Volante, suplente y goleador
No se olviden de Urresti
En el segundo tiempo, Unión tenía todo para asegurar el resultado pero no la metía; Platense empató y Gugnali puso una carta en la que sólo él creyó: Urresti hizo su primer gol como profesional y le dio los tres puntos.
Por Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a Buenos Aires)
Este es un campeonato de “japoneses”, donde el único “rubio y de ojos celestes” (sólo por lo distinto) es San Martín, y ahora parece despegarse un poco Godoy Cruz, que consiguió un triunfo clave en Mar del Plata. En la paridad, mediocridad, inestabilidad, irregularidad o póngale el nombre que quiera, del resto, está metido Unión. Y cómo será todo lo que le sigue a San Martín y Godoy Cruz, que este sábado el cuarto puesto de la promoción empezó a cambiar de mano a medida que se producían las novedades: en algún momento estuvo Unión, en otro Tiro Federal y al final encontró Chacarita la posibilidad de dar vuelta el resultado y alcanzar un sitial que había perdido con esa irregularidad de la que hablamos.
¿Y Unión? Hizo lo que tendría que haber hecho antes. Contra Tiro Federal, seguro, y contra Ferro también, más allá de que el “Cabezón” Trullet está sacándole agua a las piedras con ese equipo al que recibió para salvarlo del descenso directo (tenía riesgo total de promoción) y hoy lo empieza a sacar de esa zona y a meterlo también en la lucha por la otra promoción, la que busca un lugar entre los cuatro privilegiados de arriba. Unión ganó un partido que debía ganar, como también lo era el de hace una semana atrás. No jugó bien, pero lo ganó bien. Hizo el gol de apertura cuando no lo merecía y recibió el empate parcial cuando estaba más cerca del segundo que del empate. Gugnali había tenido una lectura correcta de la situación, pero demoró unos minutos el cambio y llegó el gol de Rigoni. Lo hizo igual -metió un volante de marca (Sartor) por un delantero (Pereyra), cuando el partido estaba 1 a 1- y daba la sensación de que se había equivocado en la decisión. Sin embargo, lo puso a Urresti por izquierda y clavó un chanfle perfecto al segundo palo que le dio al equipo los tres puntos que no se discuten, porque si la “Chancha” Zárate hubiese tenido al 50 por ciento su capacidad de gol, al partido se lo definía mucho antes, seguramente cuando a Gugnali se le había ocurrido fortificar el mediocampo para cerrarlo definitivamente.
Siempre depende de los jugadores
Los técnicos podrán probar esquemas y posiblemente tengan incidencia directa en el rendimiento de un equipo, pero la mayor dependencia siempre será de los jugadores. Lo probó Gugnali, que de aquél arranque como técnico de Unión, con un media-punta (Flores) y un punta neto (Zárate), pasó a esta versión de tres delanteros que comprobó aquella regla que indica que no es más ofensivo el equipo que suma hombres al ataque sino el que sabe armarse de espacios y es contundente.
En el primer tiempo, Unión llegó una sola vez con claridad al arco de Platense y fue gol. Es cierto, definió un delantero, como debía ser (¿se imaginan que jugando con tres puntas el que aparezca mano a mano sea un volante?, ¿difícil, no?), pero a la victoria final no se la dio un punta, sino un volante de esos que no tiene la obligación prioritaria de pisar el área. Entonces, se viene la pregunta obligada: ¿en qué mejoró, se ayudó o cambió Unión con los tres puntas? En nada. Así de contundente. Porque en todo lo demás, el equipo continuó repitiendo viejos vicios, algunos de ellos preocupantes a esta altura de los acontecimientos. A saber:
* 1) Unión sigue siendo un equipo sin confianza para manejar la pelota. A veces con problemas para recuperarla en un sector lejano a su propia área, como ocurría en el segundo tiempo, cuando arriba no se definía y abajo empezaban a trabajar demasiado los defensores y por eso Gugnali empezó a pensar en meter un cambio que, posiblemente, demoró un poco más de la cuenta hasta que Platense empató.
* 2) El equipo ha perdido esa considerable dosis de firmeza que transmitía en defensa en otros momentos. Se cometen errores de distracción que antes no eran comunes (fijarse cómo llegaron los goles de Atlético de Rafaela, Ferro y Tiro Federal), imprecisiones que no se pueden tolerar (ayer, Carabajal, con el partido 0 a 0, le regaló una pelota a Platense en la salida que terminó con un remate de Madrid en el travesaño y la salvada posterior sobre la línea de Mosset).
De todos modos, el partido permitía que el mediocampo sea sólo un sector de paso, sobre todo en el segundo tiempo. Se soltaban Zapata por derecha o el Coqui Torres por izquierda y ganaban, pasaban al ataque y se sumaban a los tres de arriba. Eran cinco hombres para atacar (si algo no se le puede ni debe reprochar al equipo fue la actitud ofensiva con la que se encaró el partido). Y así Unión estuvo más cerca del segundo que Platense del empate, pero con gruesas fallas en la definición por parte de los delanteros (sobre todo Zárate) y necesitando de un volante (Urresti) para ganar el partido.
¿Se podrá sostener este esquema en el tiempo? No se sabe. Dependerá, como siempre en fútbol, de los jugadores. Que se justifique meter tres puntas (hoy, por ejemplo, Márquez debe jugar porque viene “dulce” con el arco rival) porque el equipo se convierte en más agresivo (algo totalmente relativo si analizamos el partido de ayer), y también si en el medio se bancan con uno menos.
Unión, en casi todos los partidos, fue un equipo que careció de volumen de juego y control del mismo a través de la tenencia de la pelota y jugando con 4 y hasta 5 volantes. ¿Se bancará mucho tiempo jugar con 3 sin convertirse en un equipo totalmente partido y desequilibrado?
Es una pregunta cuya respuesta tienen el técnico y las circunstancias.
Hablando del técnico...
Gugnali es, básicamente, un buen tipo. Y aprendió a querer a Unión, a respetarlo como la institución que le da trabajo y la que le brindó la posibilidad de haber llegado hasta lo más alto de su carrera como entrenador hasta este momento.
Y habrá sido por eso que en medio del dolor de aquella derrota con Tiro, dio a entender a los dirigentes que, si era necesario, iba a dar un paso al costado. Como también sabía que una derrota ante Platense lo iba a colocar en una situación difícil de ser sostenida sin cuestionamientos.
Gugnali sabe las generales de la ley: este plantel fue armado con el objetivo de ser protagonista y pelear por algo. Y lo está consiguiendo, por más que muchos piensen que Unión debía ser el San Martín o el Godoy Cruz de esta temporada.
Nada está perdido todavía y no hay un fixture tan complicado en el horizonte como para tenerle miedo a una eventual y buscada clasificación para una promoción.
Gugnali es el primero en entender que está metido en un “baile” del que ya no puede salir. Refugiarse en la respuesta de sus jugadores y en un apoyo implícito de la dirigencia, son sus respaldos. De ahí en más, todo depende de él. Inclusive, su futuro, dentro o fuera de Unión, porque si Gugnali clasifica al equipo, no lo asciende y, por lo que sea, no se queda en el club, tendrá ya un nombre y una chapa que le permitirá ser tenido en cuenta por cualquier institución para continuar trabajando.
Síntesis
Platense: Migliardi; Beraldi, Rodríguez, Adrián González y Báez; Nicolás Torres, Alvarez, Rigoni y Madrid; Gómez y Concistre. A.S.: Abraham. Estuvieron en el banco: F.López, Yacoruzzi y Frean. D.T.: Eduardo Rampi.
Unión: Aseff; Fontana, Mosset, Carabajal y Yacob; Zapata, Serrizuela, Jorge Torres; Pereyra, Zárate y Márquez. A.S.: Ojeda. Estuvieron en el banco: Marcos Torres, Alejandro Pérez y Casanova. D.T.: Claudio Gugnali.
Gol en el primer tiempo: a los 32 m Márquez (H).
Goles en el segundo tiempo: a los 23 m Rigoni (P) y a los 45 m Urresti (U).
Cambios: en el segundo tiempo, a los 9 m Arce (P) por Alvarez; a los 15 m Borlenghi (P) por Gómez; a los 29 m Sartor (U) por Pereyra; a los 38 m Urresti (U) por Jorge Torres; a los 42 m Pablo González (P) por Rigoni y Weiner (U) por Márquez.
Amonestados en Unión: Fontana, Zapata y Pereyra.
Árbitro: Javier Ruiz.