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Lunes 11.09.2017 | Última actualización | 13:31
13:22

Tribuna de opinión (por Lic. María Claudia Pettinari)

Nuestra educación... nuestra responsabilidad ciudadana

Hacer lectura del pensamiento y del liderazgo educativo de Sarmiento en la Argentina actual es “poder” habilitarnos desde el ejercicio de la ciudadanía para la concreción de políticas como acciones y decisiones.

"Sarmiento en San Juan" Foto: Ilustración Lucas Cejas


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Tribuna de opinión (por Lic. María Claudia Pettinari) Nuestra educación... nuestra responsabilidad ciudadana Hacer lectura del pensamiento y del liderazgo educativo de Sarmiento en la Argentina actual es “poder” habilitarnos desde el ejercicio de la ciudadanía para la concreción de políticas como acciones y decisiones. Hacer lectura del pensamiento y del liderazgo educativo de Sarmiento en la Argentina actual es “poder” habilitarnos desde el ejercicio de la ciudadanía para la concreción de políticas como acciones y decisiones.

Lic. María Claudia Pettinari (*)

 

En la conmemoración del 129° aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, “Maestro de América”, este 11 de septiembre de 2017, el espíritu “visionario” que tuvieron para la educación argentina las ideas sarmientinas y sus reflexiones para la Argentina del siglo XIX, siguen vigentes. Para muchos son una fuente de inspiración, atendiendo al contexto socio histórico que nos desafía en este inicio del siglo XXI, pensando en el futuro de la Patria que queremos y en la innegable necesidad de consensos sobre el futuro de una Nación argentina republicana y democrática.

 

Cuando se dirimía el proyecto de país en el proceso de organización nacional, en la Argentina que se abría a la inmigración -particularmente europea- lo que estaba en juego era la función de la escuela como formadora de “argentinos”, pensando en que quienes llegaban de otras tierras, otros y diversos contextos socioculturales, debían hablar una misma lengua, leer y escribir en un mismo idioma, para producir, para formar una Nación.

 

“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar las fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las posean”. Domingo Faustino Sarmiento.

 

Aceptar el desafío de pensar en la educación para la Argentina del siglo XXI, es reivindicar la idea de Sarmiento sobre el poder emancipador de la educación, es poder pensarla hoy como derecho humano. Es proyectarla desde el cuidado de las infancias y juventudes. Educar hoy es poder pensar y hacer, entre todos, una escuela y una universidad por y para una sociedad más justa, más democrática. 

 

La actual Ley de Educación Nacional N° 26.206/06, relaciona los objetivos planteados para la educación primaria en la Argentina con garantizar una educación integral que permita el acceso al conjunto de saberes comunes, brindar oportunidades equitativas para el aprendizaje de saberes significativos, generar condiciones pedagógicas para el manejo de las TIC, promover la formación en valores ciudadanos y éticos, fomentar el trabajo autónomo y hábitos de convivencia solidaria y cooperación, ofrecer los conocimientos y estrategias cognitivas para continuar la educación secundaria, brindar oportunidades para una formación física integral considerando el juego como actividad necesaria para el desarrollo cognitivo. Por su parte, a la educación secundaria se le proponen tres finalidades principales: la formación ciudadana, el acceso al mundo del trabajo y la continuidad de estudios superiores.

 

La complejidad social que estamos atravesando implica pensar en la tarea de “educar” en clave de derechos. Desafío que nos compromete con la inclusión para pensar en la escuela como institución socioeducativa, calidad educativa desde el trabajo en red humana que garantiza derechos, por más justicia, por más democracia.

 

Hacer lectura del pensamiento y del liderazgo educativo de Sarmiento en la Argentina actual es “poder” habilitarnos desde el ejercicio de la ciudadanía para la concreción de políticas como acciones y decisiones. Es recuperar el pensamiento holístico, la visión sistémica de los problemas sociales y educativos que tuvo Sarmiento en su tiempo histórico y social, pero ahora desde la responsabilidad ciudadana de educar en clave de derecho. Educar para emancipar, evitando generalizaciones simplistas y burdos slogans simplistas en el contexto eleccionario-reaccionario. 

 

Pensar en educar en la Argentina es algo mucho más serio. Es asumir la responsabilidad de cambio como construcción colectiva, derecho y responsabilidad democrática. Se trata de “poder” entre todos de articular la complejidad, desde la sutileza y la observación atenta de los aspectos que requieren una mayor atención como son la vinculación entre la educación y convivencia respetuosa, educación y la justa distribución de la riqueza. 

 

El desafío en este 11 de septiembre de 2017 es entonces poder pensar en la educación como ejercicio de ciudadanía. Liderar, poder convencer al otro, tal como lo hizo Sarmiento, sobre la necesidad que tiene la Argentina actual de un modelo educativo de calidad, emancipador, inclusivo y democrático. 

 

(*) Presidenta de la Asociación Civil Instituto Sarmientino de Santa Fe


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