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Lunes 27.11.2017 - Última actualización - 18:26
18:25

"No es una huelga de hambre"

Dos hermanas de un tripulante del submarino iniciaron un ayuno

Las familiares del suboficial Celso Oscar Vallejos tomaron la decisión "como persona de fe, para que Dios traiga de nuevo". 

Foto: EFE




"No es una huelga de hambre" Dos hermanas de un tripulante del submarino iniciaron un ayuno Las familiares del suboficial Celso Oscar Vallejos tomaron la decisión "como persona de fe, para que Dios traiga de nuevo".  Las familiares del suboficial Celso Oscar Vallejos tomaron la decisión "como persona de fe, para que Dios traiga de nuevo". 

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Télam

 

Las dos hermanas del suboficial Celso Oscar Vallejos, uno de los 44 tripulantes del submarino San Juan perdido desde hace 12 días en aguas del Atlántico sur, cumplen un ayuno en la base naval de Mar del Plata.
Marta Vallejos, de 37 años, es la mayor de las hermanas del submarinista, y explicó que tomó esa decisión "como persona de fe, para que Dios traiga de nuevo" a todos los marinos que viajaban en la embarcación desaparecida desde el 15 de noviembre. 

 

La mujer aclaró que "no es una huelga de hambre, como circuló en algunos medios, sino un ayuno", y lo definió como "un sacrificio a Dios".

 

"Es un sacrificio que hago para que traiga de nuevo a mi hermano y a los 43 tripulantes", explicó en la Base Naval, cuando llegó como cada día para recibir el último parte de la Armada Argentina con las novedades del operativo de búsqueda.

 

A Marta se le sumó esta mañana su hermana Malvinas quien tiene 25 años y es la menor de los tres. 
"Nosotras somos creyentes, encaramos esto como muestra de fe y lo vamos a sostener hasta que estén todos de regreso", explicó la joven a Telam.

 

Las dos hermanas coinciden en que la situación es compleja tras 12 días sin noticias del San Juan, pero confían en el profesionalismo de la tripulación del buque.

 

"Nuestro hermano y sus compañeros son excelentes profesionales y están preparados", dijeron.
Marta trabaja en un shopping de Buenos Aires y después de varios días en Mar del Plata, donde reside el resto de la familia, señaló que se siente "fuerte" para sostener su acción, y confía en que tanto la Armada como los equipos llegados de otros países "están haciendo lo imposible" para encontrar a los submarinistas.

 

A esa esperanza se abrazan para sostener a Zulma, su madre, quien "a veces está bien y a veces flaquea", y a Oscar, que es veterano de la Guerra de Malvinas y lleva con más aplomo la difícil situación.

 

Como cada jornada, Malvinas se paró en silencio por unos minutos ante el cartel con fotos de su hermano que colgaron el último domingo en el frente de la Base, observó emocionada las imágenes de Celso con ellas, con sus padres, con su esposa Paola, y con sus hijos Sofìa, Guadalupe y Thiago.

 

"Voy a seguir viniendo cada día a esperar el parte y las novedades, pero en cuanto los encuentren creo que me voy para Comodoro o donde sea. No me importa el submarino, pero los quiero a ellos acá", dijo. 

 

Destacó las muestras de solidaridad y los mensajes que vecinos de la ciudad y turistas siguen dejando en el alambrado que delimita la base de la Armada, y también remarcó la disposición del contralmirante Gabriel González, máxima autoridad del lugar, quien pidió días atrás su pase a retiro.

 

"González está siempre a disposición de nosotros, las 24 horas del día. Nos da pena que algunos familiares se enojen con ellos, que siempre nos están atendiendo e informando y que también sufren por sus compañeros", dijo Malvinas.

 

"Creo que a veces suceden estas cosas para medir la fe del hombre", señaló por su parte Marta, y al igual que ayer, invitó a quienes crean en este tipo de gestos a sumarse a ellas: "Creo que entre muchos se puede hacer un milagro".


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