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Martes 21.03.2017 | Última actualización | 15:06
13:35

De terror

Tiros frente a un jardín de infantes

Ocurrió frente al anexo del Jardín 222 Blas Parera, en barrio Liceo Norte. Los chicos debieron ser resguardados en un pasillo interno. También robaron en el jardín 317 María Elena Walsh.

Foto: Danilo Chiapello


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De terror Tiros frente a un jardín de infantes Ocurrió frente en barrio Liceo Norte. Los chicos debieron ser resguardados en un pasillo interno. También robaron en el jardín 317 María Elena Walsh. Ocurrió frente al anexo del Jardín 222 Blas Parera, en barrio Liceo Norte. Los chicos debieron ser resguardados en un pasillo interno. También robaron en el jardín 317 María Elena Walsh.

Danilo Chiapello

dchiapello@ellitoral.com

 

“¡¡¡Vamos rápido, vamos.... todos adentro que afuera están tirando cohetes!!!”, gritaban las maestras mientras los “enanos” eran resguardados tras las seguras paredes de un pasillo interno. La orden de las docentes sonaba firme, porque en ningún momento se las debía escuchar desesperadas para no asustar a los chicos.

 

Foto: Danilo Chiapello

 

La escena refiere a lo que pasó ayer al mediodía frente al anexo del Jardín 222 Blas Parera, ubicado en Leumann, entre Alsina y Bdo. de Irigoyen, esto es, al lado de la escuela Combate del Quebracho, en barrio Liceo Norte.

 

“¿Cómo andan los pibes?”


Eran cerca de las 13.30 y un grupo de chicos ingresaba al establecimiento escolar mientras otros ya estaban en clase. 


De repente, por calle Leumann, apareció una Honda, de color rojo, al mando de un sujeto que venía acompañado por una mujer. 

 

—¿Cómo andan los pibes? -gritó el conductor de la moto a un grupo de personas que vive justo frente al jardín y siguió su marcha hacia el este.


Pero unos minutos después volvió a aparecer este mismo sujeto en moto, ahora acompañado por otro hombre. 


Y en cuestión de segundos se desató el terror. 

 

Sin detener su andar el motociclista sacó a relucir un arma de fuego y comenzó a disparar contra las personas de la casa ubicada frente al jardín.


Fueron cerca de diez tiros. Uno de los proyectiles rozó en el pie de una de las víctimas que alcanzó a correr y refugiarse en su domicilio. 


El autor de los disparos sería un tal “Pochi”, un malviviente que reside no muy lejos al lugar del incidente y que “desapareció” tras lo ocurrido.


Los chicos, adentro


* “Estábamos en clase cuando comenzamos a sentir los tiros. Fueron siete detonaciones corridas que provenían desde la vereda, frente al jardín”, dice Patricia, directora del jardín Blas Parera, en diálogo con El Litoral.

 

* “Ante esa situación nosotros resguardamos a nuestros alumnos en un sector donde no hubiera ventanas hacia la calle. Se llamó al 911 y enseguida vinieron tres patrulleros. Les tomaron datos a los que estuvieron en la vereda y de ahí se fueron como en persecución de los agresores, que eran dos, en una moto”, señaló.

 

* “Yo me acerco al móvil y les digo que necesitaría que alguien se queda a custodiar. Entonces me sugieren que vuelva a llamar al 911, lo cual hice. Y me mandaron un patrullero que quedó permanente mirando la salida de los chicos”, destacó.


El miedo queda


* “No es que uno se acostumbra a este tipo de situaciones, pero ya las hemos vivido. Entonces ya tenemos como un protocolo donde sabemos que lo primero es resguardar a los chicos. Todos adentro de inmediato. Se llama al 911 y luego a la supervisora. Se lleva a los chicos a un pasillo importante donde pudimos estar tres salas juntitas con juegos tradicionales de tipo campamento”, indicó.


Por último, la docente explicó que “a los chicos se los mantiene tranquilos porque se les dice que están tirando cohetes y que por ese motivo debemos jugar en este sector. La situación se supera, pero el miedo queda. Uno no puede dejar de pensar en lo que pudo haber pasado”, cerró.

 

Robaron en el jardín María Elena Walsh

 

Foto: Danilo Chiapello

 

Otro hecho delictivo se produjo ayer en el Jardín 317 María Elena Walsh, en Gorriti al 3900.


Cuando el personal llegó para comenzar su jornada de trabajo se encontró con la desagradable “sorpresa”. Tras cortar los barrotes de una reja, delincuentes entraron a la dirección del jardín donde robaron un radiograbador y una pava eléctrica. 

 

Foto: Danilo Chiapello

 

También ingresaron a dos aulas de la Escuela Primaria Esperanza Solidaria donde provocaron destrozos en un armario y sustrajeron productos de limpieza, juguetes y elementos de trabajo. 


La actividad de los ladrones fue advertida por un sistema de alarmas que, si bien disparó su sirena, fue arrancada e inutilizada por los rufianes.


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