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Sábado 29.10.2016
17:50

Daniel Penazzi

"Hay argumentos razonables para oponerse"

Foto:Luis Cetraro
Daniel Penazzi, Dr. en Matemáticas y especialista en Criptografía de la Universidad Nacional de Córdoba.


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Daniel Penazzi "Hay argumentos razonables para oponerse"

—¿Cuáles son los argumentos por los que considera que no sería conveniente el voto electrónico?


—Hay muchos argumentos. Para mí, uno de los principales es que si la emisión del voto es electrónica, el votante con el sistema propuesto hasta ahora no tiene la seguridad de que esa máquina no está revelando su voto de alguna forma. En la literatura hay formas sugeridas de proveer esa seguridad, pero todas tienen algún costo en tiempo, en dinero o en complejidad. El sistema propuesto en Diputados no tiene ninguna de esas garantías. Ese es el argumento principal para oponerse en forma razonable al voto electrónico. En particular, la ley así como está, además de la discusión técnica, tiene muchos errores; algunos son de carácter legal y para opinar tendría que ser abogado, y otros pasan, por ejemplo, porque hay que hacer un doble conteo: manual y electrónico. Pero, ¿qué pasa si los conteos difieren?


—Si se aplica un doble conteo, se elimina el argumento de la rapidez del sistema.


—Obviamente, y si se aprueba lo de Senadores más, porque ni siquiera va a haber conteo electrónico. Si se aprueba el doble conteo, así como está, lo que va a pasar es que en la práctica no se va a hacer: las autoridades de mesa, salvo que sean muy responsables, van a contar en forma electrónica y van a decir que contaron a mano. Un problema a nivel práctico es que cualquier algoritmo de un programa tan complejo va a tener errores y es muy posible, si alguna gente está interesada, que haya código malicioso.


—¿Qué es el código malicioso intencional?


—Este sistema es muy hackeable y acá sólo se está pensando en agentes externos, es decir, que venga alguien de afuera y hackee el voto. Pero en seguridad informática también hay que tener en cuenta a los hackers internos: alguien que intervenga en el proceso de creación del código y que por motivos personales o porque le pagan o lo que sea, introduzca algunas líneas hábilmente hechas para que no sea fácil detectar que el código está haciendo algo que no debería hacer. No digo que no se pueda prevenir, no soy programador; pero tengo entendido que hay formas de tener una disciplina de programación interna que vaya detectando si alguien introduce o no este código.


—¿A usted lo consultaron, o estuvo participando en la instancia previa a la presentación del proyecto?


—Antes de presentar el proyecto no. Sé que antes de la presentación del proyecto, sobre el final de todo el proceso, se hizo una convocatoria a la que fue Enrique Chaparro (Fundación Vía Libre) y Javier Smaldone (de Río Cuarto) y otros programadores. Después de presentado el proyecto, nos llamaron desde Diputados para que fuéramos a dar nuestras opiniones. Aclaro algo: no somos un grupo sino una colección de individualidades que hemos llegado más o menos a la misma opinión por distintos caminos, pero tampoco estamos unificados. Tenemos un espectro diverso: hay gente que se opone al voto electrónico en forma ontológica, es decir, no quiere saber nada. Yo no soy tan extremista, sino que evalúo costos y riesgos versus beneficios, y la ecuación no me da: me da que los costos y los riesgos son mayores que los beneficios, sobre todo porque tenemos un sistema, el de la boleta única en papel, que es bueno.


—¿Cuál podría ser la alternativa al proyecto que se presentó inicialmente en el Congreso?


—La alternativa lógica sería que se implemente un sistema único en papel, ya sea con el sistema de Santa Fe, por categoría, o con la versión de Córdoba, que es una sola boleta. Tampoco es cuestión de copiar un modelo tal como está, pero sí evaluarlo.


—¿Y el conteo sí hacerlo de forma electrónica?


—Se podría hacer en forma manual o en algunos lugares del mundo se vota con boleta única en papel y luego se cuenta de manera electrónica. Luego se tiene que hacer alguna auditoría, abrir algunas urnas al azar para ver si el conteo electrónico fue bien hecho. Ahí uno tiene la seguridad de que el voto es secreto, no hay ninguna máquina que me esté mirando mientras creo mi voto, y uno tiene el conteo rápido con este sistema. A los políticos no les gustan este sistema en la Argentina, porque quieren el efecto arrastre. Y la boleta única en papel tiende a que sea más fácil que uno vote por categorías si quiere. Con este sistema, la primera opción es votar la lista completa, lo cual va a provocar efecto arrastre.


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La UTN Regional Santa Fe fue sede local de la actividad y para este panel reunió a expertos de Santa Fe, Córdoba y Rosario. Se advirtió que el sistema actual de votación es perfectible pero no con las pautas propuestas por el PEN. Cuestionamientos al sistema de emisión y al poco acceso de la ciudadanía a la fiscalización.
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