https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Lunes 10.09.2018 - Última actualización - 11:11
6:50

Entrevista a José Domínguez, Pte. de la Asociación de Psiquiatras local

De la crisis al diván: cómo la realidad puede afectar en la psiquis de la gente

En tiempos de emergencia socio-económica, la preocupación y la incertidumbre son los factores psicológicos que más impactan en las personas. “Aumentaron las consultas por cuadros de estrés y angustia”, dice el médico psiquiatra. El miedo más latente: perder el trabajo.

“Cuando indagamos sobre las causas del estrés, la situación económica y la falta de trabajo (o el miedo de perderlo) siempre están en el N° 1 del ránking de los factores estresantes, por encima de la inseguridad”, advierte Domínguez. Foto: Archivo | Flavio Raina.




Entrevista a José Domínguez, Pte. de la Asociación de Psiquiatras local De la crisis al diván: cómo la realidad puede afectar en la psiquis de la gente En tiempos de emergencia socio-económica, la preocupación y la incertidumbre son los factores psicológicos que más impactan en las personas. “Aumentaron las consultas por cuadros de estrés y angustia”, dice el médico psiquiatra. El miedo más latente: perder el trabajo. En tiempos de emergencia socio-económica, la preocupación y la incertidumbre son los factores psicológicos que más impactan en las personas. “Aumentaron las consultas por cuadros de estrés y angustia”, dice el médico psiquiatra. El miedo más latente: perder el trabajo.

Luciano Andreychuk | landreychuk@ellitoral.com
Twitter: @landreychuk

 

Que la plata no alcanza para llegar a final de mes, que aumentaron las tarifas, que el dólar por las nubes, que la inflación atacando las góndolas, que los despidos masivos. La “realidad” —ese concepto abstracto sobre el cual la ciudadanía se para inevitablemente a diario— siempre dependerá de quien la cuente y la construya; pero en los hechos y dichos de los propios dirigentes que gobiernan los destinos de la nación, la Argentina está en “crisis y emergencia”.

 

La idea de crisis, aunque parezca materia exclusiva de los economistas, de de la clase política y de los formadores de opinión pública, se instala inexorablemente en los imaginarios subjetivos de la ciudadanía. Afecta la psiquis (todos los procesos y fenómenos que hacen la mente), puede hacer tambalear los estantes organizados de la vida cotidiana de las personas, atar de pies y manos, impedir tomar decisiones al mediano plazo.

 

“La actual crisis afecta y mucho. Se ve en el día a día en el consultorio. Hay pacientes que vienen a consulta con síntomas tales como angustia, incertidumbre y preocupación”, le cuenta a El Litoral José Domínguez, médico psiquiatra (MP N° 4882), presidente de la Asociación de Psiquiatras de Santa Fe y miembro del Capítulo de Trastornos de Ansiedad de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

 

El miedo a perder la fuente laboral

 

“Hubo mayor cantidad de pedidos de turnos en este último tiempo. Y lo que más se detecta en consultorio son trastornos de ansiedad (se entiende por estrés a toda situación de tensión emocional puede estar acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales en el paciente) y trastornos del estado de ánimo, básicamente depresión”, explica Domínguez. Los picos de máxima incidencia se dan en la franja etaria de entre 30 y 50 años (es decir, la población económicamente activa).

 

“Cuando indagamos sobre las causas de ese estrés, la situación económica y la falta de trabajo (o el miedo de perderlo) siempre están en el N° 1 del ránking de los factores estresantes, aún por encima de la inseguridad”, advierte el médico psiquiatra. Claro que los motivos de consulta son múltiples: “Hay pacientes que vienen por problemas personales, de pareja, etc. Pero lo que notamos ahora es que vienen personas que fueron víctimas de un despido, por ejemplo. En otros, se detecta un alto grado de preocupación por miedo a que les pase, a que pierdan su fuente laboral”. 

 

Muchas veces esa preocupación es un síntoma de alarma, y detrás vienen otras sintomatologías que no son exclusivamente emocionales. “También hay síntomas cognitivos (del pensamiento) que pueden manifestarse, como desconcentración, fallas en la memoria y hasta falta de voluntad: la persona pierde el interés por aquello que le hace bien, por cosas que le gusta hacer”, agrega Domínguez. 

 

—Qué pasa con las relaciones sociales? ¿La situación de crisis afecta los tratos laborales, familiares, amistosos o sentimentales?

 

—Sí. Porque la crisis es el disparador inicial, el gatillo desencadenante. Claro que no todas las personas manifiestan los mismos síntomas ni desarrollan los mismos cuadros. A partir de la crisis la persona puede manifestar un cuadro de trastorno de ansiedad o de depresión. Y estos trastornos alteran (trastornan, en efecto) la calidad de vida.

 

Hasta cierto límite, la ansiedad es una emoción normal: toda la gente se pone ansiosa ante una determinada situación de riesgo, por caso. Pasado un límite (el ‘umbral de tolerancia’), se puede llegar a la llamada ansiedad patológica. Si se pasa ese límite se trastoca la calidad de vida, y ahí entran en juego la familia, en trabajo y las relaciones sociales. Todas estas relaciones interpersonales estarán afectadas como consecuencia de niveles estresantes muy altos. 

 

Angustia, incertidumbre y preocupación, son los síntomas iniciales más detectados. Y los cuadros de mayor predominancia son trastornos de ansiedad y del estado de ánimo.Foto: Archivo El Litoral

 

Los miedos, los medios, los “fantasmas”

 

 

“La suba del dólar, la inflación, despidos en empresas e industrias, las tomas de la facultades públicas... A la gente le vino todo de golpe en poco tiempo. Y ese ‘combo’ de situaciones angustia y estresa. Y el estrés, cuando se hace crónico, es prácticamente sinónimo de depresión”, subraya Domínguez.

 

Los medios de comunicación, ¿potencian o no el malestar de época? ¿Agravan la preocupación y la incertidumbre? Para Domínguez, “lamentablemente predomina la prensa ‘amarillista’ que no contribuye al bienestar psíquico”. Lo mismo para las redes sociales, que muchas veces confunden más que aclarar contextos sobre un determinado tema de actualidad, desliza.

 

Y el “fantasma” de 2001, año en que se produjo el último estallido político y social del país, “está latente en las consultas de los pacientes. La gente nos comenta ese miedo y tiene terror, sobre todo los que vivieron esa semejante situación tan traumática”, dice el psiquiatra. 

 

El dilema del “mientras tanto”

 

¿Y qué hacer en el mientras tanto en este contexto de crisis? “No hay recetas. Mantener la calma, que es lo correcto en estos casos, aunque es fácil decirlo y difícil que el paciente lo logre. Lo mínimamente recomendable es distraerse un poco. Hacer actividades complementarias, como salir a caminar, leer un buen libro, hacer vida sana, buenos hábitos y vida social.

 

Esto último también es importante: volver a hacerse el tiempo para tomar un café con los amigos en un bar”, sugiere Domínguez.

 

País estresante

 

Más allá de la situación de época actual que se vive hoy, “la Argentina históricamente ha sido y es un país estresante. Vivimos permanentemente con incertidumbre. Está científicamente demostrado que estresa mucho más la incertidumbre sobre un hecho que el hecho en sí mismo. Es todo un ‘hoy’ y no sabemos qué va a pasar mañana”, pone en contexto el psiquiatra. Ese no saber asusta.

 

 




Más Noticias de Área Metropolitana

El ministro Pedro Morini respondió a la Municipalidad
Lo más visto
El Senado trata el Presupuesto 2019 -  -
Política
Juicio por la triple fuga: duro pedido de condenas -  -
Miércoles soleado en la ciudad de Santa Fe -  -

Recomendadas