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Martes 07.03.2017 | Última actualización | 8:35
8:31

José Corral, presidente de la UCR

"En el radicalismo la pertenencia a Cambiemos es casi unánime"

Dijo que su partido integrará las listas de diputados nacionales de la coalición nacional, y que las discrepancias internas refieren a cómo debe ser la participación en el gobierno. Resalta el compromiso con el Frente Progresista y advierte que muchas voces críticas “se callaban durante el kirchnerismo”.

“Cambiemos tiene al radicalismo como columna vertebral”. Foto: Mauricio Garín


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José Corral, presidente de la UCR "En el radicalismo la pertenencia a Cambiemos es casi unánime" Dijo que su partido integrará las listas de diputados nacionales de la coalición nacional, y que las discrepancias internas refieren a cómo debe ser la participación en el gobierno. Resalta el compromiso con el Frente Progresista y advierte que muchas voces críticas “se callaban durante el kirchnerismo”. Dijo que su partido integrará las listas de diputados nacionales de la coalición nacional, y que las discrepancias internas refieren a cómo debe ser la participación en el gobierno. Resalta el compromiso con el Frente Progresista y advierte que muchas voces críticas “se callaban durante el kirchnerismo”.

Emerio Agretti

politica@ellitoral.com

 

Como buen político en ejercicio de un cargo ejecutivo, José Corral es sumamente cuidadoso en lo que dice, y meticuloso en extremo en lo que no dice. Y es que la conservación del equilibrio (de los equilibrios) es hoy el parámetro con el que debe medirse su actuación y su discurso. Equilibrar la gestión municipal y la conducción de un partido nacional, las relaciones dentro de una fuerza política con fuertes voces disidentes, y la integración de sendas alianzas -provincial y nacional- en las que a veces el radicalismo parece algo relegado con relación a su aporte, y que por lo demás resultan difíciles de compatibilizar.

 

Por eso define que el radicalismo integrará las listas de diputados nacionales de Cambiemos, pero no arriesga a decir qué ocurrirá con las de concejales. Resalta el rol del partido en todos los niveles de gobierno, pero relativiza la cuestión de la ocupación de cargos. Y mientras fustiga el pasado inmediato y se concentra en la idea de “aprovechar la oportunidad” del presente, se guarda para sí qué espacio público aspira a ocupar en el futuro.

 

—La reunión de Villa Giardino vino precedida de muchas voces críticas y hasta perspectivas de rupturas. ¿Cuál es la situación del radicalismo hoy?

 

—El radicalismo es el único partido político popular del país que puede organizar una reunión de esas características, con representantes muy importantes de las 24 provincias del país, exponer ideas, escuchar argumentos, debatir, en un clima de mucho respeto y de mucha pertenencia. Un partido que a su vez está en el gobierno, por lo cual tiene muchas responsabilidades. Y cuando digo está en el gobierno, es porque hay gobernadores radicales, somos más de 440 los intendentes en ciudades grandes como la nuestra, Córdoba, Paraná, Jujuy, Río Gallegos, y también poblaciones más pequeñas, en todo el país. Además, hemos sido parte de esta herramienta que la gente utilizó para reemplazar al kirchnerismo, que es Cambiemos. Cambiemos tiene al radicalismo como columna vertebral.

 

—Esas voces a veces son disonantes

 

—Yo decía al inicio al inicio de mis palabras de cierre, después de que Mario Negri me dijese que iba a “ver a la soprano”, por Elisa Carrió, y para responder a los que decían que el radicalismo “no tiene voz”, que el radicalismo no sólo la tiene, sino que tiene una polifonía de voces, que es lo que se oyó en este encuentro. Y que somos como un coro, que por supuesto es más difícil de organizar que una soprano, que canta sola, pero es más interesante, porque tiene más matices y porque cuando suena, suena más fuerte. Ésa es la situación de hoy. Un partido muy comprometido con la tarea de gestión, que en nuestro caso es en la ciudad, pero también en la provincia tenemos este compromiso con el Frente Progresista y el gobernador Lifschitz. Y a la vez, el de ayudar a este cambio, esta verdadera oportunidad que tiene el país, que me parece que tenemos que aprovechar. Y especialmente Santa Fe, que fue muy discriminada en el período anterior.

 

—¿Pero en el frente interno la disidencia creció?

 

—Yo lo que advertí en Villa Giardino es prácticamente unanimidad respecto de la pertenencia a Cambiemos. Lo que hay es diferentes miradas con respecto a cómo tiene que ser esa participación; pero no con respecto a las ganas de colaborar, de que al gobierno le vaya bien, de que dejemos atrás el populismo. La Argentina vivió durante los 12 años del perído kirchnerista un gobierno que, además de que no dialogaba y se llevaba puestas las instituciones, puso al país al borde de un colapso económico que se evitó. Por estas políticas populistas, ¿no? Que, como dijo el presidente en su discurso, te regalan el presente pero te roban el futuro. Se desaprovechó un momento de mucha bonanza del país y se consumieron todos los stocks. Además de la discriminación política con ciertas provincias, como es el caso nuestro, que condenaba a la población a no tener viviendas con fondos nacionales, a no tener rutas, y a que ni siquiera nos atiendan en Buenos Aires.

 

"Hay que ganar en transparencia e institucionalidad. Y ése es el mandato que tiene este gobierno”.

 

Tiempos en juego

 

—¿No sigue todavía muy clavada la mirada en el kirchnerismo? Es como que se habla del futuro, pero más del pasado.

 

—Bueno, porque todavía está muy presente, y porque esa gran hipoteca que nos dejaron todavía va a llevar mucho tiempo levantarla. Pero este año, cuando el país comienza a acomodarse, porque bajó la inflación, se muestran signos de recuperación -aún en un contexto internacional difícil-, el país comienza a mejorar. Y sin embargo, hay muchos actores que estuvieron callados durante el kirchnerismo, que ahora parece que descubrieron los problemas, como es el caso de la CGT y de otros que hoy reclaman. Por eso hay que tener presente ese pasado, porque es el lugar del cual tenemos que salir. Por supuesto, y ésta es la mirada que agrega el radicalismo, poniendo la mira en la inclusión social, en que nadie quede al costado del camino, y en los temas de la educación y la Justicia.

 

—¿El radicalismo debería tener más espacio en el gobierno nacional?

 

—Yo siempre digo que el Estado no es un botín de guerra. Uno no puede medir en términos de cantidad de cargos, porque la gente eligió de presidente a Mauricio Macri y él es quien tiene que conformar su equipo de colaboradores. Por supuesto que si ese equipo está integrado por más radicales mejor, porque tenemos hombres y mujeres preparados. Y también con experiencia política, que este gobierno necesita: tiene buenos cuadros técnicos y personas con gran capacidad de gestión, pero cuando la gestión incorpora la política mejora, porque se anticipan los conflictos, y evitan dificultades y trabas. Y a ese aporte el radicalismo puede hacerlo, y de hecho lo realizamos en muchas políticas; algunas que no fueron tan visibles, como el tema universitario, subsidios para transporte público en el interior y en discusiones impositivas en el Congreso. Y otras más visibles, como la discusión en torno al feriado del 24 de Marzo, por ejemplo.

 

—La impresión es que el radicalismo aporta estructuras territoriales, pero que eso no se traduce en los espacios de gestión. Tanto a nivel nacional como provincial.

 

—El aporte que hacemos es muy importante. El más propio es el de los legisladores, que son radicales. El interbloque de Cambiemos, tanto en Diputados como en Senadores, está liderado por radicales. Que además han hecho un gran trabajo en defensa del gobierno, en un Congreso donde no tenemos mayoría en ninguna de las dos cámaras. Lo mismo ocurre a nivel provincial con nuestros legisladores.

 

Puntos de inflexión

 

—Precisamente, este año hay elecciones legislativas. Eso va a ser materia de convulsiones internas, por la conformación de listas, pero también un punto de inflexión para el rumbo del gobierno.

 

—El radicalismo decidió conformar Cambiemos. Eso se va a poner a consideración en la Convención que tenemos el 3 de abril en La Plata, pero seguramente, por la unanimidad que uno vio en Villa Giardino, se va a ratificar. Y por lo tanto vamos a integrar las listas de Cambiemos en la categoría diputado nacional, en lo posible en los 24 distritos del país, pero seguramente en Santa Fe. Me parece que hay que acompañar este cambio que empezó en el país, y hay que darle un poco más de equilibrio en el Congreso, donde por no tener mayoría eso obliga a una tarea de trabajo político para poder ir más rápido con algunas cosas. Aún haciendo una gran elección no vamos a tener quórum en ninguna de las dos cámaras, pero se puede mejorar y equilibrar un poco esta relación de mayor peso de la oposición. Que además, si bien está fragmentada, en algunos casos se ha juntado en decisiones que no coinciden con las del gobierno.

 

—¿Es también una suerte de plebiscito para el gobierno nacional?

 

—Es la primera elección después de un cambio tan importante como el que se produjo, va a ser una especie de plebiscito.

 

—El gobierno nacional ha hecho de la autocrítica una práctica recurrente. ¿Cómo ve esta sucesión de marchas y contramarchas?

 

—Primero, celebro que en el país tengamos un presidente que reconoce ser falible. Venimos de un período en el que la presidente nos retaba a todos por cadena nacional y era incapaz de admitir el más mínimo error. Por supuesto que uno prefiere que no se comentan los errores, pero cometidos nos parece muy sano y muy humano enmendar y corregir. Que a veces no tiene que ver con errores, sino con el intercambio entre las instituciones de la República, que ahora han vuelto a funcionar. Por ejemplo, en el caso tal vez más difícil para el gobierno, que es el de las tarifas. Un fallo de la Corte hizo volver atrás con una medida, se realizaron audiencias públicas y ahora se estableció una política de mediano plazo de readecuación de las tarifas. Y es un tema en el que todos estábamos de acuerdo que había que adecuar un sistema insostenible. Pero evidentemente hubo un error en el gobierno en la manera de plantearlo, e incluso en el procedimiento. La Corte validó una parte de las decisiones respecto a un sector de las tarifas, que además permitió no desequilibrar fiscalmente al gobierno, pero lo obligó a tomar una serie de medidas. Ese juego de las instituciones es el que necesitamos en el país. Con respecto al Congreso también, hace años que no tenía tanta actividad y tanta discusión. Y haber recuperado ese diálogo, esa capacidad de escucha y ese juego de las instituciones es lo que en el mediano plazo le va a dar seguridad y estabilidad al país. Porque los que nos decían que había que llevarse puestas las instituciones y que había que sacar leyes de la noche a la mañana son los que nos llevaron a las peores crisis. Y no lo digo sólo por el período kirchnerista; recordemos también a Cavallo, que pedía superpoderes, y todas esas recurrentes crisis del país, que estaban relacionadas en general con gente que decía que las instituciones eran secundarias. Por eso, esto puede ser más trabajoso y llevar más tiempo, pero los resultados son más sólidos.

 

—Pero casos como el del Correo o Avianca alimentan el discurso de quienes acusan a este gobierno de tener sectores privilegiados.

 

—Creo que la decisión del presidente de volver a foja cero con el caso del Correo, que había generado tanta discusión pública, y establecer mecanismos para todos estos casos en que pueda haber conflicto de intereses, con la participación de la Auditoría General de la Nación, y un decreto que se va a conocer en estos días con procedimientos especiales, nos parece que es la manera. Hay que ganar en transparencia e institucionalidad. Y ése es el mandato que tiene este gobierno. Además, sabemos que el presidente viene del mundo de las empresas, y por lo tanto es muy valioso que él mismo pida más mecanismos de control y de transparencia.

 

"La UCR es un partido muy comprometido con la tarea de gestión, que en nuestro caso es en la ciudad, pero también en la provincia tenemos este compromiso con el Frente Progresista y el gobernador Lifschitz. Y a la vez, de ayudar a este cambio, esta verdadera oportunidad que tiene el país, que me parece que tenemos que aprovechar. Y especialmente Santa Fe, que fue muy discriminada en el período anterior”.

 

Potencialidades

 

—Ya sé que hasta ahora no quiso ser muy específico en materia de candidaturas, pero ¿dónde se ve José Corral de aquí a tres años?

 

—Primero, me veo trabajando por mi ciudad y mi provincia, soy un fanático de las potencialidades que tiene nuestra ciudad y nuestra provincia. Santa Fe es el lugar del país en el que lo que ahora se llama bio-economía tiene más potencialidad, por algo se hizo aquí Bio-Argentina el año pasado. Y en estas nuevas reglas de la economía, ya han comenzado a desplegarse muchos de estos proyectos, con valor agregado que surge de conectar la producción de nuestro campo con la investigación y el desarrollo que se hace en las ciudades. Así que me veo ayudando a esta ciudad y a esta provincia que pueden generar oportunidades, volver a ser pujantes, inclusivas. Y también por supuesto ayudando al presidente, porque creo que es un momento especial del país. Acepté incluso esta responsabilidad adicional de ser autoridad de mi partido, que es un esfuerzo de dedicación personal que se agrega a la gestión, que es para lo que los vecinos me han honrado. Pero acepté porque es una oportunidad en la que todos tenemos que poner algo más. Y ese esfuerzo va a tener que continuar, así que eso es lo que me veo haciendo dentro de tres años.


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