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El Litoral
Lunes 20.08.2018
20:35

Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta)

Inflación y bolsos



Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta) Inflación y bolsos

Raúl Emilio Acosta

 

Dos son los temas de carácter nacional que no tienen olvido fácil y que, además, tienen repercusiones provinciales y regionales. Nada escapa a la Región Rosario si de problemas se trata. Si debemos resumirlos: la inflación y la corrupción estructural, cada día mas difíciles de disimular. Podemos silbar distraídamente pero conviene avisar: no se irán.

 

La inflación está con nosotros. Desde los más allegados al gobierno nacional (32%) hasta el 40/45% de inflación que pronostican algunos, el total de los economistas sostienen que el 35% de inflación anual no es descabellado ni subversivo (esto de la subversión, como el adelanto de las elecciones, como el “que se vayan todos”, bailaba en los corrillos empresariales del finde) y es necesario indicar: no es fácil pilotear una economía que tiene un número para el valor de un paquete de fideos en góndola en enero y en diciembre del mismo año tiene otro diferente, muy diferente.

 

A la inflación el periodismo adicto la puede olvidar, el bolsillo no. Tampoco el balance anual de los comerciantes. Todos votan, todos votamos. No hay dudas que esto repercutirá en las decisiones. Algo quedará en la memoria de lo que mencionaba Charlie: el inconciente colectivo. Los enamorados del ciber espacio, el condicionamiento y mensaje de las redes podrán decir que se puede, se puede. Hum. No creo tanto en el olvido condicionado.

 

En la Región debía abrirse un Súper Recinto para muchísimos negocios minoristas en la entrada a “rosagasario”. Lleva 4 postergaciones. Tal vez a fin de este agosto (todo al costo) y muchos creen que sólo siendo “oulet” finalmente lo abrirán... Y sobrevivirán. Las demoras han sido razonables. La provincia no proveía todos los servicios, la municipalidad tampoco (en los tiempos estimados) y la situación mes a mes se ha ido agravando.

 

La Región Rosario y Roberto Miguel Lifschitz como intendente tuvieron vientos optimistas, recibieron desde el “Congreso de la Lengua” (que ahora se lo llevó Córdoba) hasta las cuatro entradas por autopista (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos/Victoria) y los shoppings que son, en rigor, recintos sin ladrones, mendigos, perros vagabundos y sorpresas desagradables, con estacionamiento, luces, comidas y “toooodas” las tarjetas. Hermoso pasado. Hoy es otro el presente y muy diferente el porvenir. Venían por las cuatro vías. Venían. Calma chicha en este mar rosarigasino. Parece cercano el sálvese quien pueda... políticamente hablando.

 

Esos shoppings anuncian que los valores de facturación han disminuido en los dos números que interesan. Cantidad de artículos vendidos y facturación bruta. Ni la tapa de los diarios, ni un noticioso ni mil trols. El debe y el haber. Es la única verdad, es mentira lo demás (tango).

 

Nada es sencillo con esta inflación y los empleados municipales, como los del transporte, como los del Estado por línea directa o parentesco (autárquicos) ya hablan como Billy the Kid: “apliquemos la cláusula gatillo”. Si se le agrega que las concesiones caducan, las licitaciones también y los planes y concursos de precios fueron unos y hoy son otros, puede afirmarse que añoran a Fito Páez, nada es alegre para el corazón sureño. Hay Secretarías que ya avisaron: olvídense de cobrar hasta febrero del 2019. Nadie lo reconocerá crudamente pero... de esto volvemos a charlar después del carnaval. Detalle. El único que ganaría hoy mismo una elección a intendente es Lifschitz. Hum. No. Jamás. Hum otra vez. No y es no. Bueno.

 

Los bolsos no pueden ocultarse. Si bien las fotocopias de los cuadernos encabritaron al país y un día arrancó una marea de delatores que pocos imaginaban (nadie, nadie imaginaba); lo cierto es que los empresarios rosarigasinos directamente mencionados, como los que saben que los mencionarán pese a pedir silencio mediático, no han logrado ni el olvido ni el perdón. Ni siquiera la amnesia temporal. Se menciona a uno que pidió una cuota de silencio, de otro que no puede salir de su casa (depresión profunda) pero la situación es esta: todos creen que es cierto que participaron del sistema coimeador/coimeado y que tan claramente expresara yankilandia: “two for tango” (dos para bailar el tango). Cohecho. Hecho entre dos partes. Hay un final abierto que tiene dos interlocutores lejanos que hasta hoy callaron. Presidente de la Suprema Corte. Cardenal; Bergoglio. No hay por ahora, ni stop ni freno de mano. Mejor que mejor.

 

Todos creen, como con la inflación, que se logrará una sordina para febrero, cuando en la provincia se armen las primeras listas y los oficialismos dependan de las chequeras... oficiales y las oposiciones dependan de las colectas voluntarias. Já.

 

Los últimos tontos murieron en la batalla de Pavón. El último romántico se enroló en la Legión Extrajera . La madre Teresa sostenía que hay que ayudar, hay que dar hasta que duela. A los aportantes negros, grises y blancos el umbral del dolor les aparecerá mas allá de los 10.000 pesos que son, se sabe, detectables pero perdonables... siempre y cuando no sea un jubilado de Arroyo Leyes, Desvío Arijón, La Chispa o Elortondo.

 

Por lo demás, los bolsos dejan en claro que aquellos temas tantas veces mencionados como los problemas del siglo XXI no solo eran ciertos, sino que ahora todos los ven. Código narco. Inseguridad urbana. Corrupción estructural.

 

Es difícil escapar de Discépolo: lo mismo un burro que un gran profesor. El mensaje que brinda un empresariado corrupto, asociado a una clase política corrupta, no es alentador.

 

En este punto estamos. Una década (2007 A 2017) en la que nos fumamos las reservas de dólares de verdad, rompimos los chanchitos de las cajas públicas, no nos quedó un mango, pedimos prestado a tasas de usura, ya ni los usureros nos prestan, ahora nos prestan los vigilantes, estamos a merced de la magnanimidad de un chino de nombre raro y un yanqui de jopo raro, somos unos pobres emergentes que, por si todo esto fuese poco, usamos la guita para enriquecernos y mirá, mirá lo que cuesta el paquete de fideos moñito...

 

Inflación y bolsos forman un combo que parece que transcurre por diferentes andariveles pero ambos tienen la misma metáfora. Una luz en el fondo del túnel, en la vía derecha, la que es mano para acá, para donde estamos parados. El viejo Perón dijo una frase que aún se recuerda. Esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie. Ni los peronistas le hicieron caso.

 

Inflación y bolsos forman un combo que parece que transcurre por diferentes andariveles pero ambos tienen la misma metáfora. Una luz en el fondo del túnel, en la vía derecha, la que es mano para acá, para donde estamos parados.

 

Los bolsos dejan en claro que aquellos temas tantas veces mencionados como los problemas del siglo XXI no solo eran ciertos, sino que ahora todos los ven. Código narco. Inseguridad urbana. Corrupción estructural.




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