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Jueves 14.06.2018 - Última actualización - 15.06.2018 - 7:33
17:12

Ecos de un día inolvidable para Rusia

Emociones, Pitana y los rosarinos que hicieron "una de argentinos"

Miles y miles de habitantes del mundo disfrutaron de una fiesta inaugural con ribetes impropios de un pueblo que dejó de lado su aspecto de seriedad para sumarse a la algarabía de quienes llegaron a su país llenos de ilusión y alegría, detrás de una pelota.

Foto: Telam




Ecos de un día inolvidable para Rusia Emociones, Pitana y los rosarinos que hicieron "una de argentinos" Informe de Enrique Cruz de la primera jornada del mundial. Miles y miles de habitantes del mundo disfrutaron de una fiesta inaugural con ribetes impropios de un pueblo que dejó de lado su aspecto de seriedad para sumarse a la algarabía de quienes llegaron a su país llenos de ilusión y alegría, detrás de una pelota.

Enrique Cruz (h) | Enviado Especial a Moscú, Rusia

 

Anochece que no es poco. Rusia ya vivió y disfrutó su primer día de Mundial. Y lo hizo poniendo en escena una ceremonia inaugural muy emotiva, corta, como queriéndose diferenciar de la espectacularidad y el cotillón tan particular de los norteamericanos, sus eternos adversarios en aquella porfía por ser los más grandes del mundo en tiempos ya idos. Robbie Williams hizo soltar varias lágrimas, aún a estos rusos impertérritos y difíciles de emocionar. Y después vino la acción, en un partido sin ningún tipo de equivalencias. La Arabia de Juan Antonio Pizzi mostró errores garrafales frente a un equipo que tuvo en el banco a tres de los cinco goles marcados por el equipo: los dos de Cheryshev y el otro de Dzyuba.

 

Festejaron los rusos, que tuvieron adeptos en los mexicanos, los colombianos y también los peruanos, casi como un reconocimiento a la hospitalidad que les están brindando. Los peruanos, ausentes desde hace 32 años en los mundiales, son los que más se hacen ver y sentir. Mientras tanto, nosotros contamos las horas que faltan para que llegue el tan ansiado 16 de junio a las 16 de Moscú (las 10 de Argentina) y la pelota empiece a rodar en el estadio del Spartak.

 

 

 

Una de las cosas llamativas era una rusa, jovencita, rubia, flaquita como la gran mayoría en este país, que estaba subida a una silla como si se tratara de una jueza de un partido de tenis. Desde allí arriba y con un megáfono, identificaba a quienes se acercaban. Y los saludaba en el idioma del país, identificando perfectamente a todos. Argentinos, españoles, árabes, peruanos, ingleses, australianos, japoneses, coreanos. No importaba de dónde sean. Ella, con mucha simpatía y firmeza, les daba la bienvenida y generaba la rápida reacción de los turistas-hinchas. Notable.

 

El campo de juego presentó un aspecto imponente e inmejorable. Se trata de una mixtura entre césped natural y artificial. Lo entrelazan y no hay forma de distinguir si es una cosa o la otra. Se notan las pisadas, se lo moja antes de los partidos –habitual costumbre europea que ahora se ha propagado por todo el planeta- y la pelota tiene un recorrido perfecto. Sin imperfecciones, se pareció a una verdadera alfombra de doble color (verde claro y oscuro) que se asoció a la pulcritud y espectacularidad del resto del estadio. Hubo 81.000 espectadores sentados, que en menos de diez minutos desalojaron las tribunas después del 5 a 0.

 

Néstor Pitana, árbitro del partido inaugural junto al enviado de El Litora, Enrique Cruz. Foto: El Litoral

 

 

Néstor Pitana no pasó por la zona mixta, sino que se fue por otra puerta donde lo estaba esperando una camioneta que lo iba a transportar junto a sus colaboradores –Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti- a la concentración que comparte con el resto de los que impartirán justicia en este Mundial. Antes de irse, saludó al enviado de El Litoral, aceptó la foto pero se excusó a la hora de hacer declaraciones. “No nos dejan, pero vamos a ver cómo se van sucediendo los acontecimientos. Llamame en una semana o diez días y te digo si estamos autorizados”, le dijo el árbitro que, al igual que ocurrió con Elizondo en el Mundial de Alemania y con Coerezza en el de Argentina, se dio el gran placer de dar el pitazo inicial de este Mundial. “De paso mandále saludos a Gustavo Rossi, si sos de Santa Fe”, comentó Pitana, quien seguramente ha compartido decenas de encuentros, nacionales e internacionales, con el excelente asistente de nuestra ciudad, quien, dicho sea de paso, está muy bien conceptuado por Horacio Elizondo, al igual que otros árbitros de nuestra ciudad.

 

Una particular visión de la destitución de Lopetegui tiene Enrique Wolf, quien ha llegado a esta ciudad para la cobertura periodística de este torneo. El ex jugador del Real Madrid dijo que “Rubiales, el presidente de la Federación Española, se quiso hacer famoso y no tuvo mejor idea y oportunidad que la de echarlo. No estoy de acuerdo con lo que pasó. De ninguna manera”, dijo Quique Wolf mientras observaba el paso incansable de los miles de habitantes del mundo que estuvieron en el estadio Lushniki.

 

Dos rosarinos que viven desde hace tiempo en Río de Janeiro, Horacio y Gerónimo, viajaron a Moscú sin fecha de regreso. ¿Qué hicieron?, una de argentinos: pincel y témpera para dibujar banderas y corazones en el rostro de los que armaban una fila que cada vez tenía más adeptos. ¿Por qué?, porque no se cobraba. “Dejen una propina, a voluntad”. Y les puedo asegurar que los muchachos la juntaron.


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