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Viernes 21.04.2017 | Última actualización | 13:00
12:39

Hay un acampe frente al Cullen

La salud de Aída, la gitana trasplantada

Aida recibió un riñón de su padre. Una conmovedora historia de amor gitano.

Aida espera el alta en el Cullen Foto: Mauricio Garín


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Hay un acampe frente al Cullen La salud de Aída, la gitana trasplantada La joven gitana recibió un riñón de su padre. Una conmovedora historia de amor gitano. Aida recibió un riñón de su padre. Una conmovedora historia de amor gitano.

De la Redacción de El Litoral

area@ellitoral.com

 

La historia de los gitanos que acampan desde hace días frente al hospital José M. Cullen tuvo trascendencia nacional. Es que miembros de esa comunidad arribaron a nuestra ciudad desde distintos puntos del país para acompañar a Aída y José, un padre que le donó un riñón a su hija para darle una esperanza de vida. 


Hace seis años que Aída Benítez (25) se encontraba en tratamiento de hemodiálisis por una insuficiencia renal, hasta que ingresó en el programa de transplantes y finalmente el martes pasado recibió un riñón de su padre, José Benítez. Ambos residen hoy en la localidad de Videla y debieron abandonar la vida trashumante. “Vivíamos en carpa hasta que nos pasó ésto y tuvimos que alquilar una casa”, contó José, mientras se repone en el Cullen. “Siempre extraño la carpa, pero no se puede más, por ella”, dijo, y agregó luego: “Por ahí me voy de gira solo y armo la carpita, porque es linda esa vida”.


“Todo evoluciona satisfactoriamente”, dijo el médico, Mariano Arrioloa, desde el área de Nefrología y Transplante del Cullen. Tanto el donante como la receptora gozan de salud. Y José despierta la atención de todos en el hospital, porque anda por los pasillos de aquí para allá.


“Ha sido un donante vivo más de un programa que está muy activo”, resaltó Arrioloa, quien luego detalló que el del martes fue el transplante número 58 que se realizó en el Cullen desde el inicio de estas prácticas —en octubre de 2012— y el 25 por ciento se realizó con donantes vivos. Además, para los próximos meses tienen previsto realizar tres transplantes más, coordinados con el Incucai y el Cudaio.

 

 

Satisfacción


“Estoy re feliz”, dijo Aída esta mañana en el Cullen, con una sonrisa dibujada en su rostro. “Él no quería que sufra más”, agregó, tomada de la mano de su padre, José. “Lo hice de corazón”, dijo él, “fue un acto de amor”. Y luego explicó: “No conseguíamos un donante y me decidí”, al tiempo que agradeció a todo el equipo médico del hospital. 


Mientras tanto, frente al hospital —Av. Freyre al 2100— los gitanos armaron su campamento, con carpas, colchones y camionetas. Los más chicos revolotean de aquí para allá por el cantero central del bulevar mientras sus madres los atienden. “Vinieron a pedirnos que nos corramos de acá, ya nos vamos a ir, pero deberían preocuparse más por la gente que vive de forma permanente en esta situación, que vayan a los barrios y los atiendan”, se quejó una de las gitanas.


“Yo llegué de La Plata, vine por el transplante de un riñón que le donó mi hijo a mi nieta”, le contó Emilia Benítez a El Litoral. “Dios nos oyó, porque escucha la voz del justo, y salió todo bien”, agregó Emilia emocionada, parada junto a la carpa y frente al centenario edificio hospitalario donde ahora están internados sus familiares.

 

Acampe gitano en el hospital Cullen

 

Unidos

 


Como Emilia, otros gitanos llegaron a nuestra ciudad provenientes de Santiago del Estero, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Chaco, Mar del Plata y Capital Federal, entre otros puntos del país. “Estamos todos acá porque somos muy unidos”, agregó otra gitana, “y cuando alguien se enferma lo acompañamos”, dijo, para finalizar: “Nos vamos a quedar hasta que les den el alta médica, de acá no nos vamos”.


“La reunión de todos los gitanos es algo especial para nosotros, por eso llegamos de todo el país”, resaltó Teresa, y finalizó: “Están los dos bien, así que damos gracias a Dios, y a los médicos, por supuesto”.


“El donante es mi hermano y con su amor le dio una oportunidad de vida a mi sobrina”, dijo desde el fondo del grupo de gitanos otro miembro de la comunidad. “Ella ahora podrá planificar su futuro y tener un matrimonio, por eso estamos muy contentos todos acá”, finalizó.


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