http://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Martes 21.03.2017
21:41

Sigue el “Silencio”

El seleccionado argentino 2017: sin palabras

La llegada del capitán Lionel Messi y el subcapitán Javier Mascherano, los “dueños’ del seleccionado argentino que trascienden a sus entrenadores de turno, no cambió una decisión que la prensa se ilusionaba con que podía modificarse tras el arribo de Marcelo Tinelli a la titularidad de la Comisión de Selecciones de AFA.

Tinelli habla con Lavezzi; El nuevo Secretario de Selecciones Nacionales no modificó el panorama con la prensa argentina. Foto: Télam


Compartir:
Imprimir Compartir por e-mail
  


Sigue el “Silencio” El seleccionado argentino 2017: sin palabras La llegada del capitán Lionel Messi y el subcapitán Javier Mascherano, los “dueños’ del seleccionado argentino que trascienden a sus entrenadores de turno, no cambió una decisión que la prensa se ilusionaba con que podía modificarse tras el arribo de Marcelo Tinelli a la titularidad de la Comisión de Selecciones de AFA. La llegada del capitán Lionel Messi y el subcapitán Javier Mascherano, los “dueños’ del seleccionado argentino que trascienden a sus entrenadores de turno, no cambió una decisión que la prensa se ilusionaba con que podía modificarse tras el arribo de Marcelo Tinelli a la titularidad de la Comisión de Selecciones de AFA.

Fuente: Télam

 

Sigue la negativa del grupo a hablar con los periodistas argentinos, esa resolución anunciada por Messi durante la anterior fecha FIFA, luego de algunas versiones filtradas a la prensa respecto de un presunto acto de indisciplina de Ezequiel Lavezzi, señalado por haber fumado marihuana durante una concentración, se sigue cumpliendo a pie juntillas por estos días, al menos en público.


Algo similar ocurrió hace 19 años, durante el Mundial de Francia 1998, cuando fue Diego Simeone, quien hoy ratificó que le gustaría dirigir a la selección “recién en el final” de su carrera, el que leyó un comunicado del mismo tenor porque se había sugerido algo similar en Buenos Aires: que Juan Sebastián Verón había dado positivo en un control antidóping interno.


El problema en aquella concentración de L’etrat como ahora en la de Ezeiza y desde el lunes en Bolivia, es lo que sucederá con la prensa extranjera, que bien podría exigir, hasta por cuestiones reglamentarias si se quiere, que los jugadores argentinos hablen en las conferencias previas y posteriores a los partidos. En Francia, una charla del lateral izquierdo José Chamot con el diario Marca, de España, posando con una camiseta del Atlético Madrid, club que acababa de contratarlo, generó un dure cruce con un periodista argentino que le reclamó por esa proscripción para con la prensa compatriota.


Algo parecido podría ocurrir ahora si, por ejemplo, los periodistas chilenos pretenden hablar con los futbolistas argentinos. Los antecedentes inmediatos observaron a varios de ellos hablando con la prensa de los países en donde residen y juegan, aunque siempre excusándose de referirse a cualquier cuestión que estuviera vinculada con el seleccionado argentino.


El “pentágono rosarino” que componen Messi, Mascherano, Angel Di María, Éver Banega y Ezequiel Lavezzi es la locomotora detrás de la que se encolumnan los vagones más antiguos y también los más nuevos. Así se resolvió el “silencio de radio” ahora y otras cuestiones antes.


Por ejemplo durante la Copa América de Chile la delegación argentina iba a abandonar la primera concentración en La Serena cuando se trasladara a jugar con Jamaica en Viña del Mar, pero apenas llegaron Messi y Mascherano al lugar y advirtieron de las bondades del lugar de hospedaje, impregnado de una bucólica tranquilidad y, sobre todo, alejado de la prensa, resolvieron cambiar toda la logística y prolongar su estadía allí.


Estas muestras, que se hacen extensivas a otra proscripción, la de Mauro Icardi, y como valor agregado Ezequiel Garay, por distintas razones uno y otro, ponen blanco sobre negro respecto de como es la realidad del equipo argentino, dominado por los futbolistas que vienen jugando juntos desde antes de la era Alejandro Sabella, quien disfrutó y padeció con ellos de las mismas cosas que sus sucesores, Gerardo Martino y Edgardo Bauza.


Ni más ni menos. La continuidad de Lavezzi y el alejamiento de Carlos Tevez, los dos jugando hoy en la lejana (geográfica y futbolísticamente) China, forman parte de esta misma realidad, mientras Rusia 2018 se acerca más rápido de lo imaginado, envuelto en la incertidumbre de un futuro imprevisible en el largo y, lo que es peor, también en el corto plazo. El próximo martes 28 el seleccionado argentino enfrentará a Bolivia en los 3.650 metros de altitud de La Paz, y al día siguiente habrá elecciones en AFA, con un candidato excluyente como Claudio Tapia para poner fin al ciclo de Julio Grondona, fallecido hace ya dos años y ocho meses.


Los jugadores del seleccionado, los referentes mencionados sobre todo, hacen oídos sordos a toda esta complejísima situación dirigencial que envuelve al fútbol argentino, a diferencia de lo que ocurrió con sus pares del básquetbol (Emanuel Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni), que tomaron cartas en el asunto en pos de “normalizar” a la Confederación nacional de su deporte.


Estos futbolistas hoy en día permanecen ocupados en otros menesteres, además de sus obligaciones de jugar lo mejor posible (de hecho los basquetbolistas también lo hacían, y muy bien, además de colaborar en la faz institucional), y están paradójicamente sordos como una tapia. Y para colmo de males, ahora también mudos.


Compartir:
Imprimir Compartir por e-mail
  


Otras Noticias de Eliminatorias Rusia 2018
    Lo más visto en
Ahora En Portada