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Lunes 27.03.2017 | Última actualización | 8:56
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Irina Hauser presentó en Santa Fe su libro sobre la Corte Suprema de Justicia

Mirada femenina sobre "Los Supremos"

La cronista judicial recorre los pasillos de los tribunales porteños desde 1999. De la mayoría automática a la actual composición de cinco miembros.

El libro de Hauser va por su tercera edición. “Me propuse que no sea un libro para entendidos, que tenga contenido pero que sea entretenido”, le dijo a El Litoral. Foto: Luis Cetraro


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Irina Hauser presentó en Santa Fe su libro sobre la Corte Suprema de Justicia Mirada femenina sobre "Los Supremos" La cronista judicial recorre los pasillos de los tribunales porteños desde 1999. De la mayoría automática a la actual composición de cinco miembros. La cronista judicial recorre los pasillos de los tribunales porteños desde 1999. De la mayoría automática a la actual composición de cinco miembros.

Mario Cáffaro
mcaffaro@ellitoral.com



Desde principios de 1999, Irina Hauser recorre los pasillos de la Corte Suprema de Justicia en el Palacio de Tribunales. Más allá de los fallos, conoce los entretelones, costumbres de un espacio machista que poco a poco fue abriéndose a la participación de la mujer con las llegadas a Elena Highton de Nolasco y de Carmen Argibay. Periodista de Página 12 y colaboradora de programas radiales, tras una muy leída crónica sobre las bambalinas de la Corte en la revistaanfibia.com se decidió a escribir “Los Supremos” que va por su tercera edición. El libro lo presentó en El Solar de las Artes y antes conversó con El Litoral. “Ví todo el proceso desde la mayoría automática de la época de Carlos Menem hasta el hoy. Me propuse reconstruir eso con gracia, con sentido didáctico y abriendo información que habitualmente no sale a la luz. Una de las características del Poder Judicial es la cerrazón, el hermetismo, esa cosa oscurantista, arcaica. Me propuse que no sea un libro para entendidos, que tenga mucho contenido pero que lo pueda leer todo el mundo, entretenido”.


Sobre el mote “Supremos” reconoce que algunos se ríen e incluso relata que la presentación de su libro la realizó el propio Raúl Zaffaroni junto a Mario Wainfeld. “Zaffaroni me justificó el nombre diciendo que él hablaba de los jueces de la Corte como personas que concentran mucho poder en pocas manos y decía que son cinco apóstoles que deciden la vida, la libertad de las personas, toman las grandes decisiones del país porque son la última instancia . Cuando dijo cinco apóstoles le dije que con esa definición justifica el nombre del libro. El decía que el nombre del libro retrataba un poco lo que son, tipos que además se creen con una superioridad. Tienen poder. La Corte si quiere casi te puede voltear un gobierno, un plan económico, pueden hacer lo que quieran. De hecho, Néstor Kirchner desarticuló la mayoría automática menemista cuando (Julio) Nazareno empieza a extorsionarlo con sacar un fallo redolarizando la economía. Allí decide hacerles frente y se desencadena un proceso de juicio político a varios de ellos”.


Recuerda que “la mayoría automática fue una Corte muy permeable al poder político y económico de turno” y con estadísticas elaboradas por el constitucionalista Gustavo Arballo afirma que “en un primer momento, la Corte tiene un 100 por ciento de fallos políticamente perfilados para el gobierno. Fue una Corte que se metió con temas muy nodales de la sociedad como las privatizaciones, temas que hicieron a la esencia de un tipo de Estado y de un perfil económico”


Nueva etapa


Durante la presidencia de Kirchner llegan a la Corte, Zaffaroni, Argibay, Highton y Ricardo Lorenzetti. “La Corte parece un mundo nuevo por los temas que elige, temas que estaban perdidos. Se empieza a ocupar de derechos de presos, jubilados, la comunidad homosexual, mujeres, etc. También durante la presidencia de Enrique Petracchi empieza una apertura hacia la sociedad”. Es la etapa en que empiezan a publicar los fallos por Internet, se reglamentó el ‘alegato de oreja’, entre otros puntos.


El otro paso fue el Centro de Información Judicial (CIJ) que promovió Lorenzetti y que se gestó durante la I Conferencia de Jueces realizada en esta capital. “Era una iniciativa muy interesante, una agencia de noticias del Poder Judicial. Era una puerta abierta, no solo para los periodistas sino también para que los jueces pudieran divulgar sus fallos”. No obstante en el libro y también en la charla cuestiona que en determinado momento empezó a publicar contenidos muy selectos y muy sesgados y lo justifica con varios ejemplos. “Después empezó a ser una agencia de difusión de las actividades del propio Lorenzetti”. Agrega que “no está bueno el manejo de información que hace, se distorsionó el objetivo originario. Rescato enormemente el cambio sustancial de la material comunicacional que tuvo la Corte y eso quedará para siempre”.


En cuanto a la tarea periodística, recuerda que Lorenzetti había institucionalizado un off the récord los martes con la prensa gráfica que ahora se cortó. “Está cambiando la dinámica interna de la Corte con los dos nuevos jueces (por Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz). Es momento de mucho hermetismo en parte por el acomodamiento de los nuevos miembros y por el mal momento político para Lorenzetti. Dejó de hacer la reunión de los martes y todavía no hizo la apertura del año judicial. Eso habla de que algo está cambiando. Hay una fisura”, destacó.


De lector a autora


Para el cronista, Hauser en su libro muestra algún grado de decepción con la tarea de Argibay y minimiza la denuncia de que departamentos de Zaffaroni eran alquilados a prostitutas. La autora dice no minimizar el episodio. “Se le intentó sacar un jugo que no tenía. Cualquiera que conozca a Zaffaroni sabe que es un desbolado y me resulta creíble que haya entregado la administración de sus cosas a alguien que no sé que vinculo tenía. Es un problema de su vida privada, no afectó el patrimonio de nadie. Se utilizó el hecho para hacer un escándalo mediático que no tenía que ver con su calidad de juez. Sus colegas lo respaldaron porque no vieron que estuviera en juego su idoneidad como juez”.


En cuanto a Argibay admite que “tenía mayor expectativa en sus fallos porque era una persona frontal, de defender los derechos de las mujeres en un momento en que nadie hablaba de ello. Pensé un correlato en sus sentencias y como jueza resultó ser muy formalista, muy apegada a la técnica de la ley. No hay muchos votos profundos de ella, no hay jurisprudencia. Le tuve un cariño enorme y respeto infernal. Fue muy coherente. Sí hizo cosas muy buenas en la Corte que no tienen que ver con el contenido de fallos sino con iniciativas de otro orden como por ejemplo llevar las riendas de la oficina de la mujer. Es una oficina que se propuso pelear contra el esquema patriarcal que hay dentro de tribunales. Cómo hacés para que se respeten los derechos de las mujeres, se lean derechos de las mujeres, se adopte la perspectiva de género cuando tenés un esquema patriarcal en el poder más conservador del Estado. Ella generó capacitaciones, fue muy osado lo que hizo. Decía que le quería cambiar la cabeza a los jueces que era lo más difícil. Jerarquizó la perspectiva de género. Esto se complementó con la creación de la Oficina de Violencia Doméstica que fue iniciativa de Petracchi y la instrumentó Highton de Nolasco. Es la oficina que recibe a las mujeres en situaciones de urgencia”, apuntó.

 

El fallo sobre Santa Fe


En noviembre de 2015, la Corte falló a favor de Santa Fe en el reclamo de coparticipación de Ganancias y Autarquía de Afip. En el libro, sin detenerse en la letra, Hauser interpreta que la Corte le mostró los dientes a Mauricio Macri. “Por alguna razón política la Corte demoró el fallo diez años. Zaffaroni no lo quería firmar porque le generaba un problema económico financiero grande para el gobierno. Le marcaron la cancha a Macri porque utilizaron un momento de transición, lo hicieron muy bien. En la Corte y en otras instancias judiciales la jugada clave es guardarse algo importante para presionar y Santa Fe fue uno de los grandes temas donde la Corte extorsionó durante muchos años. Es una herramienta de presión, manejan las causas, los tiempos como quieren. Esto es un rasgo del gran poder que tienen los supremos”, concluyó.


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