Edición Online | 18-07-2008 | 12:44
Última actualización | 12:45
Cada vez peor
Siguen los asaltos en barrio Sur
Los negocios de esa zona siguen de mal en peor en materia de seguridad. Otra vez fue asaltada una agencia de quiniela de 4 de Enero al 1200. Igual suerte corrió una farmacia de 9 de Julio 1100, donde se estuvo al límite de un desastre. Los comerciantes reclaman protección.
Una agencia de quiniela y una farmacia resultaron blanco de asaltos a mano armada, en sendos golpes cometidos recientemente en el barrio Sur de nuestra ciudad.
* El último de los sucesos ocurrió ayer, al cierre del horario de comercio —minutos antes de las 20.30— y tuvo lugar en una agencia de quiniela ubicada en 4 de Enero al 1200.
Quienes comandaron la acción fueron dos sujetos, de unos 20 años aproximadamente, los que actuaron armados y a cara descubierta. “Su aspecto era normal por cuanto estaban muy bien vestidos”, dijeron hoy testigos del episodio.
Una vez en el interior del local sacaron a relucir un arma de fuego y redujeron a Carlos Ferro, propietario del negocio. Uno de los cacos pasó detrás del mostrador y se apoderó del dinero de la recaudación, además de un teléfono celular, otro inalámbrico, una moderna navaja y una valija con documentación del comercio. Mientras, el compinche revisó parte del mobiliario del lugar.
Logrado su objetivo, los malvivientes se retiraron con dirección hacia el pasaje Cervantes —ubicado a escasos metros hacia el norte—, donde abordaron dos motocicletas, con las que se dieron a la fuga.
Por su parte, Ferro subió a su automóvil particular e intentó una persecución, aunque para esa altura, la distancia ganada por los rufianes ya los hizo inalcanzables.
Harto
En diálogo con este diario, el comerciante reflejó su —comprensible— estado de indignación. “Esto ya está llegando a un límite peligroso. Llevo ya una decena de robos en poco menos de un año. Antes teníamos una custodia policial, pero desde que asumió este gobierno nos dejaron librados a la buena de Dios”.
“Yo no pretendo que cada negocio tenga un policía en la puerta, pero por lo menos que se intensifiquen las tareas de patrullaje, de vigilancia, de inteligencia, que permitan parar un poco todo esto. Así no podemos seguir, es muy desalentador tener que vaciar la caja para que se la lleven los delincuentes”, agregó.
Al borde del desastre
Pero mucho peor fue lo que sucedió en la Farmacia Mansilla, de 9 de Julio al 1100, donde se estuvo al borde de una masacre.
Como en la mayoría de los casos el atraco sucedió a última hora de la tarde. La puerta de acceso a dicho comercio tiene un cierre electrónico. Sin embargo, los cacos se ganaron el interior del local aprovechando el ingreso de una clienta.
Lo que siguió fue una pesadilla. En el interior del negocio había ocho personas. Cinco clientas, además de la farmacéutica. En la parte posterior del local, se encontraba el esposo de la profesional junto a su hijo, menor de edad.
Delirio
Uno de los ladrones se lanzó contra las clientas, a las que comenzó a robarles, pero no tuvo en cuenta que iba a encontrar resistencia de parte de la mayoría. Las mujeres se negaban a entregar sus carteras, aunque finalmente el rufián se apropió de los teléfonos celulares y de algunos pesos.
En simultáneo, el otro delincuente arremetió contra la caja registradora, para luego hacerlo con las estanterías donde estaban los medicamentos. Buscaba Rivotril y Roipnol. Pero mientras el sujeto se alzaba con todo una de las clientas lo insultaba a viva voz, narró hoy uno de los testigos.
A su vez otra mujer pasó por detrás del mostrador y buscó al esposo de la farmacéutica que estaba en otra dependencia. “¡Están robando en la farmacia!”, fue el grito de alerta.
Tras ello el hombre salió corriendo y se trabó en el lucha con uno de los delincuentes. La disputa llegó a su término cuando el esposo de la mujer sintió el caño de un arma en su cabeza. “Quedáte quieto o te quemo” fue la orden que impartió el asaltante que apareció para
rescatar a su compinche
Al cabo de unos minutos ambos sujetos se dieron a la fuga. Claro que cuanto alguien intentó perseguirlos recibió como respuesta dos disparos, los que rozaron la puerta del negocio. De terror.