Un niño de 11 años fue elegido “Voluntario del año 2008” por la Red Solidaria de Firmat. Se trata de Valentín Melo, un chico que sorprende día a día por su amor incondicional hacia el prójimo, su carita de inocente y su inmenso corazón emprende movidas solidarias para ayudar al más necesitado. Esta es su pequeña gran historia:
En vez se estar “enganchado” a una computadora en un cíber, o sentado en algunos sectores de la ciudad donde se reúne la juventud firmatense a hacer nada, Valentín con su bicicleta roja y su carrito de madera recorre las calles juntando lo que haga falta para ayudar al que más lo necesita: comida, juguetes, tapitas de botellas, cartón o plástico. Por esta gran vocación de servicio, la Red Solidaria Firmat, dirigida por María de los Angeles Sacnun lo premió con el galardón de “Voluntario del Año”.
El primer carrito lo armó él en 2007, bajo su propia iniciativa y utilizando unas ruedas que sacó de una máquina de cortar pasto. Allí apilaba los manojos de laurel que sacaba de la huerta de su abuelo y los vendía para ganar algo de dinero.
"A fines de 2007 iba a vestir el carrito con motivos navideños y se me ocurrió ir casa por casa juntando comida para las Fiestas, como pan dulce para los chicos del hogarcito de Niños. No les había dicho nada, así que fue todo sorpresa para ellos", comentaba Valentín al recordar la primera movida solidaria que organizó. La generosidad de sus vecinos lo ayudaron a conseguir comida, ropa y también juguetes. "Siempre alguno de mis amigos me acompañaba a juntar las cosas, así que fuimos todos a entregar las cosas al hogar", decía este niño con mirada pícara y sonrisa cómplice.
Hace pocos días, su papá, Julio, que tiene una carpintería, le armó un carrito más grande y resistente. Cuenta con luces para que lo vean de noche, guiños para respetar las reglas de tránsito y música. "Después de la movida de Navidad, el carrito que tenía quedó destruido, así que le armé otro nuevo", explicó su papá y agrego que “lo bueno de vivir en un lugar como Firmat es tener la tranquilidad de que podes dejar a tu hijo que vaya por las calles y los negocios solo. Eso no se paga con nada. Así es como te enteras de todo, lo bueno y lo malo", sostuvo Julio, oriundo de Mar del Plata.
Manos a la obra En abril, cuando se enteró por medio de su mamá que el hospital Garrahan estaba juntando tapitas, fue a hablar con la directora del Instituto Virgen de la Merced -del cual es alumno- para organizar una campaña en toda la escuela. "Nosotros no sabíamos nada de esta iniciativa. Valentín vino un día a contarme y le propuse que invitara al resto de los alumnos del colegio a participar. Pusimos una caja y él todos los días las recogía", contó Norma Leiva, directora del colegio.
Valentín se entusiasmó con esta acción y empezó a llevar tachos de helado a todos los negocios, supermercados y verdulerías para que ellos también pudiesen sumarse. Una vez por semana hacía el recorrido y llevaba todo lo recaudado al local que tiene Red Solidaria en esta ciudad, que logro juntar 50.000 tapitas además de papel que fue todo destinado al Garrahan.
Premiado por su generosidad Los kilómetros que recorre Valentín montado en su bici hizo que esta se vaya desgastando con el tiempo y, como forma de reconocimiento al gesto solidario que tiene para con los demás, sin pedir nada a cambio, Red Solidaria y el diario regional Pueblo le obsequiaron una flamante bici de color gris.
Valentín, sorprendido por el regalo, recibió la bicicleta con una enorme sonrisa y aclaró que no la iba a usar para el carrito. "Esta me la quedo para pasear", dijo entusiasmado este chico al que le gusta la electricidad, tiene mucha facilidad para las caricaturas y juega al rugby.
A sus actividades solidarias también se suma la de colaborar con la patrulla ambiental juntando papel y botellas. Allí también lo premiaron por su labor solidaria con lámparas de bajo consumo y bolsas de compost.
Crecer con valores Desde la escuela destacaron la importancia que tiene la familia en este logro. "Se nota que viene de una familia que tiene los valores muy arraigados. Es simple: no se da lo que no se tiene", enfatizó Leiva.
"Mi otro hijo, que acaba de terminar la secundaria, también recibió una mención especial. Uno trata de educarlos para que sean buenas personas, así que estamos muy orgullosos", dijo María de los Ángeles, su madre.
Emblema barrial
Su carrito ya es un emblema en su barrio y lo lleva a cada acontecimiento relevante. Por ejemplo, durante la época del conflicto del campo con el gobierno fue con su familia al corte de la ruta 33, con el carrito adornado con la bandera argentina.
Aunque su hermano mayor, Ulises, lo tilda de cartonero porque anda juntando cosas de la calle, Valentín se sube todos los días con una sonrisa a su bici y emprende su viaje, con la seguridad de que cuando se propone algo, lo consigue.