https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Miércoles 13.06.2018 - Última actualización - 12:12
8:46

Las primeras horas de El Litoral en Rusia

Un clima más futbolero y con carteles entendibles

Invasión latina, la seguridad, el desafío de cenar a las 12 de la noche y una premisa: no tomar taxis, porque no habrá bolsillo que aguante.

La llegada del enviado de El Litoral al aeropuerto de Shemeretyevo en Moscú Foto: El Litoral




Las primeras horas de El Litoral en Rusia Un clima más futbolero y con carteles entendibles Invasión latina, la seguridad, el desafío de cenar a las 12 de la noche y una premisa: no tomar taxis, porque no habrá bolsillo que aguante. Invasión latina, la seguridad, el desafío de cenar a las 12 de la noche y una premisa: no tomar taxis, porque no habrá bolsillo que aguante.

Enrique Cruz (h) | (Enviado Especial a Moscú, Rusia)


Ya estamos. El aeropuerto ofrece una escenografía totalmente diferente a la que apreciamos hace seis meses cuando esta misma ciudad, con muchísimos grados menos de temperatura, nos recibió para el sorteo. Los carteles de bienvenida y alegóricos al Mundial inundan las paredes y las columnas. Y hay un clima distinto producto de los miles y miles de turistas que se acercan a esta Rusia que se puso como objetivo, Putín mediante, en organizar “el Mundial más seguro de la historia”.

 

Los peruanos aparecen de cualquier parte. Dicen que vendrán unos 40.000. Y que después de Argentina, es el país de Sudamérica con mayor pedido de entradas. Y si a ellos y a nosotros les sumamos los colombianos y los brasileños –no desmerezco a los uruguayos, pero son menos en cantidad y eso se siente- tendremos un Mundial con un clima bien caliente de parte de los latinos.

 

Este miércoles es el día de la acreditación en la majestuosidad del estadio Luzhnicki. Todavía hay que acostumbrarse a varias cosas, entre ellas el horario. No tanto por las seis horas de diferencia que no son tantas, pero sí por el ritmo de trabajo: hay que lograr un “mix” entre los horarios de allá con los de acá. Es decir, vivir “a contramano” será algo que nos acompañará hasta el final de la estadía en este país, sabiendo que cuando en Santa Fe comienzan a despertarse, acá ya pasamos el mediodía; y cuando en nuestra ciudad se le va poniendo punto final a la actividad, acá ya es de madrugada.

 

 

 

El primer objetivo a la llegada al aeropuerto, fue el de no tomar un taxi. Trasladarse desde allí hasta el centro, puede costar unos 100 dólares como mínimo, valor que baja entre 4 y 5 veces si el traslado se realiza por Uber. Por lo tanto, hay que empezar a bajar aplicaciones y amigarse con la tecnología de una manera abrupta, por lo menos de parte de quién esto escribe.

 

El otro “problema” fue el de intentar comer algo rico y saludable a las 12 de la noche del día del arribo. Todavía con el reloj biológico de nuestro país, no había tanta necesidad de comida a esa hora, pero apremiaba eso, el horario. Obviamente que uno termina muriendo en el intento. Es prácticamente imposible cenar a las 12 de la noche en un país en el que las costumbres son muy diferentes y los horarios también.

 

 

 

Ya iremos contando algunas cosas en el tradicional “diario de viaje”. El partido con Islandia está a la vuelta de la esquina y todos en el ámbito de la selección creen que “va a ser un partido muy duro y va a ser difícil arrancar en el mejor nivel. Tendremos que utilizar todo nuestro talento, ellos juegan con dos líneas de cuatro, son fuertes y vamos a tener que disponer de mucha paciencia”, coincidieron los arqueros Caballero y Guzmán.

 

Volviendo a las primeras experiencias en tierra rusa, los precios parecen no tener esa “fiebre” que ocurre en otros países, que aumentan cuando se suscita un acontecimiento de tamaña magnitud. Al parecer, todo está dentro de la normalidad y hasta más barato que en nuestro país. Eso sí, hay que tomar, como en todas partes, algunas previsiones. Una de ellas es la de evitar cambiar el dinero en el aeropuerto. Hay que hacerlo en las casas de cambio, pero teniendo en cuenta que por un dólar se pagan 60 rublos aproximadamente. Con nuestra moneda, la ecuación es más o menos simple: hay que dividir por dos. Si la cuenta da 100 rublos, el valor en moneda argentina es algo menos de 50 pesos.

 

 

 

El idioma, naturalmente, es lo más complicado. Hay algo favorable: muchos carteles están escritos en ruso, pero también tienen su acepción en inglés y en japonés. Eso se hizo para este Mundial, porque en ocasión de la ceremonia del sorteo, en la nevada Moscú de diciembre, era todo en ruso, con un idioma y letras indescifrables.

 

“Cuando se dio el paso del socialismo al capitalismo, acá hubo mucha delincuencia. Putín terminó con eso. Hace 30 años que vivo acá y les puedo asegurar que no hay un país más seguro que Rusia. Te podés quedar a dormir toda una noche en una plaza que no te va a pasar nada”, comentó un cubano cuando salíamos de un shopping al más puro estilo norteamericano –justamente acá en Rusia- en esa infructuosa misión de cenar algo a las 12 de la noche.

 

Esta es una aventura y hay que vivirla así. Aventura periodística, aventura futbolera y aventura de vida también. Alguna vez ocurrió en Sudáfrica, un país también con algunas costumbres muy diferentes a las nuestras. Saber adaptarse será todo un desafío.


Temas:



Más Noticias de Mundial Rusia 2018

Lo más visto
Desde este miércoles cambia el sentido de circulación en un tramo de calle Güemes - Intersección de Bulevar Gálvez y calle Güemes. -
Área Metropolitana
Haberes jubilatorios: quiénes podrán reclamar el ajuste tras el fallo de la Corte -  -
Economía
Empresario de la noche detenido   por chocar a una ciclista y huir - El hecho se produjo en la zona del Faro en la Costanera santafesina.  -
Pilares de la Setúbal: recomiendan restaurarlos y construir un puente -  -

Recomendadas