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Domingo 12.08.2018 - Última actualización - 17:07
17:04

Miguel Lifschitz

"A nivel nacional hoy hay espacio para una alternativa progresista"

El gobernador defendió el acuerdo al que espera llegar por el pago de la deuda de coparticipación, y dijo que beneficiará a “los próximos tres gobernadores”. No descarta la reelección, aunque tampoco proyectarse en el país.

La reformulación del Frente Progresista y sus expectativas electorales. La causa de los cuadernos, la corrupción sistemática del kirchnerismo y los “conflictos de intereses” del actual gobierno, en un diálogo a fondo con El Litoral. 

“El circuito de la corrupción no es nuevo en la Argentina, pero adquirió una dimensión y un nivel de sistematización inédito durante la época del kirchnerismo. Y es probable que una parte haya ido para las campañas políticas, pero me parece que más fue a los bolsillos de los funcionarios”. Foto: Guillermo Di Salvatore




Miguel Lifschitz "A nivel nacional hoy hay espacio para una alternativa progresista" El gobernador defendió el acuerdo al que espera llegar por el pago de la deuda de coparticipación, y dijo que beneficiará a “los próximos tres gobernadores”. No descarta la reelección, aunque tampoco proyectarse en el país. El gobernador defendió el acuerdo al que espera llegar por el pago de la deuda de coparticipación, y dijo que beneficiará a “los próximos tres gobernadores”. No descarta la reelección, aunque tampoco proyectarse en el país. La reformulación del Frente Progresista y sus expectativas electorales. La causa de los cuadernos, la corrupción sistemática del kirchnerismo y los “conflictos de intereses” del actual gobierno, en un diálogo a fondo con El Litoral. 

Emerio Agretti-Mario Cáffaro | politica@ellitoral.com

 

—¿Cómo está funcionando la articulación con el gobierno nacional? Porque le reprocharon que las reuniones sean en buenos términos, y después las declaraciones públicas son críticas.

 

—Sí, eso es lo que dice el presidente Macri. Yo en realidad he tenido pocas reuniones cara a cara con el presidente y siempre han sido por temas muy puntuales, muy de gestión. En un momento fue el tema de la deuda, el consenso fiscal. Fueron tres o cuatro reuniones, la primera fue por la cuestión de la seguridad. O sea que nunca hablamos de política en esas reuniones. Obviamente, en todos los temas concretos de gestión hemos tratado de coordinar hasta donde ha sido posible. Con algunos ministerios es más fácil. El de Seguridad es un caso, pero no es el único. Tenemos un buen trabajo a nivel de Salud, de Educación, una buena relación con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y de él dependen viviendas, algunos temas hídricos, en los que hemos podido avanzar. Lo mismo con el nuevo ministro de la Producción, Dante Sica, con quien teníamos una relación previa. Por ahí con otros ministros ha sido más difícil. El ministro (de Transporte, Guillermo) Dietrich, en particular, es una persona difícil, con una mirada muy porteña -por decirlo de alguna manera. De todas formas, el hecho de que podamos articular para trabajar en conjunto, no es un obstáculo para que nosotros manifestemos nuestras disidencias en muchos temas. Y tampoco para que defendamos los intereses de Santa Fe. Y la verdad es que muchas veces los planteos que nos hace la Nación se contraponen a eso. En esos puntos hemos tenido disidencias, y las hemos planteado claramente.

 

—De cara al Presupuesto 2019 ¿está claro en qué se pretende afectar a Santa Fe?

 

—Por ahora hay conversaciones muy preliminares, donde se nos informó cuáles son las alternativas que está analizando el gobierno nacional en función de producir los ajustes comprometidos con el FMI. En ese sentido se habla de que se deje de hacer cargo del Fondo de Incentivo Docente, de no coparticipar el fondo sojero, reducir el aporte al transporte público urbano e interurbano, partidas de medicamentos y asistencia social. Así que bueno, por ahí viene el esquema. Algunas de esas cosas el gobierno las podría hacer con un decreto del presidente, otras requieren una ley (por ejemplo el Fondo Docente), con lo cual tendrá que tener el apoyo del peronismo en el Congreso, cosa que hoy parece bastante difícil de lograr. Lo que es seguro es que va a haber recorte de recursos. No sabemos de cuánto va a ser, y va a depender no tanto de la negociación con los gobernadores, como de la que hagan con el peronismo en el Parlamento.

 

—Claro, en ese sentido usted está solo. No es ni kirchnerista, ni peronista, ni es de Cambiemos.

 

—Hay varios que estamos en esa situación. El gobernador de Neuquén, el de Río Negro, el de Chubut...

 

—Y a esto se le agrega que el Frente tiene muy poca representación en el Congreso...

 

—Sí, yo en general en los temas de recursos que pasan por el Parlamento trato de tener algún nivel de acuerdo con algunos gobernadores del peronismo federal, que tiene posiciones más racionales. Schiaretti, Bordet...

 

—Por otro lado está la cuestión de la deuda. ¿Se enfrió la negociación después de que el presidente de la Cámara de Diputados se expresara en términos muy duros sobre la manera en que estaba encaminada?

 

—Sí, quizás él tomó un aspecto secundario de la negociación, que es el de las obras, como algo principal. Pero más que por eso, fue un poco por la coyuntura de las últimas semanas, que han ido corriendo los temas en la agenda nacional, y también en la agenda local. Pero la idea es en estos días retomar esas negociaciones. Están en un punto de bastante proximidad en las posiciones, hay que ajustar un par de cuestiones no resueltas, pero yo soy moderadamente optimista. Creo que en las próximas semanas, si el gobierno nacional no ha cambiado de parecer, sería posible avanzar.

 

—¿Pero no tiene miedo de que después el tema no pase por la Legislatura, en base a lo que anticipó el propio Antonio Bonfatti?

 

—Bueno, lo estamos conversando. Obviamente que no tendría sentido hacer un acuerdo que después no tenga aprobación legislativa. Por otro lado, en realidad éste es un acuerdo para los próximos tres gobernadores. Yo en mi período de gobierno no voy a ver absolutamente nada producto de ese acuerdo. Así que si mirara solamente mi período de gobierno, no tendría ningún interés en cerrarlo. Pero pensando en perspectiva, y pensando que va a ser un buen acuerdo para la provincia de Santa Fe, creo que hay que avanzar. Los que tengan pretensiones de gobernar para los próximos tres períodos deberían mirarlo con atención, porque seguramente se van a ver muy beneficiados.

 

—Por lo que dice, ya está descartando la posibilidad de que el próximo período pueda ser suyo...

 

—Bueno, eso también está dentro de las posibilidades. Así que sí, podría haber un doble interés en mi caso (sonríe). Pero bueno, eso depende de otros factores, no lo descarto. Supongo que les debe pasar a todos los gobernadores, ¿no?. Uno siente que se acaba el tiempo demasiado rápido. El formato del proceso electoral que tenemos nosotros en Santa Fe, que obliga a empezar las elecciones de manera muy temprana, prácticamente reduce el período de cuatro años a tres. Y la verdad es que resulta un plazo exiguo para concretar muchos de los cambios, de los proyectos de más envergadura. Pero bueno, ése es el marco de la Constitución, y hasta tanto no se logre aprobar una reforma va a seguir siendo así.

 

 

 

Proyección nacional

 

—Se especula mucho también con su posicionamiento como dirigente nacional. Es el gobernador de una de las provincias más importantes, de color diferente al resto. ¿Usted se piensa en términos santafesinos o ya nacionales?

 

—Yo me pienso en términos santafesinos. Mi compromiso, mi cabeza, mis preocupaciones, mi adrenalina están puestos aquí en Santa Fe. Además me queda un año y medio de gestión, que necesito hacerlo al mismo ritmo que estos años anteriores. Ésta es una provincia como un Fórmula 1, va a mucha velocidad, cualquier descuido te hace comer la curva. Hay que estar atento, encima, dedicarle tiempo, estar mucho en el territorio, cada lugar tiene sus temas. Ahora, yo también como argentino y como un hombre de una generación que vivió muchas experiencias históricas y muchas frustraciones a lo largo de 35 años, quisiera aportar y colaborar en una alternativa de futuro para el país. En eso también lógicamente tengo un compromiso, porque obviamente un gobernador de Santa Fe tiene relevancia, tiene peso político a nivel nacional.

 

—¿Por ahí pasan las reuniones, por ejemplo, con el sector de Margarita Stolbizer? ¿A qué apunta, concretamente?

 

—Está claro que la polarización entre Cambiemos y el kirchnerismo, como discusión política, está agotada. Ya no hay nuevos argumentos ni de un lado ni del otro. Creo que empobrece a la política argentina, no nos da perspectiva de futuro. Creo que hay un sector muy importante de la sociedad argentina que descree de la experiencia anterior, que está muy golpeada, muy traumatizada por lo que fueron los doce años del kirchnerismo. Y que muchos tuvieron fundadas expectativas en este nuevo gobierno, pero que hoy por muchas razones se han ido defraudando. Y creo que vuelve a haber un espacio alternativo muy importante. Hoy no tiene todavía una expresión clara, no hay una figura que pueda representarlo, pero el desafío es construirlo. Sin personalismos, con amplitud. Creo que hay dirigentes políticos de distintos sectores que pueden sumarse; del radicalismo, incluso de Cambiemos, del peronismo y de lo que tradicionalmente ha sido la centro-izquierda. Y también muchos intelectuales, artistas, gente de la cultura, periodistas, gente de la sociedad civil, que está motivada para tener un mayor compromiso político y hay que convocarlos.

 

—¿A quiénes imagina en ese espacio?

 

—No quiero hacer nombres para no dejar gente afuera, pero está claro que Margarita Stolbizer es un nombre. El sector del radicalismo que encabeza Ricardo Alfonsín, muchos otros dirigentes tal vez menos conocidos de todo el país que hoy se sienten incómodos con el rumbo que ha tomado esta alianza. Creo que hay sectores del peronismo que también están buscando su destino, como la película (se ríe). El peronismo es una gran incógnita, porque el kirchnerismo es un núcleo duro, pero que no es mayoritario hoy por hoy, y el resto del peronismo no tiene por ahora un liderazgo y parece difícil que lo logre. Así que hay muchos dirigentes que podrían pensar en una alternativa por fuera del peronismo tradicional.

 

“Binner rescindió contratos de Odebrecht”

 

—¿Qué evaluación hace de las implicancias del escándalo de los cuadernos?

 

—Me parece que creo que viene a confirmar más allá de todas las dudas lo que todos sabíamos, lo que todos sospechábamos, de lo que se hablaba. Y también lo hacen las confesiones de los empresarios que están hablando. El circuito de la corrupción no es nuevo en la Argentina, pero adquirió una dimensión y un nivel de sistematización inédito durante la época del kirchnerismo, como queda totalmente en evidencia con esta causa. Circuitos de financiamiento ilegal, que ahora se argumente que era para las campañas políticas. Y es probable que una parte haya ido para las campañas políticas, pero me parece que más fue a los bolsillos de los funcionarios. Así que me parece que esto es bueno para el país, y también que muchos de los sectores empresarios que acusan a la política de corrupción asuman que han sido igual de responsables.

 

—Santa Fe ha quedado bastante al margen de esto.

 

—Acá nunca ha habido corrupción sistemática. Puede haber habido sospechas sobre algún caso puntual, pero nunca hubo algo así. La verdad que eso es un patrimonio de esta provincia, que tiene una calidad institucional muy superior a otros ámbitos. Yo me acuerdo de que cuando asumió Binner había varias licitaciones de acueductos adjudicadas, una o dos de ellas a la empresa Odebrecht, y fue decisión del gobernador rescindir esos contratos. Fue muy cuestionado. Recuerdo que Omar Perotti lo cuestionó mucho, porque uno de esos acueductos era el de Rafaela, pero a la luz de la historia fue una decisión acertada. Eran contratos con financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil, con sobreprecios importantes. Y bueno, durante la época del kirchnerismo a Santa Fe poco y nada vino de plata, ni de obras, así que en eso nos beneficiamos.

 

—Hay que recordar el intento de Emgasud de quedarse con Aguas Provinciales, tras el retiro del concesionario. Alejandro Ivanissevich estuvo a punto de quedarse con la empresa, impulsado por (el ex ministro de Infraestructura, Julio) De Vido, pero en la Legislatura se encontró otra salida.

 

—Sí. Lo que pasa es que se pueden hacer muchas leyes, tiene que haber organismos de control, pero fundamentalmente honestidad y decencia de quienes gobiernan. Obviamente nadie puede estar exento, pero normalmente cuando las cabezas se manejan con honestidad y decencia, éso se transmite para abajo. A nivel nacional durante muchos años no funcionaron los organismos de control, y ahora se ven los resultados.

 

—¿Considera que esto ahora realmente cambió?

 

—Bueno, está el tema de los conflictos de intereses, que apareció ahora y no había aparecido antes. Que quizá no tiene la misma entidad que agarrar bolsos y llevárselos a la casa, es otro tipo de circunstancia, pero que también abre marcos de sospecha, de suspicacia. Porque, objetivamente, cuando un funcionario que ocupó un cargo gerencial en una empresa, de un día para otro pasa a ocupar un lugar en el Estado desde el cual puede beneficiar a esa misma empresa, como fue el caso de Aranguren con Shell, deja abierta la sospecha. Yo le tengo mucho respeto a Aranguren, no quiero decir nada, pero deja abiertas suspicacias. Creo que ése es el problema principal de este gobierno. Muchos familiares, muchos negocios cercanos al Estado. Y bueno, uno se puede desprender de algunas cosas, pero otras siguen estando. Las empresas de Macri siguen estando en el mercado y tienen contratos, con el gobierno nacional, con el de la Ciudad o con Buenos Aires.

 

De todas formas hay que reconocer que todas estas cosas están saliendo a la luz, quizás porque hay más apertura del gobierno, o más independencia o menos condicionantes a la Justicia. Creo que también hay más presión de la sociedad. Y de los medios de comunicación, que durante la época del kirchnerismo, algunos por miedo, otros porque eran adictos al gobierno y otros qué se yo por qué, produjeron escasas denuncias; si bien las hubo en los últimos tiempos. Hoy parece que hay más autonomía en los periodistas, en los medios de prensa, para investigar, para hacer denuncias. Y eso es positivo.

 

Como saldo, me parece que es importante que los argentinos tomen conciencia de las cosas que pasaron, que se identifique a los responsables. Ojalá que todo eso después tenga correlato en las decisiones que la gente toma. Yo cuando veo que Menem es reelecto una y otra vez en La Rioja, uno se pregunta qué nos pasa. Pero creo que este episodio va a marcar un antes y un después.

 

 

 

"El Frente Progresista ha crecido”

 

—¿Al Frente Progresista hay que hacerlo de nuevo?

 

—Yo no creo que haya que hacerlo de nuevo. Creo que hay que consolidar su dinámica actual. Creo que hoy el Frente Progresista ha crecido en Santa Fe como estructura política. Si uno mira la fotografía de 2007 y la de 2017, hoy además de gobernar la provincia de Santa Fe estamos gobernando más de la mitad de las ciudades, más de la mitad de las comunas, tenemos una representación territorial que hoy no la tiene el peronismo, ni mucho menos Cambiemos. Tenemos muy buenas chances de ganar la ciudad de Santa Fe en las próximas elecciones; cosa que era impensable en otro momento. Y hemos logrado que el grueso del radicalismo permaneciera dentro del Frente, cuando todo el mundo auguraba que iba a hacer las valijas e iba a partir masivamente. Yo diría que salvo la estructura de José Corral aquí en Santa Fe, y alguna referencia del interior muy acotada, el radicalismo sigue perteneciendo al Frente. Algunos con algunas dudas, y apareciendo en más de una foto, pero son los menos. Y diría que cada vez hay más convicción de sostener el Frente. Y lo mismo digo de los demás partidos que lo integran. También creo que como todas las fuerzas políticas, hoy el Frente tiene que renovarse. La gente nos está pidiendo más apertura, una renovación de dirigentes, cambiar algunos formatos de funcionamiento, hacer algo más abierto y transversal, abrir más participación a organizaciones de la sociedad civil y también a sectores que estuvieron asociados a otros espacios. Me parece un tiempo de refundación de la política en el país. Y así como el peronismo tendrá que reformularse y demostrar que no tiene nada que ver con el pasado, ni con el pasado kirchnerista ni con el pasado menemista (cosa que no les va a resultar tan fácil), y así como el propio Cambiemos creo que tendrá que repensar su estructura, a nosotros nos cabe renovar el Frente Progresista.

 

—¿La relación con (el intendente de Santa Fe, José) Corral está rota? Es decir, más allá de lo institucional, ¿se ha perdido el afectio societatis?

 

—Obviamente, estamos en veredas distintas. Durante muchos años compartimos el mismo espacio político, las elecciones de 2015, en que yo fui electo gobernador y él fue reelecto intendente, nos encontraron trabajando juntos -después de una interna- para retener la ciudad y ganar la provincia, pero su posicionamiento con Cambiemos explícito y muy comprometido con el presidente Macri nos ubicó en lugares distintos de la política. Pero yo sigo manteniendo una relación cordial, respetuosa, nos hablamos, nos reunimos a veces, y todos los proyectos para la ciudad que teníamos acordados están en marcha. Obviamente estuvimos en 2017 y seguramente en 2019 volveremos a estar en veredas electorales distintas. Pero hay un buen diálogo, y creo que para nuestros votantes, responsablemente tenemos que mantenerlo, y más allá de haber abierto nuestros destinos políticos, tenemos el compromiso de seguir trabajando juntos por la provincia y por la ciudad.


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