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Martes 03.04.2018 - Última actualización - 8:42
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Ponía "su nariz en mi nariz, donde estaba el cáncer" declaró la dueña

Su perra la olfateaba insistentemente en la nariz, y le descubrió un carcinoma

Su perra le salvó la vida. La olfateaba insistentemente de un lado de la nariz porque tenía un tipo de cáncer sin saberlo. 

Lauren y su fiel perrita, Victoria, que le salvó la vida. Foto: Internet




Ponía "su nariz en mi nariz, donde estaba el cáncer" declaró la dueña Su perra la olfateaba insistentemente en la nariz, y le descubrió un carcinoma Su perra le salvó la vida. La olfateaba insistentemente de un lado de la nariz porque tenía un tipo de cáncer sin saberlo.  Su perra le salvó la vida. La olfateaba insistentemente de un lado de la nariz porque tenía un tipo de cáncer sin saberlo. 

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La historia comienza cuando Lauren y su marido adoptaron hace algún tiempo a Victoria, una perrita de ocho meses, en el Magic’s Mission Beagle and Hound Rescue, un refugio en East Amherst, en el estado de New York. 

 

La perrita había perdido la vista de un ojo fruto de una lesión pero eso no fue impedimento para que el matrimonio se la llevara a su casa y le diera todo el amor que el animalito necesitaba.

 

Un día, la Victoria comenzó a olfatear insistentemente un lado de la nariz de Lauren, donde tenía un pequeño bultito de color rojo que ella pensaba que era una pequeña herida.Tan insistente fue el olfateo que Lauren comenzó a preocuparse y decidió hacer una consulta con su médico, quien también sospechó al verlo y le hizo una biopsia que arrojó un resultado contundente: carcinoma de células basales, un tipo de cáncer de piel que debe ser tratado de inmediato.

 

Para extirpar el carcinoma, Lauren debió someterse a una cirugía de la cual hoy sólo le quedan pequeñas marcas y la certeza de que fue su perrita quien le salvó la vida.

 

“Ella había estado literalmente poniendo su nariz en mi nariz donde estaba el cáncer”, contó Lauren.

 

“Su persistencia en oler ese área hizo que me preguntara si allí había algo sospechoso”.

 

“Empezó a oler algo específico de mi nariz y se inclinó hacia atrás y me miró y volvió a olerlo y a mirarme. Fue muy extraño y ella siguió haciéndolo repetidas veces, entonces pensé que eso era un poco inusual”, explicó.

 

“Si mi perrita no hubiera insistido habría ignorado el hecho. Los perros tienen un fino sentido del olfato, pero nunca pensé que yo saldría beneficiada por ello”, concluyó conmovida. 

 


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