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Edición Online | 18-04-2007 | 17:46

El arzobispo lo trasladó y abandona Santa Rosa de Lima

Padre Axel: “Siento un dolor muy fuerte”

El padre Axel Arguinchona, un ícono de lucha en los barrios del cordón oeste de nuestra ciudad- Foto:Archivo
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Nicolás Loyarte
nloyarte@ellitoral.com


El padre Axel Arguinchona fue trasladado por el arzobispo monseñor Arancedo a la parroquia de La Merced, por lo que dejó, tras siete años y medio de vida, a los fieles del barrio Santa Rosa de Lima, donde se ganó el corazón de todos.

Arguinchona tomará posesión formal el próximo 4 de mayo, pero ya trabaja en La Merced, debido al precario estado de salud de quien hasta ayer era el párroco de esa iglesia, el padre Héctor Rucci.

“Es algo que ya venía charlando el obispo conmigo, porque el anterior párroco de La Merced, el padre Héctor Rucci, tuvo un infarto. Lo que produjo que él deba dejar la parroquia. Se estaba esperando la evolución de su enfermedad. En Semana Santa el arzobispo me dijo ‘andá, y estate allá (La Merced) y después vemos qué decisiones tomamos’. Ahora el padre no puede regresar por cuestiones de salud, entonces el arzobispo me encomendó a mí”, dijo Axel Arguinchona esta tarde por LT10, entrevistado por José Curiotto.

Ahora sucederá en Santa Rosa de Lima a Arguinchona el padre Diego Ferrer, que ya trabajaba hace dos meses junto a él en el barrio.

El motivo del adiós

Al ser consultado respecto de si incidió su actuación pública en la decisión tomada por Monseñor Arancedo, lo que hizo o dijo, durante la última inundación, Arguinchona respondió que “no, en absoluto”.

“El obispo había convocado al padre Diego Ferrer hace dos meses para que trabajemos juntos en Santa Rosa de Lima. Incluso el obispo me encomendó que esté a cargo de la misión 2008 de la diócesis en todo el cordón oeste y el 6 de mayo asumo en Cáritas Diocesana. Tengo mucho por hacer”, dijo el padre Axel.

Al ser consultado sobre las sensaciones que le provoca el alejamiento del barrio querido, Arguinchona respondió: “Hay cosas que son muy fuertes, las cosas del corazón. ¿Por qué al sacerdote se le dice padre? Porque es aquel que da a luz en el bautismo, que alimenta con la eucaristía, que acompaña con la palabra y que está junto a sus hijos. Yo estoy en Santa Rosa de Lima desde el 21 de noviembre de 1999. Desde el primer momento me sentí aceptado por toda la gente del barrio. Yo siempre digo que Santa Rosa de Lima es un paraíso. Y siempre digo que Santa Fe tiene que descubrir la riqueza que hay en Santa Rosa de Lima, que no la conocen”.

Reflexiones de un padre en el amor

“Fueron siete años muy fuertes –continuó-, con muchas alegrías, cosas muy hermosas, y además con dos hechos muy dramáticos, que fueron las inundaciones. Eso ayuda a que entremos más en comunión los seres humanos si los vivimos positivamente. Todo esto hace que uno sienta un dolor fuerte. Porque además sé que voy a estar al lado. Porque barrio San Lorenzo, que pertenece a La Merced y barrio Alfonso están separados nada más que por la vía. Pero evidentemente ya no voy a estar más todos los días en el barrio. Estos siete años hicieron que yo sienta a Santa Rosa de Lima no como un lugar de paso, sino como un lugar donde mi corazón se asentó, confesó.

Más adelante, el padre Axel reflexionó acerca de su ofrenda de vida, en busca de una explicación respecto del alejamiento. “El sacerdote tiene que vivir la promesa de obediencia, que tiene que ver con un sentido teológico muy fuerte: Dios me está mandando a otro lugar no porque sea imprescindible, porque el cementerio está lleno de imprescindibles, pero Dios quiere que uno esté en un lugar porque ese es el lugar que elige”.

Sobre su nuevo destino

“Estuve en Centenario, Chalet, San Lorenzo, así que ya conozco a esa gente. Es gente muy hermosa la de La Merced”, mencionó.

Es posible que en los próximos días los vecinos intenten evitar su traslado. “Yo les diría que aceptemos los designios de Dios. El obispo es como un técnico que tiene una cantidad de sacerdotes. Pero hay una necesidad nueva, porque se enfermó un sacerdote, otro tiene cáncer, entonces tuvo (Arancedo) que tomar una decisión. Sé que el amor de la gente es muy fuerte, y les agradezco, porque siento el calor del corazón de la gente de Santa Rosa, pero les pediría que sepamos aceptar a un sacerdote excelente como es el padre Diego, les pido que le abran el corazón, porque es muy cercano a la gente y seguramente los acompañará mucho mejor de lo que yo los acompañé, y harán más obras de las que hicimos”, finalizó.

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