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Lunes 27.02.2017 | Última actualización | 20:47
20:24

Por encima de una mera coincidencia

Según un estudio, nos parecemos a nuestros nombres

Un esudio psicológico demostró que, como en una profecía autocumplida, las personas se parecen externamente a lo que los demás esperan de ellas.

Foto: Archivo


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Por encima de una mera coincidencia Según un estudio, nos parecemos a nuestros nombres Un esudio psicológico demostró que, como en una profecía autocumplida, las personas se parecen externamente a lo que los demás esperan de ellas.   Un esudio psicológico demostró que, como en una profecía autocumplida, las personas se parecen externamente a lo que los demás esperan de ellas.

Télam


Las personas se parecen físicamente a la imagen que se asocia con sus nombres, según un estudio realizado por un equipo de investigadores internacionales que pidió ligar imágenes de desconocidos con su apellido y concluyó con una gran tasa de coincidencia, por encima de los índices de una mera coincidencia. 

 

Los investigadores señalaron en la revista especializada "Journal of Personality and Social Pschology" que también se puede entrenar a los ordenadores para que atribuyan a una cara el nombre correcto, reportó la agencia alemana de noticias DPA.

 

Los especialistas creen que las imágenes estereotípicas asociadas a un nombre hacen que, como en una profecía autocumplida, las personas se parezcan externamente a lo que los demás esperan de ellas.

 

Si bien a los niños se les dice que no deben juzgar a las personas por su apariencia, todos lo hacemos, escribieron los investigadores liderados por Yonat Zwebner, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. 

 

La apariencia de las personas hace que los demás saquen conclusiones sobre su carácter como por ejemplo su inteligencia, su fiabilidad y su bondad. La pregunta es: ¿funciona también al revés? ¿Influye en nuestro aspecto la opinión de las personas?

 

A través de varios experimentos los investigadores analizaron si el nombre de una persona influye en su aspecto.

 

Una de esas pruebas fue mostrar a cientos de personas fotos y una selección de cuatro a cinco nombres, para que decidan cuál correspondía a cada imagen exhibida.

 

Los participantes del estudio hicieron coincidir caras y nombres en el 25 al 40 por ciento de los casos, lo que representa más que una simple casualidad, ya que en ese caso la coincidencia habría sido de entre 20 y 25 por ciento.

 

Asimismo, los investigadores también demostraron que los estereotipos culturales influyen en los resultados: los franceses tenían más facilidad para hacer coincidir nombres y caras de su misma nacionalidad, en tanto los israelíes mostraron más facilidad para hacer coincidir nombres y caras hebreos. 

 

Los especialistas detectaron además que algunas características controlables como el peinado alcanzaban para que aumentara la tasa de coincidencias. Y que los ordenadores podían aprender a hacer coincidir caras con nombres.

 


El programa, que entrenaron con casi 100.000 pares de caras y nombres, alcanzó una tasa de coincidencia de 54 a 64 por ciento. 

 


Ruth Mayo, miembro de la Universidad Hebrea y una de las coautoras del estudio, indicó que una etiqueta social como el nombre influye al parecer en nuestro aspecto. "Desde el minuto de nuestro nacimiento respondemos a un ordenamiento social, no sólo por nuestro sexo, nuestra pertenencia étnica o nuestro estatus socioeconómico, sino por la elección de nuestro nombre que hicieron otros", señaló la investigadora.

 


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