buenos Aires.

 

—¿Una situación desafortunada?

 

—Sí, pero resalto mucho más allá de la actitud que han tomado, que es el gobierno el que está avanzando. Que el árbol no tape el bosque.

 

Reforma penal

 

—¿Coincide con la reforma votada por el Senado al Código de Procedimiento Penal, que incorpora figuras como la del delator y agente encubierto, extiende prisiones preventivas y limita las excarcelaciones?

 

—No coincido con algunas de esas reformas. Se ha demostrado en el mundo que más represión y más mano dura no mejora las cosas, sino todo lo contrario, las complica aún más. Creo que tenemos un buen Código de Procedimientos. Se pueden modificar algunas cosas y yo no me niego a eso, pero creo que hay que ser prudentes y estudiar bien los temas, porque a veces la gente actúa por la piel, por el estómago, por la reacción, por la indignación sin entender y sin haber analizado otras realidades donde, cuando se aplicaron esos criterios, empeoraron las cosas.

 

—Ante la situación de inseguridad que se vive, predomina la opinión de quienes encuentran la salida en más mano dura. ¿Usted qué cree?

 

—Que eso es preocupante, porque insisto, los países que lo han aplicado como México, tuvieron consecuencias graves. Allí hubo 170 mil muertos cuando entró el Ejército. El Ejército tiene otras funciones; y acá algunos están planteando que venga el Ejército. Ésa no es la solución. Así no se resuelven las cosas. Esto se resuelve con inteligencia. La inteligencia significa la coordinación entre todos los estamentos del Estado, pero también de los distintos poderes. Cuando comprendamos que en vez de echarle la culpa al otro se tiene que actuar en forma común, vamos a empezar a resolver las cosas.

 

El país

 

—¿Lo sorprenden las medidas que se adoptaron y se están adoptando a nivel nacional?

 

—No me sorprenden porque obedecen a la ideología del gobierno, a su forma de pensar y a los grupos de las corporaciones a las cuales pertenecen el 90 ó 95 % de los ministros y el propio presidente. Los datos a veces cuando uno los manifiesta enojan, pero son los que reflejan la realidad de las cámaras empresarias y comerciales con caída de venta, del empleo y de la construcción. El propio Indec dice que pasamos de 29 a 32 % de pobreza. Las importaciones cercenan puestos de trabajo y no le dan posibilidad a la pequeña y mediana empresa para que se desarrolle. El Impuesto a las Ganancias sigue vivito y coleando y, en definitiva, quien más paga es quien menos tiene. Los cuentapropistas cada vez tienen menos trabajo y los empleados pierden poder adquisitivo. Ésta es Argentina.

 

—¿No hay sorpresas?

 

—No. Para mí no hay sorpresas, y puede haber un veranito de San Juan porque el endeudamiento externo sigue creciendo; estamos en 32 mil millones de dólares. Parecía que todo se solucionaba mágicamente quitando el cepo, y que pasando el tipo de cambio de diez a quince iba a multiplicar las exportaciones, y nada. El déficit fiscal sigue en un siete y medio. Ellos que siempre pregonaban cuando no eran gobierno que el problema era el déficit fiscal y el Estado que gastaba, ahora siguen incrementando los empleos públicos. Me parece que con eslogan de pobreza cero no se solucionan las cosas.

 

—En este contexto, el gobierno de Santa Fe, que tiene que negociar desde fondos hasta gendarmes, ¿está en una situación de debilidad?

 

—El gobierno de Santa Fe tiene la enorme fortaleza de no tener deuda. Logramos nada más y nada menos que el juicio por el 15 % (de coparticipación), a lo que habrá que sumar casi 40 mil millones de pesos que la Nación le debe a la provincia, más (la deuda por) la Caja de Jubilaciones, con lo cual no es de esas provincias que tienen que arrodillarse para pagar los sueldos. Eso es una fortaleza enorme. Entiendo que se tiene que mantener un vínculo de gobernador a presidente, que yo intenté y no lo pude lograr con el gobierno anterior. Rescato también, porque no todo es negativo, que el presidente haya manifestado que el narcotráfico es un problema de todos; que lo haya asumido como problema, porque antes se lo negaba.

 

Futuro político

 

—¿Sigue pensando que no debe incorporarse la reelección del actual gobernador a la reforma constitucional?

 

—Ya me he manifestado y voy a seguir mi tesitura de que cuando uno es electo por una Constitución, debe acatarla. Se ha jurado por una Constitución que impide la reelección.

 

—¿Va a ser candidato a diputado nacional?

 

—No soy candidato a nada y oportunamente mi partido y el Frente Progresista decidirán sobre candidaturas.

 

—¿Hacia dónde se orienta su trabajo político?

 

—Hacia la idea de construir un espacio progresista en el país que está vacante, porque durante el período anterior se lo ocupaba pero desde el discurso. Tengo enormes diferencias desde la práctica, porque en definitiva no cambió para nada lo que fue la política fiscal, tributaria, la patria financiera, la redistribución de la renta... No coincido con eso, ni con ese discurso de querer imponer y coptar a todos. Siempre hay que darle espacio al disenso y a escuchar otras cosas. Hoy se abre la posibilidad para la construcción de un espacio progresista en el país.

 

—¿Ese espacio derivaría en una propuesta electoral en 2019 para una elección presidencial?

 

—Y por qué no también en las elecciones de 2017. En eso vamos a poner todo el empeño para tratar de lograrlo.

 

—¿Quiénes estarían en ese espacio?

 

—Los que coincidamos en un proyecto. Porque acá se habla siempre de personas y nadie habla de proyectos. Hablamos de nombres como si fuese eso lo que resuelve las cosas. Hay que sumar una masa crítica de actores, de los partidos políticos pero también de la sociedad civil y organizaciones sociales y sindicales para sumar a un proyecto de Nación.

 

—¿Del peronismo también?

 

—De lo que fuere que coincidamos en un proyecto.

 

—¿Puede haber peronistas en el Frente Progresista?

 

—Puede haber y pueden estar todos aquellos que coincidan en un proyecto que venimos llevando adelante en la provincia desde hace nueve años. La política es algo dinámico, no es algo estático, y si hay quienes coincidan con el proyecto, bienvenidos sean.


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