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Martes 15.05.2018 - Última actualización - 13:30
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Le dijo a los dirigentes que dejaría de ser el técnico

A la pelota la tiene Domínguez

Se cree que mantendrá la postura y que en las próximas horas se hará oficial la noticia y Colón quedará sin DT. Vignatti se iba a quedar en Buenos Aires, pero volvió a Santa Fe con Fleming y Darrás. Las causas y consecuencias de una relación, Domínguez-Colón, buena en los números pero con flaquezas e incertidumbres.

Eduardo Domínguez, botellita con agua en mano, piensa y decide. Su equipo jugó un muy buen partido, pero él se fue del estadio sin hablar. Foto: Matías Nápoli




Le dijo a los dirigentes que dejaría de ser el técnico A la pelota la tiene Domínguez Se cree que mantendrá la postura y que en las próximas horas se hará oficial la noticia. Vignatti se iba a quedar en Buenos Aires. Se cree que mantendrá la postura y que en las próximas horas se hará oficial la noticia y Colón quedará sin DT. Vignatti se iba a quedar en Buenos Aires, pero volvió a Santa Fe con Fleming y Darrás. Las causas y consecuencias de una relación, Domínguez-Colón, buena en los números pero con flaquezas e incertidumbres.

Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a Buenos Aires)

 

Se vistió de manera impecable. Siguió el partido como siempre, con tranquilidad y tratando de analizar todo. Perdió un poco la postura cuando empezaron a llegar los goles y, consumada la victoria, caminó rápidamente a esquivar la manga inflable que ya se había desplegado en el campo de juego, para ir a saludar a Coudet y meterse en el vestuario visitante. Su salida se demoró bastante. Afuera lo esperaba su esposa -la hija de Bianchi- con quien partió sin hacer declaraciones. Se lo esperaba con ansiedad por todo lo que había ocurrido en los últimos días, luego de la derrota y la mala actuación ante Vélez. Pero Domínguez prefirió el silencio y nada se pudo confirmar, algo que seguramente se irá clarificando en estas horas, a medida que se sucedan las reuniones para que se llegue al acuerdo que falta para que Eduardo Domínguez deje de ser el entrenador de Colón.


Domínguez completó un año y medio en Colón. Si se analiza la frialdad de los números -único dato objetivo que tiene el fútbol-, lo que hizo no está nada mal. Al contrario, ha sido bueno. Es decir que los resultados lo avalan. Ocurre que pasaron algunas cosas en esta Superliga que hay que sumar al frío análisis de los números:


* 1) Los objetivos deportivos. Varias veces insistimos sobre la ambición de Vignatti. Y cuando concretó aquella clasificación para la Sudamericana, el año pasado, no caben dudas de que el presidente pensó en un salto de calidad. Y ese salto era pelear más arriba e intentar la clasificación para la Libertadores, sin conformarse con volver a meterse en una Sudamericana. La realidad es que Colón, más allá de haber sido el último equipo de los 28 de la Superliga en perder el invicto, siempre estuvo en una posición que ponía en serio riesgo esa clasificación copera. Y muy lejos de los cinco primeros que se metían en la Libertadores. En el fondo, Vignatti quería que el equipo fuese un “Godoy Cruz”, un “Talleres” o un “Huracán”.


* 2) El nivel de juego. El gran acierto de Colón en enero del año pasado, fue la contratación del DT y los dos refuerzos. Domínguez desde afuera y Vera-Pereyra adentro, le dieron al equipo lo que estaba faltando. El Colón de la segunda parte del torneo 2016-17 fue muy distinto al de los 20 puntos de Montero. Y ni hablar del “bonus track” del clásico ganado (el 2 a 0 en cancha de Unión) y las siete victorias consecutivas que lo pusieron a tiro de pelear, inclusive, por el campeonato. Se lesionó Ledesma y ahí se cayó un poco la estantería. Pero de haber armado un equipo para pelear por zafar del descenso, se pasó a clasificar a la Sudamericana. Y ese equipo tenía un estilo definido, una línea de juego que partía de una solidez defensiva, juego preciso y rápido en el medio (con Poblete y Ledesma como abanderados), más la potencia ofensiva que le daban Pereyra, Vera y Leguizamón. En este torneo, Colón funcionó bastante bien del medio hacia atrás pero le costó muchísimo encontrar una identidad futbolística del medio hacia arriba. No se sabía si era un equipo que jugaba a esperar y contragolpear o a ser protagonista. No se sabía dónde presionaba, cómo atacaba, con qué variantes. Inclusive, tampoco estaba claro con quiénes, porque lo único que se sabía era cómo formaba la defensa. Todo lo otro fue cambiando, incluso de dibujo táctico. Hasta que tuvo una leve mejoría con Chacarita y Patronato, se desbarrancó todo con Vélez y apareció en su verdadera dimensión con Racing.


* * *


Los números de Domínguez, como se dijo, no son desfavorables. Dirigió a Colón en 47 partidos contabilizando no sólo el torneo local, sino también Copa Sudamericana y Copa Argentina. Ganó 22, empató 13 y perdió 12. Sacó 79 puntos sobre 141 en disputa, o sea el 56 por ciento de los puntos. No son malos.
Si Domínguez decidió ponerle punto final al ciclo sin esperar el final del mismo, es porque, evidentemente, hubo una serie de circunstancias que no pudo o no supo manejar. ¿Cuáles?, él sabrá. Al margen de lo ya apuntado de los objetivos y el nivel de juego del equipo, habría que sumarle otras cuestiones. Horacio Darrás, el vicepresidente y dirigente que más cerca está del plantel, desmintió cualquier problema o resquemor interno. Eso es lo que se dice, pero también el “run run” sobre algún cortocircuito con algunos referentes se hizo cotidiano. Nada de una gravedad importante, pero no deja de agregar un elemento más para el análisis, máxime tratándose de jugadores con predicamento y gravitación en el plantel.


* * *


Cuando terminó el partido de Belgrano con Temperley, Lavallén fue claro, preciso y contundente: “Me voy de Belgrano, mi vínculo llegó a su fin”, dijo el entrenador celeste, mucho más habiendo fracasado en el intento de meter al equipo en la Sudamericana y ante un descendido.


Cuando terminó el partido en el cilindro de Avellaneda, Domínguez se fue sin hablar. Pero el viernes, todavía con el fresco recuerdo de lo que había pasado el jueves en el Brigadier López, Domínguez les dijo a los dirigentes que no le encontraba la vuelta al equipo y que entendía que su ciclo había concluido.


¿Qué hicieron los dirigentes?, no decir nada ni precipitar ninguna decisión hasta que Domínguez hiciera público lo que a ellos les comunicó el viernes en Santa Fe. Y como el técnico no declaró nada ni comunicó alguna decisión, los dirigentes tampoco hablaron.


Vignatti se volvió a Santa Fe con Fleming y Darrás. En principio se iba a quedar en Capital Federal, pero al final decidió retornar a la ciudad. ¿Qué hará Domínguez?, es la gran pregunta. Tiene contrato hasta junio de 2019. Pero él sabe que más allá de este logro alcanzado en la cancha de Racing, hubo varias cuestiones que se escaparon de las manos. Incluso, en diciembre también pasaron cosas, como aquella versión que lo daba como candidato a suplantar a Holan en Independiente (cuando se mencionaba la salida del actual entrenador del Rojo), que también generó incertidumbre en la dirigencia.


Domínguez asumió la iniciativa de irse y será él quien tendrá que ratificar esta decisión. Por eso, en el diálogo del sábado con El Litoral, José Néstor Vignatti dijo que hasta el lunes -por ayer- no iba a hablar. ¿Para qué decir algo que no le corresponde a él, justamente, decirlo? Y es así. Otra cosa, posiblemente, hubiese sido si el resultado de ayer era al revés y Colón perdía y quedaba afuera de la Sudamericana. Es posible que el mismo semblante lo hubiese llevado, a Vignatti y sus pares de comisión directiva, a tomar otra postura y ponerse, ahí sí, a la altura de Domínguez para la toma de una decisión, ¿se entiende? Pero ahora, con el equipo clasificado para la Sudamericana (más allá de que en la cabeza del presidente estaba la idea de pelear la Libertadores), el que tiene que tomar la posta es Domínguez. Y él es quien tiene la pelota.

 

47 partidos son los que dirigió Domínguez en total, contabilizando el torneo local, la Copa Argentina y la Superliga.


43 partidos fueron los que dirigió sólo en torneo local, obteniendo el 54 por ciento de los puntos en juego.

 

“Nosotros tenemos jugadores de categoría internacional, que han pasado por el Inter o la Juventus, y Dios nos dio un último tiro que supimos aprovechar. Muchos hablan de que Colón tiene problemas de vestuario y yo digo que no es así, que podrá haber diversidad de opiniones como las que tenemos nosotros, por ejemplo, en la comisión directiva, donde somos 32. Pero de ahí a tener problemas, hay un largo trecho”. Horacio Darrás.vicepresidente de Colón


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