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Sábado 07.10.2017 | Última actualización | 9:39
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“MIDACHI KINDON” TENDRÁ UNA NUEVA FUNCIÓN EN SANTA FE

La esencia intacta

El trío actuará el sábado 21 de octubre en el Estadio Cubierto de Unión. El espectáculo incluye los recursos humorísticos que caracterizan al grupo, con una puesta en escena innovadora. “Siempre es muy especial actuar en tu ciudad”, aseguró “el Chino” Volpato en una charla con El Litoral en la que anticipó la presentación. 

 

El nuevo espectáculo de Midachi, estrenado este año, lleva casi un centenar de funciones y la previsión del grupo es realizar unas 50 más en lo que resta del año para continuar a lo largo de 2018. Foto: Mauricio Garín


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“MIDACHI KINDON” TENDRÁ UNA NUEVA FUNCIÓN EN SANTA FE La esencia intacta El trío actuará el sábado 21 de octubre en el Estadio Cubierto de Unión. El espectáculo incluye los recursos humorísticos que caracterizan al grupo, con una puesta en escena innovadora. “Siempre es muy especial actuar en tu ciudad”, aseguró “el Chino” Volpato en una charla con El Litoral en la que anticipó la presentación.    El trío actuará el sábado 21 de octubre en el Estadio Cubierto de Unión. El espectáculo incluye los recursos humorísticos que caracterizan al grupo, con una puesta en escena innovadora. “Siempre es muy especial actuar en tu ciudad”, aseguró “el Chino” Volpato en una charla con El Litoral en la que anticipó la presentación.   

 

Juan Ignacio Novak

jnovak@ellitoral.com

 

El espectáculo “Midachi Kindon” volverá a presentarse en Santa Fe el sábado 21 de octubre a partir de las 21 en el Estadio Cubierto del Club Unión. El trío humorístico que integran Rubén “Dady” Brieva, Miguel del Sel y Darío “Chino” Volpato sumará así una nueva función en la ciudad a las dos que se realizaron el sábado 16 septiembre en el mismo espacio, con amplia repercusión de público. 

 


“Midachi Kindon”, la propuesta que reunió al grupo luego de siete años, es sintetizada por los propios realizadores como “un paseo imperdible por una galería de personajes desopilantes y figuras del espectáculo incluyendo a sus personajes de siempre”. Todo eso en el marco de una puesta en escena dotada de dispositivos de última generación. 

 

En la previa a esta nueva presentación, El Litoral dialogó con “el Chino” Volpato, quien habló de las sensaciones que vivió el trío en su reciente regreso a la ciudad que los vio nacer y consolidarse artísticamente, sobre las expectativas ante la próxima presentación y acerca de la necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder la esencia que garantizó la eficacia de una impronta a lo largo de tres décadas y media. 

 

—¿Cómo vivieron las funciones que se realizaron en Santa Fe?

 


—Siempre es muy especial actuar en tu ciudad. Estábamos detrás la pantalla y sentíamos cómo el corazón latía diferente. Todo es diferente. Pareciera como que uno tendría que estadarizar esos momentos, pero no. Porque te vienen a la mente los 34 años, “La Baguala” (el café concert que marcó los comienzos del grupo), los amigos, los parientes, la gente que nos vio nacer, nos apoyó en su momento y tuvo la posibilidad de estar esa noche. se disfruta de manera especial. Hay una cantidad de situaciones que hacen que ese día sea realmente especial. El espectáculo funcionó fantástico, la gente aplaudió, se divirtió y se emocionó. Todo salió de diez. Creo que este regreso tiene que ver con esa respuesta, con ese resultado. Sabemos que hay mucha gente que al no conseguir platea después ya no fue. Porque si bien el espectáculo se ve y se escucha desde todos lados, por ahí hay gente de una determinada edad a la que no le gusta ir a la tribuna, aunque no pasa así con los jóvenes. Eso ocurre en casi todos lados, en Buenos Aires hay gente que no quiere ir al pullman y espera una nueva función para comprar su platea.

 


—De todas formas y si bien diseñaron una puesta sorprendente, la esencia de Midachi está intacta en el show.

 

—Es así. Nosotros, desde la aparición de la era digital que permite crear una cantidad de elementos, de sincronía y efectos especiales, lo hemos incorporado como un valor agregado para el público. Sentimos que, como espectáculo de humor, podíamos hacerlo nosotros tres con la guitarra y algunos playbacks. Pero yo soy fanático de todas estas novedades, a los chicos también les gusta y el mundo pasa por este tipo de herramientas. Además, son efectos que mucha gente ve por primera vez porque no todo el mundo va a ver espectáculos de rock donde las pantallas de led son algo normal. Por eso, muchos cuando van a espectáculos como el nuestro y encuentran una producción de estas características y la esencia de Midachi intacta, piensan: “No solamente me dieron lo que yo vine a buscar sino que algo más que me impactó”. Nosotros hacemos este tipo de apuestas y entendemos que, en la medida en que sigamos evolucionando y reinvirtiendo para que la gente pueda ver cosas diferentes, escuchar mejor y ver mejor, ese esfuerzo tendrá una gratificación. 

 


—¿Y cómo se adaptaron a todas esta nuevas tecnologías?

 

—Pareciera que está todo improvisado, pero hay unos tiempos musicales, tiempos de sincro que hay que respetar sí o sí. Los efectos especiales tienen un tiempo que hay que ensayar y preparar. Podemos pifiar y que algo salga mal y en el contexto del humor parece que todo está permitido, pero la verdad es que cuando sale perfecto, la gente se queda sorprendida. Y como el espectáculo en realidad pasa por otro lado, hay gente que se queda analizando ese punto. Ahora, todo lo demás pasa por transpirar la camiseta, por el monólogo de Dady que es impresionante, por las imitaciones de Miguel, por los sketches. Ése el cuerpo, el corazón, la esencia de Midachi. Nosotros pensamos que tenemos que hacer algo más, darle algo más a la gente y, a las “boludeces”, sumar cosas que puedan llegar a impactar. Y en este caso lo que está ocurriendo es que está yendo mucha gente joven, casualmente gente que maneja esta impronta, esta tecnología, que sabe lo que es el mapping. Nos encanta este tipo de efectos dentro de un espectáculo que es realmente popular y humorístico.

 


—O sea que al público que los siguió siempre se incorpora este nuevo público atraído por la renovada propuesta escénica.

 


—Es un poco así, pero también tiene que ver con que nosotros, desde el lado del humor, también nos aggiornamos. No nos quedamos en los años ‘80, nos fuimos adaptando. Aprendimos con el tiempo y esto de alguna manera tiene que ver con la palabra “profesional”. Uno se empieza a profesionalizar y logra que el espectáculo esté contenido en un tiempo determinado, bien sólido con los tiempos y el ritmo que debe tener para que la gente no se canse. Sostener un espectáculo de humor de casi dos horas significa jugar cartas siempre fuertes. Cada número tiene que tener una energía y una sorpresa para que la gente diga: “Pucha, ¿cómo llegamos hasta acá?”. Y eso implica una experiencia que recogimos después de hacer cantidad de miles de funciones. Es como en cualquier otro oficio o profesión.

 


—¿Y cómo llevan este ritmo de funciones?

 


—Si bien tratamos de cuidarnos, no somos los chicos de treinta años que hacíamos dos funciones y nos íbamos a un evento. Nos cuidamos mucho y tratamos de evitar la segunda función, salvo raras veces como el caso de Santa Fe. Porque lo pagás al día siguiente, con una disfonía o con el físico mismo. Estamos todos con algunos dolores, pero a la hora en que se prenden las luces ya no hay nada más. El público es una anestesia. 

 

—Y eso mismo le debe pasar al público que va a ver a Midachi: se olvidan de los problemas por un rato.

 


—Supongo que es así. Cuando salimos del teatro y tenemos la oportunidad de hablar con la gente, muchos se acercan y explican por qué están ahí en ese momento, qué le pasó en la vida para estar disfrutando esa noche. Gente que llora porque se acuerda de que hace veinte años fue a vernos con su padre, que son fanáticos o que están con algún problema y Midachi es como un recreo, una ayuda que les permite seguir adelante, reírse. Si podemos ser un poco ese recreo, ese momento especial, creo que la risa es sanadora. Uno se debería reír más veces en el día, ser más simple con la vida. 

 

 


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