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Domingo 21.10.2018 - Última actualización - 14:23
14:20

Colón, en nombre del pragmatismo y el utilitarismo...

Algo se acomodó a partir de los cambios con Godoy Cruz

En las últimas victorias se recuperó una seguridad defensiva que se había perdido y el ingreso de Zuculini le dio otro ritmo y contagió a los mediocampistas.

Franco Zuculini tardó en ponerse bien, pero su aporte fue muy bueno desde el momento en que Domínguez lo puso. Fue uno de los que entró a partir de Godoy Cruz, para no salir más. Foto: Manuel Fabatia




Colón, en nombre del pragmatismo y el utilitarismo... Algo se acomodó a partir de los cambios con Godoy Cruz En las últimas victorias se recuperó una seguridad defensiva que se había perdido y el ingreso de Zuculini le dio otro ritmo y contagió a los mediocampistas. En las últimas victorias se recuperó una seguridad defensiva que se había perdido y el ingreso de Zuculini le dio otro ritmo y contagió a los mediocampistas.

Enrique Cruz (h)

 

Algo se acomodó a partir de Godoy Cruz. No era un buen momento, el equipo no terminaba de definirse ni tampoco el técnico de encontrar un perfil de juego. Franco Zuculini aportó una dinámica que antes no había. La salida de Alan Ruiz —un gran jugador que no pudo encontrar su “norte” en esta vuelta al club— hizo que se juegue de otra manera. Dolió el golpe de la eliminación ante Junior. Era un rival pasable. No accesible, a no confundirse. Era pasable. En el partido de ida en Colombia, las opciones de gol fueron pocas. En la vuelta, se ganaba bien y un error permitió que la jerarquía del rival pudiera aprovechar la circunstancia para seguir en la Copa. Las dos últimas victorias por la mínima diferencia levantaron la autoestima. El equipo tuvo momentos. Con Newell’s, el primer tiempo. Con River, algunos pasajes, también en esa etapa inicial, en la que los palos le impidieron ponerse antes en ventaja.

 

Se recuperó firmeza, dureza, seguridad en defensa. Eso preocupaba. Los “fantasmas de Conti” ya sobrevolaban el Centenario. Para un equipo “made in Domínguez” resultaba algo esencial. No podía ser que a Colón le conviertan tantos goles y que no fuera capaz de mantener el cero. El viernes, sin Ortiz —que fue al banco—, el partido era una prueba para Olivera-Godoy. Mora, Pratto y después Borré, iban a complicarlos en algún momento. Jugaron un muy buen partido. Y solucionaron algunos problemas, como los que tenía Clemente en los primeros 20 minutos con De la Cruz, que le ganaba casi siempre.

 

 

 

Domínguez no es un buen declarante. A veces dice cosas que no se ven en la cancha, que no se comparten. ¿O acaso se pueden comparar estas últimas actuaciones con aquella ante Independiente, por ejemplo? No le había ido bien ante esos equipos que le permitían algunas “ventajas extras”. Había perdido ante Atlético Tucumán, Independiente y Boca, en las mismas circunstancias que enfrentó a este River. O sea, con equipos que no ponían todo porque se guardaban algo para sus compromisos coperos. También a Colón le pasó en el partido con Boca, justo en la mitad de aquella seguidilla de 5 partidos en 17 días que se pudo haber sentido, desde lo físico, la noche del triunfo ante Newell’s, cuando se metió atrás todo el segundo tiempo.

 

Bajo los términos “eficacia”, “pragmatismo”, “utilitario”, se pueden justificar muchas cosas en el fútbol. Son buenos fundamentos cuando sirven para lograr resultados. 


Domínguez no es un buen declarante porque dice que quiere a un equipo “protagonista”, sobre todo en su cancha. Y Colón no juega, precisamente, como un “protagonista”. Porque eso sería desempeñar el rol principal en un acontecimiento. Y Colón no abruma a sus rivales, no los desborda por mejor juego. Y si lo hace, es de a ratos. Para pasar después a una situación de “comodidad” en la que resuelve esperar, cederle la iniciativa al rival y eso es, ni más ni menos, que regalar “protagonismo”. En síntesis, Domínguez dice lo que no hace. Quizás lo intente, pero está claro que no lo consigue.

 

No se reprochan los resultados desde que resolvió estos cambios. Perdió en Colombia y con Boca, es cierto; pero estos dos triunfos en serie levantaron el ánimo. Y se vio una expresión futbolística mejorada. No buena todavía. No convincente del todo. Con varias cosas para mejorar y repasar, pero por algo se puede empezar. Y no caben dudas de que los resultados ayudan.

 

 

 

Bajo los términos “eficacia”, “pragmatismo”, “utilitario”, se pueden justificar muchas cosas en el fútbol. Son buenos fundamentos cuando sirven para lograr resultados. Máxime cuando los partidos son extremadamente parejos o con situaciones cambiantes en cuanto al dominio, como ocurrió el viernes. Los mismos técnicos dicen que los partidos “se definen por detalles”. Y si para muestra vale un botón, el viernes, Colón lo ganó por eso, por los “detalles”. Podría haberse puesto en ventaja mucho antes (clavó dos tiros en los postes en el primer tiempo), también podría haber sufrido un gol primerizo de River, pero llegó al desnivel cuando faltaban 15 para el final. Y fue un lindo momento para cerrar todas las persianas. Y la oscuridad para River fue total.


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