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Lunes 20.02.2017 | Última actualización | 16:03
14:34

En tres años, desde que comenzó el Programa Calles Seguras

Se reinsertaron 142 ex limpiavidrios, pero sólo se donaron 280 mil pesos

Los jóvenes realizan tareas en cuadrillas municipales, cooperativas, etc. y cobran un “incentivo” de 4 mil pesos por mes. Y esa recaudación es lo que los vecinos de la ciudad donaron voluntariamente para comprar, por ejemplo, máquinas de trabajo. Es un monto escaso pero el programa -aseguran- funciona bien. Escuelas de trabajo, la clave.

Un limpiavidrios en Aristóbulo del Valle. El registro gráfico es de hace cuatro días. Es dura la realidad socioeconómica que enfrentan estos trabajadores informales. Foto: Manuel Fabatía


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En tres años, desde que comenzó el Programa Calles Seguras Se reinsertaron 142 ex limpiavidrios, pero sólo se donaron 280 mil pesos Los jóvenes realizan tareas en cuadrillas municipales, cooperativas, etc. y cobran un “incentivo” de 4 mil pesos por mes. Y esa recaudación es lo que los vecinos de la ciudad donaron voluntariamente para comprar, por ejemplo, máquinas de trabajo. Los jóvenes realizan tareas en cuadrillas municipales, cooperativas, etc. y cobran un “incentivo” de 4 mil pesos por mes. Y esa recaudación es lo que los vecinos de la ciudad donaron voluntariamente para comprar, por ejemplo, máquinas de trabajo. Es un monto escaso pero el programa -aseguran- funciona bien. Escuelas de trabajo, la clave.

Luciano Andreychuk
landreychuk@ellitoral.com
Twitter: @landreychuk

 

La situación de los limpiavidrios en la ciudad representa una pequeña parte de un contexto socioeconómico complejo que excede los límites geográficos del ejido urbano. Muchos jóvenes viven en situación de vulnerabilidad y recurren a limpiar parabrisas en las esquinas para sobrevivir, con la limosna que entrega un conductor. Hoy hay limpiavidrios en Urquiza y bulevar, López y Planes e Iturraspe, P. Vittori y Centeno o Aristóbulo del Valle y Galicia, entre muchas otras esquinas, según constató este medio.

 

Pero también hay ex limpiavidrios en el marco del Programa “Calles Seguras: infancias y juventudes protegidas”, que lanzó el Municipio en septiembre de 2013. La idea original: sacar a estos trabajadores informales de las calles y reincorporarlos laboral o formativamente. El balance de este programa es que en tres años —datos hasta diciembre de 2016—, se reinsertaron 142 jóvenes mayores de 18 años, que hoy trabajan en variadas actividades y cobran un “incentivo” de 4 mil pesos mensuales.

 

Así lo confirmó a El Litoral la subsecretaria de Acción Social del municipio, Rocío Giménez. Adelantó además que el mes próximo se hará un nuevo relevamiento, en las Escuelas de Trabajo municipal y en territorio, para saber si se ha incrementado o no el número de estos jóvenes y adultos en las esquinas de la ciudad.

 

Además de los limpiavidrios, el relevamiento se complementará con la dirección abocada a las personas en situación de calle. “Probablemente surjan nuevos casos, pero no creemos que haya una gran cantidad porque hay un trabajo muy fuerte y constante de los operadores de territorio”, consideró la subsecretaria.

 

Según el detalle programático original de plan, Calles Seguras apunta a incorporar progresivamente a los limpiavidrios en trabajos formales y planes de capacitación. También, contener e incentivar a los menores en situación de calle que se escolaricen.

 

Financiamiento

 

Para ayudar a sostener económicamente el programa, el municipio abrió una cuenta bancaria para que los santafesinos aporten dinero y así financiar las instancias de inclusión que implica el programa. También distribuye bonos con cada emisión de boleta de la Tasa General de Inmuebles (TGI) por montos que van desde los 10 a los 200 pesos. E implementó un sistema de buzones para donaciones en distintos supermercados de la ciudad: hay seis locales adheridos, según consta el la web del municipio.

 

Así es el bono contribución -importe mínimo- que acompaña cada boleta de TGI.Foto: Captura digital / El Litoral

Pero desde que comenzó a implementarse efectivamente el programa, hace tres años, la recaudación total por donaciones voluntarias -que se destina a la compra de máquinas de trabajo y otros artículos para que los jóvenes pongan manos a la obra en alguna actividad laboral- fue de apenas 280.231,90 pesos. El monto no parece alcanzar para financiar un programa que involucra a muchos jóvenes en un proceso de reinserción laboral.

 

El importe está contabilizado contando todas las vías de donación disponibles. “No es una gran suma de dinero. Pero por otro lado, nunca fue el espíritu del programa que se financie sólo con aportes voluntarios. Sí se pensó que era importante apelar a la solidaridad ciudadana para contribuir a una política pública. Se financia principalmente con recursos del Tesoro municipal, y por Provincia desde el área de Niñez”, aclaró Giménez.

 

La auditoría actualizada de lo recaudado por contribuciones voluntarias, que está a cargo de la Fundación Ejercicio Ciudadano, aún no está disponible. Los detalles de ingresos y erogaciones que figuran en la página web de esa entidad datan del 16 de enero de 2014, verificó este medio (ver más abajo).

 

Escuelas de Trabajo

 

Giménez dio un pantallazo de lo que ocurre hoy con este programa. “Hay dos etapas: primero, la dirección de Escuelas de Trabajo, donde se le da mucha relevancia a la reinserción laboral y contención de los jóvenes de entre 18 y 25 años. Cuando se empezó con el programa, esto aún no existía. Y ahora se suma esta ‘pata’ clave en el proceso: las escuelas marcaron un antes y un después”, resaltó.

 

Del primer relevamiento oficial sobre limpiavidrios —eran 189— había varios menores. Éstos ya son mayores de 18, y siguieron en el programa mediante las escuelas. “Aquí se intenta la reinserción en los ámbitos familiar y educativo, además de algunas actividades relacionadas con la promoción de derechos. Nos apoyamos mucho en el esquema de solares municipales, que son centro de desarrollo comunitario, con acciones culturales, artísticas o recreativas”. En la actualidad, no hay menores dentro del programa.

 

Las Escuelas de Trabajo buscan “instalar la idea de autonomía en los jóvenes, y desde aquí se está trabajando con el sector privado para que estas personas puedan acceder a un trabajo formal y estable”, aseguró la funcionaria.

 

Mayores integrados

 

Los 142 ex limpiavidrios mayores de 18 años hoy realizan tareas tanto en el ámbito privado como en el municipal. Se desempeñan como ayudantes de carpintería, jardinería, operarios en las cuadrillas municipales dedicadas a desmalezamientos, colocación de pavimento articulado, entubados, de redes de saneamiento, etc. “De los 142, todos están insertados en alguna de estas actividades”, afirmó Giménez. Cobran 4 mil pesos mensuales.

 

“El municipio aporta con las tutorías de capacitación, la ropa de trabajo, y se da una intervención integral al grupo familiar: hay veinte grupos —que corresponden a estas 142 personas—, a las cuales se les hizo el trámite de gestión de DNI, los beneficios de la pensión N° 5.110, las tarjetas de ciudadanía o las Asignación Universal por Hijo (AUH). Esto se hace tratando de articular acciones con Provincia y Nación, para que el ingreso sea mejor”, explicó la funcionaria.

 

Una auditoría “desactualizada”

 

—Los datos que constan en la página web de la fundación que audita los fondos recaudados (Ejercicio Ciudadano) datan del 16 de enero de 2014, es decir, de hace tres años. Figuran los ingresos y erogaciones realizada (disponible en cuenta figuran 21.738,71 pesos). ¿Por que no están auditados los nuevos datos?

 

—Entiendo que ellos no tienen actualizados los datos nuevos. Es una fundación de Rosario, y a estos datos se los remitimos hace apenas unos días. No actualizaron la página todavía. Ahora estamos esperando que vengan integrantes de la fundación, porque nos dijeron que visitarán la ciudad para conocer más en profundidad el programa.


Una definición

Realidad compleja

 

“La política pública de protección y promoción de derechos con este programa va mucho más allá. Por eso la decisión de abrir la dirección de las Escuelas de Trabajo, las actividades en los solares municipales y todo lo que está disponible funciona, y puede mejorarse. Es una pata de una política pública mucho más amplia. Hablamos de una realidad de vulnerabilidad compleja, y por esto insistimos en un abordaje integral”, definió Giménez.


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