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Lunes 07.08.2017 - Última actualización - 9:24
9:22

Entrevista

"Si gana Cristina, al gobierno se le termina el discurso del cambio"

El polítologo Andrés Malamud analizó la situación política argentina de cara a las elecciones intermedias, donde la gestión de Mauricio Macri pondrá en juego buena parte de su capital político. 

Malamud participó del coloquio internacional “Política y Sistema de Partidos en América Latina y Argentina. Diálogos entre la academia y la política”, que organizó la Universidad Nacional del Litoral. Foto: Guillermo Di Salvatore




Entrevista "Si gana Cristina, al gobierno se le termina el discurso del cambio" El polítologo Andrés Malamud analizó la situación política argentina de cara a las elecciones intermedias, donde la gestión de Mauricio Macri pondrá en juego buena parte de su capital político.  El polítologo Andrés Malamud analizó la situación política argentina de cara a las elecciones intermedias, donde la gestión de Mauricio Macri pondrá en juego buena parte de su capital político. 

Gabriel Rossini
redaccion@ellitoral.com


-Terminaste tu disertación con una expresión que se escucha mucho respecto al resultado de las elecciones de este año: “No tenemos idea” ¿Cual es tu análisis?


-Se están cruzando las tendencias. Hace unos meses estaba más claro el panorama, pero de repente empezó a converger y ahora están parejos. La cuestión es si va a volver a como era antes o si se van a cruzar las rectas y los que estaban abajo van a pasar a ganar. Por otro lado, nadie sabe muy bien como leer estas elecciones, que tiene ciertas particularidades: son intermedias y son Paso, lo que quiere decir que “no valen”, no eligen nada, salvo donde hay competencias internas. Lo que nos van a dar es una foto de lo que la gente piensa hoy. Lo importante es como a partir de esa foto la gente puede cambiar el voto.


-Al “estado” de la sociedad las encuestas no lo pueden medir más: erraron los resultados del “Brexit”, el plebiscito de Colombia, el primer ministro de Italia, las de Buenos Aires en 2015 y las de la municipalidad de Corrientes hace un mes.


-Ni las encuestas ni el olfato, porque son grandes políticos los que cometen el error de llamar a un referendum que supuestamente van a ganar y lo pierden.


-Estas elecciones tienen la mirada puesta en la provincia de Buenos Aires donde -lo planteó el gobierno- se “resolverá” la disputa entre “el pasado y el futuro”.


-Un elemento de confusión importante es que el gobierno reinterpretó las elecciones a la luz de las encuestas. Empezó como una elección clave y cuando percibió que la podía perder comenzó a bajarle el precio. Pero esta decisión tuvo un efecto perverso: primero dijeron que las elecciones intermedias no sirven y había que erradicarlas; después que las Paso no sirven y había que reformarlas. El resultado fue que desmovilizó a su base electoral y tienen menos ganas de votar que los de la oposición.


Del partido a la marca


-La estrategia del oficialismo, que supongo salió de la cabeza de Durán Barba, es que lo importante no son los candidatos sino “la marca” cuando la experiencia indica todo lo contrario.
 

-Anteriormente la gente votaba partidos. Una frase de los antiperonistas decía: “si el peronismo pone de candidata a una escoba, la escoba sale electa”. Esto empezó a diluírse con la continuidad democrática desde 1983. Y ahora lo que Durán Barba dice, pareciendo moderno, es algo tradicional: “lo que importa es la marca”. La marca es una forma de llamar al partido. Lo que quiere decir es que si Cambiemos hace bien las cosas, gana con cualquier candidato. Y esto puede ser. Lo que pasa es que la gente interpreta que no está haciendo bien las cosas y no necesariamente por culpas propias. Ahora ¿que es una marca hoy? El partido del presidente. En 2015 la única “marca” nacional era el Frente para la Victoria y desde 2015 es Cambiemos, que sube y baja de acuerdo a la economía.

 

Malamud participó del coloquio internacional “Política y Sistema de Partidos en América Latina y Argentina. Diálogos entre la academia y la política”, que organizó la Universidad Nacional del Litoral.Foto: Guillermo Di Salvatore

 


-Pero donde el presidente no puede transferir sus votos.

 


-Si hubiera un buen desempeño económico podría. Pero en este momento la gente no le atribuye una buena imagen al gobierno. Por eso la jugada es mostrar a María Eugenia Vidal.


-Claramente la que está al frente de la campaña es ella, no Bullrich.


-La elección de los candidatos bonaerenses fue un error de casting que quizás lo paguen muy caro.


-En Santa Fe van divididos. El gobierno podrá sumar los votos, pero la división es muy profunda, incluso al interior del PRO.


-Creo que la apuesta del gobierno en Santa Fe es capitalizar la imagen de Macri, que entiendo es buena. Lo de la división era inevitable porque Cambiemos tenía que traer un pedazo del radicalismo desde el Frente Progresista y lo consiguió. Siempre iba a haber división, la cuestión era quien se quedaba con la parte más grande. 


-En Santa Fe va a perder diputados porque renuevan cinco.


-En esta provincia es muy probable que el gobierno empeore. Pero salir tercero sería muy grave.


El factor Cristina


-¿Que pasaría si gana y si pierde Cristina?


-Si pierde Cristina el gobierno se fortalece de una manera inesperada. Primero porque gana y segundo porque derrota al opositor simbólico más fuerte, que no es necesariamente el opositor electoral más fuerte. A Cristina no la veo con buenas chances de ser candidata a presidente en 2019, pero es el “enemigo” que el gobierno eligió para confrontar. Si gana Cristina hay un problema muy serio para el gobierno y no menos serio para ella. Para el gobierno porque se le acaba el discurso del cambio, que está basada en que la sociedad cambió y los argentinos ahora son aspiracionales y quieren futuro. Si gana Cristina el mensaje es “guarda que el futuro que ustedes nos prometen nos gusta menos que el pasado que teníamos”. ¿Por que digo que también es problemático para Cristina? Porque todos los que derrotaron a un gobierno en la provincia de Buenos Aires cayeron después: Cafiero, Fernández Meijide, De Narváez y Massa. El que mata, muere. En las elecciones va a haber entre 16 y 18 ganadores opositores y Cristina va a ser una más.


-Pero una victoria en la provincia de Buenos Aires es simbólica.


-Define la lectura de la elección. El diario del lunes va a decir el gobierno ganó o perdió en función del resultado de la elección en Buenos Aires.


-¿Que pensás que va a hacer Cristina si gana?


-Ella es una jugadora táctica, no tiene estrategias de largo plazo. Por eso estoy convencido, es intución no información, que ella no quería ser candidata. La metieron en una encerrona y no le quedó más remedio. Y una vez que asumió la candidatura, la pelea como si siempre la hubiese querido. Creo que las circunstancias la van a impulsar a ser candidata presidencial. Lo ideal para ella sería conseguir un delfin que apacigue y una al peronismo. Pero no se quien puede ser porque no confía en nadie.


-En todo caso para el gobierno puede llegar a ser más complicada su presencia en el Senado.


-Al contrario. Creo que ahí al gobierno lo beneficia porque divide a los peronistas.


-Pero hasta ahora el gobierno tenía con los senadores una excelente relación. El tema es juntar un número suficiente de votos como para bloquear iniciativas oficiales.


-Probablemente no. Va a tener un contingente en las dos cámaras. Pero en el Senado va a seguir habiendo un grupo importante de legisladores que responden a sus gobernadores. Y estos lo único que quieren es ser reelectos, eventualmente ser presidentes, y para eso necesitan recursos que los tiene el gobierno nacional, no Cristina.


-Pero además de los recursos hay temas que a ella le pueden servir para hacer política. La reforma laboral por ejemplo.


-Y ella no es de las que va a comprometerse y acordar. Para el gobierno no va a tener un costo monetario pero sí simbólico. Va a representar la voz de los que pierden.


Percepciones


-El resultado de las elecciones está condicionado a como la gente perciba la situación económica y de acuerdo a los índices y las encuestas cada vez la percibe peor.


-La apuesta del gobierno es doble. Por un lado que la gente se asuste cuando vea que Cristina puede volver. Ellos creen que si eso ocurre en octubre van a volver a votar al gobierno. Y la segunda es que hay recuperación económica pero es lenta y si bien en agosto no se va a percibir si se va a notar en octubre. El desafio del gobierno en una elección de tercios es que los que no esten muy mal lo voten al gobierno y no a terceras opciones por enojos o malos candidatos.


-¿Y si gana el gobierno, cual es el escenario?


-Hay uno positivo y otro negativo. El positivo es que se le da una señala a los inversores: “el cambio está, traigan la plata”. El escenario negativo es que el gobierno se ensoberbezca, se la crea y aplique un ajuste mucho más drástico que hasta ahora, que es lo que quiere transmitir Cristina.


-Hay muestras de gran torpeza en el gobierno. Por ejemplo, proponer una reforma previsional a 15 días de una elección, cuando el principal eje del discurso opositor es que están quitando derechos y ajustando, no parece una buena decisión.


-Es de un amateurismo inesperado para los que se jactaron de ser profesionales de la gestión.


-Cada vez que pasan estas cosas aparece Perón diciendo: “Yo no voy a hacer nada, todo lo harán mis adversarios”.


-Tal cual. Fijate que errores cometen todos. Esta es una campaña que se define en funcion de tres dimensiones. Una es la economía, que está tecleando, pero que podría ser neutra. La otra es la estrategia de campaña, que en el caso de Cristina es impecable y la del gobierno no tanto. La tercera son los errores. Y acá el gobierno tiene desventaja porque puede errar en la campaña y en la gestión. Tiene dos chances de meter la pata.


-Un tema que no siempre influyó en la campaña fue el de la economía. A Menem en 1995 lo reeligieron con una caída del 3 por ciento del PBI y 18 por ciento de desocupación.


-Convertibilidad y voto cuota. Es la comparación que la gente hace con el punto de partida y las expectativas de llegada. En el caso de Menem era el punto de partida: la hiperinflación. Este gobierno es aspiracional: pretende que la gente compare con lo que viene y promete un futuro más venturoso, pero le está costando.


En contexto


-Nombraste a una politóloga brasileña, Daniela Campero, que destaca la importancia que tienen para los gobiernos de América Latina el precio de los commodities y la tasa de interés de EEUU ¿Cuanto incide la situación internacional en las elecciones argentinas?


-Mucho. A la retracción china nosotros la pagamos sobre todo via retracción brasileña. China es hoy el nuevo patrón de Brasil, como lo antes lo fue EEUU. Nosotros tenemos con China negocios directos y a través de Brasil, con lo cual la situación nos pega dos veces. Argentina no puede crecer si Brasil se hunde y esto no tiene nada que ver con la fraternidad latinoamericana. Es interdependencia económica. Y lo mismo necesitamos compradores para nuestros pocos productos. Esto no es culpa del gobierno. Uno de los discursos más fuertes de Cambiemos es “volver al mundo” y vuelven en momentos en que el mundo se está yendo. China está cambiando su política económica porque necesita estabilizarse políticamente, entonces invierte dentro de su país. Nos cortó el chorro.


-El presidente asegura que el peronismo no existe más; el radicalismo tiene, por lo menos, una fuerte crisis de identidad. ¿Que será de la vida de los partidos políticos en Argentina?


-Hay una retracción de la participación por parte de los ciudadanos y los dirigentes en los partidos. Los partidos tradicionalmente surgen como representantes de la sociedad ante el Estado. Después empiezan a formar parte del Estado porque gobiernan desde allí, y finalmente se recluyen en el Estado y se tranforman en lo opuesto: representantes del Estado ante la sociedad. Lo que hacen los partidos es proveer personal de gobierno. Pero ya no cumplen aquella función en ningún lado. Por eso no hay que pensar que Argentina es una tragedia, pasa lo mismo en todas partes. Pero no existe la democracia sin partidos políticos porque no hay otra cosa.


-¿Cuanto crees que afectó a estos procesos las nuevas tecnologías?


-Bastante. Hay trabajos como los de Moises Naim. El dice que es más fácil llegar al poder pero más difícil mantenerse. Una revolución puede hacerse con twitter. Convocas a juntarse frente al palacio presidencial y cae Mubarak en Egipto. Pero no instauras una democracia después. Se ve lo que pasa y después vienen los militares y toman otra vez el poder. Las nuevas tecnologías permiten deponer gobierno, pero no construirlos.

 

“Un elemento de confusión importante es que el gobierno reinterpretó las elecciones a la luz de las encuestas. Empezó como una elección clave y cuando percibió que la podía perder comenzó a bajarle el precio”


“En el Senado va a seguir habiendo un grupo importante de legisladores que responden a sus gobernadores. Y éstos lo único que quieren es ser reelectos, eventualmente ser presidentes, y para eso necesitan recursos que los tiene el gobierno nacional, no Cristina”.

 

Venezuela y Brasil


Para Malamud, la situación que atraviesan Brasil y Venezuela son completamente distintas. “Brasil es una democracia de baja calidad, Venezuela dejó de ser una democracia. En Brasil hay elecciones, los resultados se respetan, el juicio político contra Dilma fue un proceso constitucional y el actual presidente fue electo en la misma boleta que la ex presidente. Es todo desagradable, está lleno de corruptos, es una democracia que funciona mal, pero es una democracia”.


“En Venezuela -continuó- no hay democracia porque se suspendieron las elecciones regionales y municipales, se canceló el referendum revocatorio y no se respetan las decisiones del Parlamento que fue electo por la población. Venezuela durante un período de transición fue un regimen autoritario competitivo y ahora ni siquiera eso. ¿Cual es la salida? No lo estoy proponiendo, pero violenta. El gobierno de Maduro se apoya en dos patas: el petróleo y las Fuerzas Armadas. Todo depende de estas últimas. Si se mantienen unidas detras del gobierno, el gobierno aguanta. Si se unen en contra del gobierno, se cae. Y si se separan, habrá una guerra civil.  




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