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Lunes 13.03.2017
20:52

Mirada desde el sur (por Raúl Acosta)

El archipiélago socialista

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Mirada desde el sur (por Raúl Acosta) El archipiélago socialista

Por Raúl Emilio Acosta


Transcribo un texto del santafesino Sansó de la Madrid, que escribe en el diario La Capital de Rosario y es funcionario del Estado. Dice, en su artículo del 20 de febrero, lo que sigue: “El partido socialdemócrata de Alfonsín pactaría por segunda vez en el país con la derecha. La primera con Menem; ahora con Macri”. Refiere al radicalismo. Su conclusión es eso: absoluta. Es una conclusión. Allí se queda.


Sigue el texto de Sansó. “Por esas paradojas de la política, simultáneamente llevaría adelante una alianza de centroizquierda con el Partido Socialista (la misma que imaginaran Alfonsín y Estévez) que les permite gobernar —no sin errores ni sobresaltos, algunas innecesarias soberbias y extravíos costosos— el segundo Estado del país por una docena de años...”.


En su prosa, que exige lectura despaciosa y que, por tanto, la premura de un cotidiano puede desdeñar, se advierten algunas definiciones (“innecesarias soberbias, extravíos costosos”) que revisten gravedad. Son suyas.


Alude, después, al límite temporal: “por una docena de años”. Puntualicemos, se cumplirán cuando Miguel Lifschitz termine su mandato. Parecería un “fallido”. También puede entenderse como un error de interpretación del lector, en este caso el acto fallido sería de quien aquí escribe.


Es en el párrafo siguiente donde es visible una definición que debemos resignificar: “Sin embargo, los socialistas, que quizás se han cebado y considerado a sus socios radicales en la provincia —cuantitativamente muy numerosos al lado de su propio desarrollo partidario y territorial (otro de los grandes misterios de un partido como el PS que, teóricamente llamado a ser popular y masivo, se resuma en pequeñas elites que, a veces, encima, se piensan iluminadas)— casi como un relleno (sobreactuación de éstos, incluida), atraviesan una encrucijada”.


En el texto transcripto, sobre su desarrollo en varias oraciones subordinadas, debemos reparar en lo siguiente: ... “los socialistas, que quizás se han cebado”... “pequeñas elites que, a veces, encima, se piensan iluminadas”... Dos impecables definiciones del problema de los partidos de cuadros.


¿Y el Frente Progresista?


En muchas oportunidades se ha señalado que el cerebro es socialista y el cuerpo, amorfo, es básicamente radical. Al FPCyS lo acompañan nombres difíciles de digerir sin explicaciones. René Balestra y Martínez Raymonda son ejemplos muy claros de lo que se menciona. Ambos han sido miembros fundadores de este gobierno provincial.


El punto en cuestión es quiénes y qué son, hoy, en 2017, los integrantes del FPCyS. Parecería que no serán más gobierno en 2019. Parecería. No hay certezas de su implosión, sólo presunciones. No alcanzan.


Su figura convocante es Miguel Lifschitz. El partido lo contiene Antonio Bonfatti y hay dos nombres con altísimo grado de conocimiento municipal, provincial y nacional por la tarea realizada: Hermes Binner y Alicia Ciciliani.


El socialismo puede sumar dos figuras más; una con respeto extrapartidario: Luis Contigiani, otra que trabaja en el “inside” partidario: Rubén Galassi. Ambas en crecimiento.


La experiencia “Chiqui” González, entrañable actora de los hechos culturales, no sirvió a los fines electorales, como tampoco serviría la Balagué, eficaz ministra cercana a Di Pollina. Impecables en sus funciones. Poquísima seducción a la hora de los votos santafesinos. En la grilla estará siempre Mónica Fein y ese problema.


Rubén Giustiniani, histórico socialista, remite a Scalabrini Ortiz y sus escritos (“El hombre que está solo y espera”), lo expulsaron. Pablo Javkin, un aliado bien posicionado, ha perdido solidez. En rigor el Ejecutivo no es la mejor fragua. Los vaivenes de la gestión complican. Jatón no gestiona ni es socialista, ergo existe.


Contigiani tiene tanto andamiaje político desarrollista que se destaca por sus pensamientos, no por el cargo y sus problemas logísticos.


Este, el pensamiento nacional, es el que lleva a la pregunta ¿Se ha perdido el pensamiento nacional que, en el siglo XX, unificaba al socialismo popular? Otra: ¿debemos re pensar la situación del FPCyS? El socialismo, el archipiélago socialista, ¿puede retener al radicalismo? ¿Con quién hablan los radicales para no dividirse?


Cada diputado radical promovido por el socialismo ha sido/es un jugador con el pase en la mano fichando en las huestes del PRO Cambiemos. Eso cuesta caro.


Toda manifestación del radicalismo hace temblar, en el FPCyS, la construcción 2015/17/19. Parecería que es la chequera y no las ideas lo que amalgama.


Reconocimiento: desde 1983 Héctor Cavallero y Hermes Binner forjaron, con menos de 15.000 votos originales, el municipio, una provincia y una candidatura nacional en 30 años. No se encuentra, hoy, un sostén tan amplio, Un remplazo. El dolor de ya no ser atrapa al socialismo. Un archipiélago no es, así lo deseen, un continente.


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