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Sábado 17.03.2018
10:38

LOS ECOS DEL PREMIO A “LA FORMA DEL AGUA”

Un Oscar a la fantasía

El único antecedente de una estatuilla a la Mejor Película entregada a un filme con elementos fantásticos en su trama es “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey” en marzo de 2004, cuando Peter Jackson, al igual que ahora Guillermo del Toro, recibió también el galardón por la dirección.

 

“El Señor de los Anillos, el Retorno del Rey” arrasó con los Oscar en 2004, cuando se premiaron las películas de 2003. Su director, Peter Jackson, también fue galardonado. Foto: New Line Cinema




LOS ECOS DEL PREMIO A “LA FORMA DEL AGUA” Un Oscar a la fantasía El único antecedente de una estatuilla a la Mejor Película entregada a un filme con elementos fantásticos en su trama es “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey” en marzo de 2004, cuando Peter Jackson, al igual que ahora Guillermo del Toro, recibió también el galardón por la dirección.   El único antecedente de una estatuilla a la Mejor Película entregada a un filme con elementos fantásticos en su trama es “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey” en marzo de 2004, cuando Peter Jackson, al igual que ahora Guillermo del Toro, recibió también el galardón por la dirección.  

 

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La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywod no suele premiar a las películas fantásticas. Históricamente aparece una marcada preferencia por los dramones del estilo de “La fuerza del cariño”, “Una mente brilante”, “Rain Man”, “Doce años de esclavitud” o la más reciente “Moonlight”, los musicales, sobre todo en los años ‘50 y ‘60 y los filmes bélicos ambientados en cualquiera de las conflictos en los que participó, con suerte desigual, Estados Unidos (desde la Segunda Guerra Mundial en “El puente sobre el río Kwai”, “Patton” y “De aquí a la eternidad” hasta Vietnam en “El francotirador”, “Pelotón”). Un par de veces los miembros de la institución se permitieron premiar westerns como “Danza con lobos” y “Los imperdonables” y una sola vez un thriller de suspenso, cercano al terror, como “El silencio de los inocentes”, pero principalmente porque tenía un actor en estado de gracia (Anthony Hopkins como Hannibal Lecter).

 

 

Pero en la última ceremonia, aún cuando muchos pronósticos señalaban que el drama social “Tres anuncios por un crimen” se iba a llevar el premio mayor, ratificando de ese modo la tendencia habitual, la Academia optó por el trabajo de Guillermo del Toro, “La forma del agua”. Que, aún cuando mixtura drama, romance, guiños al Hollywood clásico y thriller en el contexto de la Guerra Fría, es básicamente una historia fantástica que se centra en la relación (insólita, pero bella) que se forja entre Elisa (Sally Hawkins) y un hombre anfibio (Doug Jones, colaborador habitual de Guillermo del Toro para este tipo de papeles) que se encuentra recluido en un laboratorio de alta seguridad como parte de una serie de experimentos.

 

Reparación para “E.T.”

 

Hasta el momento, en 90 años de historia, la única vez que la Academia había concedido el Oscar a la Mejor Película a un film de características fantásticas fue “El Señor de los Anillos, el retorno del Rey” (2003), el cierre de la trilogía dirigida por Peter Jackson, que trasladó a la pantalla grande la épica historia de J. R. R. Tolkien. En el mismo año, estaban nominadas “Perdidos en Tokio” de Sofia Coppola, “Río místico” de Clint Eastwood, “Capitán de mar y guerra: La costa más lejana del mundo” de Peter Weir y “Alma de héroes” de Gary Ross. Sin embargo, el taquillero film de aventuras ambientado en la ficticia Tierra Media arrasó con las estatuillas y se llevó 11, igualando de ese modo a “Ben Hur” y “Titanic”.

 

Cuando, en aquella gala de principios de 2004, se conoció que su film era el mejor del año, Peter Jackson señaló: “estoy muy honrado, conmovido y aliviado de que la Academia y los miembros de la Academia que nos han apoyado hayan visto más allá de los trolls y los magos y los hobbits y estén reconociendo la fantasía este año”. No era para menos: la decisión había sido una especie de “reparación histórica”, ya que filmes centralizados en la fantasía como “La guerra de las galaxias” (1977)” y “E.T.” (1982) se habían quedado con las manos vacías. Los ecos de los premios Oscar suelen tener un largo alcance, por eso sería muy alentador que un premio como el que obtuvo “La forma del agua” represente un estímulo para que realizadores de Holywood y del mundo entero redoblen sus apuestas por la fantasía.
 

 


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