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Sábado 14.10.2017 | Última actualización | 9:39
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Seguridad Vial en Santo Tomé

Reductores para "bajar un cambio"

La instalación masiva de estos sistemas de control de velocidad ha generado posturas encontradas entre los vecinos. Algunos aseguran que “destruyen” los vehículos. Otros están a favor ya que consideran que garantizan el cuidado del peatón y la mejor circulación. La ubicación de las tiras de tachas se basó en los pedidos realizados por los ciudadanos y los requerimiento de Policía Municipal. También se buscó brindar mayor seguridad en escuelas e instituciones públicas. 

Características. Cada tacha instalada tiene 4 centímetros de alto por 26 de largo. Están confeccionadas por un material termoplástico resistente y tienen forma trapezoidal, con ojos reflectivos en ambas caras que aseguran su visibilidad.  El Litoral

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Características. Cada tacha instalada tiene 4 centímetros de alto por 26 de largo. Están confeccionadas por un material termoplástico resistente y tienen forma trapezoidal, con ojos reflectivos en ambas caras que aseguran su visibilidad.


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Seguridad Vial en Santo Tomé Reductores para "bajar un cambio" La instalación masiva de estos sistemas de control de velocidad ha generado posturas encontradas entre los vecinos. Algunos aseguran que “destruyen” los vehículos. Otros están a favor ya que consideran que garantizan el cuidado del peatón y la mejor circulación. La ubicación de las tiras de tachas se basó en los pedidos realizados por los ciudadanos y los requerimiento de Policía Municipal. También se buscó brindar mayor seguridad en escuelas e instituciones públicas.  La instalación masiva de estos sistemas de control de velocidad ha generado posturas encontradas entre los vecinos. Algunos aseguran que “destruyen” los vehículos. Otros están a favor ya que consideran que garantizan el cuidado del peatón y la mejor circulación. La ubicación de las tiras de tachas se basó en los pedidos realizados por los ciudadanos y los requerimiento de Policía Municipal. También se buscó brindar mayor seguridad en escuelas e instituciones públicas. 

Luis Amsler
santotome@ellitoral.com

 

En las últimas semanas Santo Tomé se vio envuelta en un debate que hasta ahora no se ha detenido y, por el contrario, parece circular con mayor intensidad entre los vecinos. Dicha discusión gira en torno al incremento en la cantidad de reductores de velocidad que la Municipalidad ha instalado en estos días, los que se suman a los ya existentes desde hace varios años y a los que fueron colocados durante 2016. Lo que llamó la atención es el visible aumento de este tipo de sistemas, los que indudablemente no pasan inadvertidos. Esto provocó posturas encontradas entre los propios santotomesinos, puesto que algunos están a favor y otros los consideran el motivo de la destrucción de sus automóviles. La puja gira en torno a las alrededor de 30 tiras que se colocaron en diversos puntos de la ciudad, compuestas por tachas amarillas intercaladas. Cada una de éstas tiene 4 centímetros de alto por 26 de largo, están confeccionadas por un material termoplástico sumamente resistente y tienen forma trapezoidal con ojos reflectivos en ambas caras para garantizar su visibilidad (pueden ser advertidas a unos 100 metros). 


Así lo detalló a Voces del Salado el director de Obras Públicas del municipio, Marcelo Cuaini, quien precisó que estos elementos que permiten reducir la velocidad de los vehículos, se instalaron en puntos que se definieron tras una ardua evaluación. “Su ubicación se basó en pedidos puntuales de vecinos que requirieron estos sistemas, además de las solicitudes efectuadas por los policías municipales de tránsito que habitualmente recorren la ciudad y los registros de accidentes viales que tenemos”, aclaró el funcionario. Algunos lugares donde ya se pueden observar estos flamantes reductores son las intersecciones de calles 9 de Julio y Libertad; 9 de Julio y Colón; y Centenario y Colón, entre muchos otros. También se priorizó su instalación en los frentes de las escuelas, para que los chicos que salen de estudiar puedan cruzar la calle con mayor tranquilidad. Sumado a esto, las tachas también reemplazaron otros viejos sistemas que existían pero que ya estaban destruidos u obsoletos, como las lomas de burro hechas de asfalto. 

 

Efectividad

 

La decisión de sumar mayor cantidad de reductores de velocidad en el distrito, forma parte de una política en materia de Seguridad Vial que comenzó hace unos años y se intensificó con el correr del tiempo, con el objetivo de resguardar la integridad del ciudadano. Teniendo como sustento los lineamientos planteados por la Ley Nacional de Tránsito (N° 24.449), se empezaron a colocar elementos para que los usuarios de vehículos disminuyan su marcha dentro de la localidad y se cuide al peatón. Primero aparecieron las antiguas lomadas, las que demandaban un mantenimiento sumamente caro y en ocasiones generaban accidentes por su falta de señalización. “Después empezaron a salir elementos plásticos como cintas y otros tipos de reductores, pero algunos se aplastaban, otros se rompían y además impactaban muchísimo en los autos”, comentó Cuaini, quien aclaró que algunos de estos productos también dificultaban el escurrimientos de las aguas en épocas de lluvias.


Posteriormente en algunos sectores se colocaron las conocidas como “tortuguitas” (de forma redonda), pero tras su instalación “los vecinos se percataron que las podían pasar rápido y dejaron de respetarlas”, remarcó el director. “Ahora estas tachas generan quejas, pero cumplen el objetivo de reducir la marcha; si bien provoca una impresión en el auto cuando se pasan, en realidad son mucho menos agresivas que otros sistemas; aclaro esto porque éste es el reclamo principal”, subrayó. Más allá de esto, Cuaini fue contundente con su impresión sobre la situación: “A ver, seamos claros, si se pasa lento es imposible que una tacha de plástico de 4 centímetros de alto rompa un tren delantero; si sucede, es porque justamente no se han respetado y se atraviesan a gran velocidad, por eso estamos tranquilos con la decisión”. 


En esta sintonía, el responsable de Obras Públicas reafirmó la funcionalidad de los reductores y sostuvo que su objetivo de garantizar la fluidez vehicular y reducir la velocidad lo cumple con creces. “No podemos poner un semáforo en cada lugar porque no sólo genera tiempos muertos, sino que son más caros y no favorece la circulación, sería peor”, opinó. Por otro lado, se preocupó por aclarar que muchos de estos reductores fueron colocados en la mitad de la calle porque el peatón no tiene la suficiente conciencia y no está acostumbrado a cruzar por las esquinas. “Entonces para resguardarlo, decidimos colocar algunos en ese lugar de la cuadra porque los vecinos pasan por donde quieren”, completó. 

 


Para generar conciencia // Diez años promoviendo la educación vial  

 

Desde hace diez años, la Municipalidad de Santo Tomé lleva adelante el programa integral de educación vial “Elegí la Vida”, el que se desarrolla durante cada ciclo lectivo en las escuelas primarias y secundarias con el objetivo de generar conciencia en los vecinos sobre este tema. Se trata de una política de Estado a largo plazo que apunta a modificar hábitos y conductas viales, como así también producir entendimiento en los chicos y sus padres sobre la importancia de respetar las normas de tránsito. La responsable de esta propuesta es María Cristina Ríos, quien destacó que en este 2017, cerca de 5.500 chicos presenciaron las disertaciones. 


Las charlas focalizan tres ejes fundamentales: la infraestructura vial, “porque sabemos que para contribuir a la seguridad vial tenemos que mejorar el estado de las calles”; los controles, “porque necesariamente son prevención además de una sanción”; y por supuesto la educación general. “Lamentablemente hoy los chicos educan a los grandes, por eso apostamos a la prevención y educación en las instituciones educativas de la ciudad”, expresó Ríos. “Estas capacitaciones están destinadas a alumnos de diversas edades y las temáticas desarrolladas son diferentes”, describió luego. 


“Por ejemplo, a los más chicos los instruimos sobre su rol como peatón; pero a todos, sin excepción, se les habla del tema motos y cascos”, explicó María Cristina. “Hasta el momento los resultados son muy buenos, sobre todo en los adolescentes, y eso es importante porque están en una edad muy sensible; creemos que son semillitas que estamos sembrando porque formamos a los conductores del mañana”, sostuvo. Sin embargo consideró que “si bien hay avances, todavía hay otros vecinos que nos hacen volver atrás”. 

 

Problema estructural


En la Oficina de Registro del Automotor de Santo Tomé se encuentran inscriptos unos 23 mil vehículos. Teniendo en cuenta la población santotomesina actual -que rondaría los 70 mil habitantes-, se calcula que en esta ciudad habría un auto cada tres personas, aproximadamente. Los datos fueron aportados por Marcelo Cuaini, quien analizó que esa cantidad registrada, aplicada sobre el número de calles pavimentadas que tiene la localidad, excede la actual capacidad de circulación del distrito. “El tránsito en Santo Tomé está prácticamente saturado; si tenemos en cuenta la cantidad de calles con pavimento y lo establecido por la ley que indica que entre auto y auto debería haber una separación de entre 20 o 30 metros, sin lugar a dudas podemos afirmar que estamos excedidos”, sentenció el director de Obras Públicas.


“La ciudad no puede más y sabemos que es dificil, pero creemos que la aplicación de reductores de velocidad es una solución para evitar accidentes y favorecer la circulación, siempre priorizando escuelas, instituciones públicas y los lugares de mayor concentración de personas”, apuntó. Otro tema que dificulta la movilidad vehicular son las ochavas existentes en la parte céntrica más antigua, puesto que las mismas presentan una amplitud de alrededor de 4 metros, distinta a la establecida por la actual ley de tránsito, definida en 7 metros. “Son zonas muy antiguas, construidas antes de la normativa vigente, por lo que hay que ser cuidados y ver de qué forma aseguramos la correcta circulación; una de las alternativas son, justamente, estos reductores”, manifestó para cerrar. 


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