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El Litoral
Martes 21.02.2017
18:17

Juan Pablo Pumpido

"Me gustaría que dentro de 50 años aparezca mi nombre por haber metido a Unión en la Copa"

Al igual que sus jugadores, sabe que tiene la posibilidad de hacer historia. “Quiero recuperar aquello de que para ganar en Santa Fe, el rival tendrá que dejar la vida en la cancha”.

Foto: Pablo Aguirre


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Juan Pablo Pumpido "Me gustaría que dentro de 50 años aparezca mi nombre por haber metido a Unión en la Copa" Al igual que sus jugadores, sabe que tiene la posibilidad de hacer historia. “Quiero recuperar aquello de que para ganar en Santa Fe, el rival tendrá que dejar la vida en la cancha”. Al igual que sus jugadores, sabe que tiene la posibilidad de hacer historia. “Quiero recuperar aquello de que para ganar en Santa Fe, el rival tendrá que dejar la vida en la cancha”.

Enrique Cruz (h)


A los que confiaron en él, les dio la razón. A los que lo miraban de reojo, casi como tomándole una fotografía a cada una de sus reacciones y decisiones, Juan Pablo Pumpido les fue indicando el camino de la confianza. Dirigió al equipo en seis partidos y sacó 11 puntos sobre 18, un número que cierra y le permite mirar con optimismo el futuro. Es cierto que tomó un equipo armado, pero también es verdad que le dio su propia impronta, que hizo recuperar el nivel de algunos jugadores y en otros casos los supo potenciar. Más allá de algunas dudas que a todos se le presentan, Unión viene con una base de nombres y esquema que perdura en el tiempo. Es, como se dice en la jerga futbolera, un equipo trabajado. Y eso le otorga un viso de seriedad al proceso.


—El otro día dijiste que tenías el equipo en tu cabeza para jugar con River. ¿Es un problema elegir el doble cinco?


—Problema sería no tener a quién poner. Los cuatro que tengo a disposición son de distintas características, pero cualquiera puede jugar con cualquiera. Y reconozco que también es una injusticia dejar a dos afuera.


—Con Sportivo Las Parejas, armaste algo distinto y el equipo funcionó en el segundo tiempo, aunque creo que en el primero se centralizó mucho el juego...


—Bueno, ahí jugaron Acevedo-Rivero por adentro y Mauro Pittón por afuera. Jugaron tres. Es verdad que en el primer tiempo centralizamos, porque los cuatro —el otro era Villar— tienen tendencia a eso, pero en el segundo tiempo aparecieron Brítez y Zárate por los laterales. Si vos tenés volantes que centralizan, deben abrir la cancha los marcadores de punta. Ahí, estuvo Zárate para meterle el centro a Brítez en su gol, después Zárate se lo tiró a Gamba en otro de los goles, en eso cumplieron.


—¿No te parece que De Iriondo tiene lo que los otros no tienen?


—De Iriondo es el más táctico.


—¿Y Mauro Pittón?


—Mauro conoce esa función, lo usé como el 5 táctico de equilibrio en inferiores, lo podés usar de 5, de 4, de 8... ¡Hasta de arquero, porque ataja bien! Es un chico que conozco mucho, tiene una cabeza para llegar muy lejos en el fútbol. Hace 6 años lo empecé a dirigir y jugaba de volante por derecha, yo fui el que lo tiró para adentro. Es un jugador que da variantes. Con Racing, terminó jugando de 4 y no pudieron pasarlo. Es interesante como todos los que tengo en el plantel que es muy competitivo y todos los días pelean por un puesto.


—Volviendo a Acevedo-Rivero, ¿no falta marca con ellos dos?


—Si se saben cuidar entre los dos, si cuando uno se suelta el otro se queda, pueden jugar tranquilamente juntos como lo hicieron en ese partido ante Las Parejas. Vamos al otro extremo. En Real Madrid la dupla de volantes centrales no tiene marca, son dos enganches tirados a jugar de doble cinco. Es un nivel superlativo pero te lo digo para ejemplificarte. Pero esto que hablamos de los centrales, va para todo el equipo. Lo bueno que tiene el plantel es que hay recambio.


—A propósito, ¿qué le falta, por ejemplo, a un jugador como Vadalá para ganarse un puesto?


—Es un jugador desequilibrante, al que le falta encontrar el momento de dar el salto. Gamba y Soldano terminaron muy bien el torneo, pero creo que Vadalá es un jugador que puede dar soluciones porque tiene unas condiciones naturales impresionantes. Es chico todavía y recién ahora ha podido tener continuidad.


—¿Cuál va a ser la idea?, ¿apretar arriba?, ¿esperar al rival en algunos partidos?...


—Trabajamos en función de lo que hace el rival, hay momentos que vamos a presionar alto, otros que presionaremos en el medio, soy un creyente de que hay que entrenar todas las opciones. Hay un solo equipo que te puede dominar los 90 minutos y es el Barcelona. Entonces, eso de equipo dominante y equipo dominado es medio verso. En todos los partidos, un equipo domina y es dominado. Hay muchas veces que escucho que el rival tiene mucho la pelota, pero la tiene entre los centrales y el arquero, que es adónde querés que el rival la tenga. El otro día, con Sarmiento, pasó eso. Se la pasaban entre Bianchi Arce, Niz y Chiarini. ¿La tuvo Sarmiento en el primer tiempo?, sí, pero la tuvo adónde queríamos que la tuviera. Muy lejos de nuestro arco.


—La impresión que uno tiene es que va a ser muy difícil ganarle a Unión. Se notó, por ejemplo, en ese partido que perdiste con San Lorenzo, más allá de que hubo un mejor trabajo del rival ese día...


—Ya con Leo, el equipo demostraba que es difícil ganarle. Hace dos años que Unión viene con un rendimiento regular, es un plantel que hace tiempo viene haciendo cosas importantes. Recuperó aquella mística de que para ganarle a Unión, en su cancha, tendrán que dejar la vida. Es un grupo que tiene mucho sentido de pertenencia, los que empiezan de chico ni hablar y los que se sumaron después, enseguida se contagian de ese sentido de pertenencia.


—¿Te vas convencido de que éste era tu momento y no después?


—Es que la gran pregunta es: ¿y cuándo es el momento?, se dio y se dio... Nosotros veníamos haciendo un buen laburo en reserva cuando, inesperadamente, se fue Leo. No había una crisis futbolística ni nada raro. Además, los conozco a todos. A Nereo, desde el 2000, cuando estaba mi viejo y lo subió al plantel; a Ema Brítez en el 2011, a Gamba y “Pipa” Villar los tuve en Mendoza, uno en Godoy Cruz y el otro en Independiente Rivadavia. Y al resto de los chicos los dirigí en reserva. No puedo decir que no conozca a fondo este plantel. Se hizo fácil el cambio de mando porque prácticamente entrenábamos juntos, Madelón en una cancha y yo en la de al lado. Los dos sacamos 11 puntos en el torneo, en mi caso con dos partidos menos.


—Pero le diste algún plus, como el de potenciar a Godoy, a Soldano...


—Para mí, Franco empezó a aparecer en el clásico ese del 3 a 0, pero se lesionó enseguida. No lo potencié yo, ya venía potenciado. Conmigo tuvo esa continuidad que le estaba faltando por la lesión.


—¿Te imaginás algo, desde lo táctico, que pueda innovarse en este campeonato?


—No creo que haya un solo técnico que no salga a ganar. Algunos lo hacen atacando o asumiendo protagonismo y otros ven que se puede ganar de distinta forma. A veces, escucho decir que un técnico “no salió a ganar” y no es así, todos salen a ganar. Una vez escuché a Calderón decir que el jugador de fútbol aprende de fútbol cuando se retira, y en la dirección técnica pasa lo mismo. El fútbol es infinito, todo el tiempo tenés que resolver cosas, algunas se repiten y otras no. Es muy difícil analizarlo desde afuera si no estás adentro y ves las cosas que pasan. Algunos dicen que todo está inventado, pero siempre hay algo que podés usar para sorprender. Que quizás no sea algo medular o fundamental, pero que te ayuda a marcar alguna diferencia.


—Muchos jugadores hablan de entrar a una Copa internacional como objetivo y prioridad en este torneo. ¿Vos pensás igual?


—Es algo que me encantaría porque dentro de 50 años abriría un libro y leería que yo fui el primero en hacer entrar a Unión en una copa.


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