Edición Online | 05-09-2008 | 13:08
Si no vuelve Valdemarín, hay que tirarle el peso al "Bichi"...
¿Es momento de pensar en el goleador en función de tal?
Fuertes ya entró en dos partidos, Cardetti no la mete, Tito está en una época de sequía y el ex Vélez se recupera de una lesión. Hoy, pensar en el goleador histórico como una solución para los goles que no llegan de los puntas, no es una utopía.
Por Enrique Cruz (h)
Colón marcó 7 goles en 4 partidos. Primera conclusión: gol, al equipo, no le falta. De esos 7 goles, sólo uno fue convertido por un delantero y de penal (Ramírez contra Gimnasia de Jujuy). Penal que ni siquiera le cometieron a un delantero (el “damnificado” fue Capurro). Segunda conclusión: a Colón no le falta gol, pero sí a los delanteros. Tercera y obvia conclusión: se necesita que aparezca la capacidad y la eficacia de aquéllos que tienen la misión prioritaria, dentro del equipo, de meterla.
El Turco Mohamed eligió a Ramírez y a Valdemarín como los delanteros titulares. Y fue obvio, en su momento, teniendo a Esteban Fuertes en pleno proceso de recuperación y con la necesidad de ir ganando ritmo y competitividad con partidos. Una cuestión natural; natural porque a cualquier jugador le hace falta tiempo después de romperse los ligamentos cruzados, y natural por una cuestión de edad: el “Bichi” ya no es un pibe.
Pero creo que ha llegado el momento de pensar en el goleador en función de eso, de goleador. Si Valdemarín está en condiciones de retornar, es una buena carta que tiene el Turco. Uno tiene la sensación de que Valdemarín va a hacer lo que sabe en Colón, que es meter goles. Falta que se le abra el arco, como también uno espera que lo mismo ocurra con Tito Ramírez, que ya sabe de épocas de sequía (perdón por la palabra en estos tiempos tan rigurosos para el campo) y de buenaventura.
Si el hincha de Colón cree que Fuertes volverá a ser el mismo del 2000, se equivoca. Pasaron 8 años. De todos modos, hay que tener respeto y memoria por el goleador. Fuertes no necesitó recuperarse y volver a jugar porque le falte dinero o gloria. Vuelve porque cree que tiene todavía hilo en el carretel y cree conscientemente que puede ser útil en este proceso de Colón que aún necesita de la ayuda de resultados para escapar de una zona que exige de cierto compromiso matemático. El aporte de Fuertes puede o no ser trascendente, se verá; pero los grandes goleadores siempre han hecho goles, hasta el fin de sus carreras. ¿Por qué no pensar en que esa virtud sigue intacta en Fuertes? Nada ni nadie lo impide. Y quizás éste sea el momento, si es que no llega en las mejores condiciones Valdemarín, o el técnico siente que deba preservarlo para el partido entre semana con Lanús, para que el “Bichi” aparezca entre los 11 ante Banfield.
De una manera o de la otra, con Fuertes o con Valdemarín, aún con un Cardetti al que le cuesta una enormidad reencontrarse con el gol —convengamos que hay diferencias en cuanto a eficacia entre el “Chapulín” y el “Bichi”, se me ocurre más goleador Fuertes que Cardetti—, Colón necesita encontrar una dupla que sea temible. Al menos, que aporte una mejor eficacia y contundencia frente al arco rival, cosa que hasta ahora no tiene.
“Uno de los secretos es que el Turco parece un compañero más; y a esa confianza hay que responderle”. La frase es de uno de los últimos en incorporarse al plantel: Salustiano Candia. Y encierra todo un compromiso de códigos y relaciones que luego se observan en el trámite de un partido. Si Colón tiene capacidad de lucha, si los jugadores entran convencidos de lo que tienen que hacer, si aún cambiando de posiciones le rinden, es porque el técnico tiene esa virtud. Hasta ahora, al “Bichi” lo fue llevando coherente y respetuosamente. Quizás porque esperaba más de un Cardetti o del propio Ramírez. Hoy es el momento que los jugadores le respondan y que alguno se destape. Él deberá tomar decisiones. Individuales pero pensando en el equipo, que es lo que más interesa.