Una patrulla de la Seccional 4ta. apresó el miércoles pasado a un chico de 15 años, acusado de matar de un disparo en el pecho al oficial principal de 48 años, Antonio César Flores, el 13 de diciembre del año pasado. El menor estuvo privado de la libertad después del crimen, pero como es inimputable por la edad, la Justicia lo puso bajo la tutela de sus padres.
Pero quienes debían hacerse cargo de él no cumplieron la promesa, porque Claudio volvió a quedar involucrado en un hecho delictivo.
El miércoles pasado, alrededor de las 4 de la madrugada, fue arrestado junto a otro joven de 18 años en Dr. Zavalla y Catamarca. Según las actuaciones policiales ambos habrían intentado robarse una moto Zanella 125 cc que estaba estacionada y para ello rompieron el traba volante del rodado.
Viejo conocido
En la edición del domingo 13 de diciembre, cuando se informaba del deceso del policía, El Litoral ya sabía que: “Pese a su corta edad, el tal Claudio es un “viejo” en eso de andar en problemas con la ley. Tiene una reconocida “trayectoria” como ladrón de motos. Es más, en los últimos 15 días, su domicilio fue allanado dos veces, siempre por el mismo motivo: la búsqueda de motos robadas”.
A ese mismo domicilio fue devuelto por la Justicia, con el aval de los organismos del Estado provincial que hicieron un seguimiento del caso. Como si fuera poco, el crimen de Flores ocurrió tras un intento de robo de moto, que el policía resistió con su arma reglamentaria. Aquel 13 de diciembre varios estampidos se escucharon en las calles del barrio Roma.
El oficial de 48 años transitaba por las inmediaciones del parque Juan de Garay, cuando sufrió el intento de robo. Regresaba de su trabajo en la Primera Zona de Inspección, en dirección a su casa de Roque Sáenz Peña al 3000. Iba en una moto Guerrero 110 cc cuando fue sorprendido en medio de la oscuridad.
Persecución y muerte
Rápidamente repelió el ataque y emprendió una persecución por las calles del barrio, hasta que dos cuadras más adelante, en Juan Díaz de Solís al 2800, una bala lo alcanzó en el pecho. El disparo se correspondía con el de una pistola Browning 9 mm. con numeración limada, que más tarde apareció en poder del menor en cuestión.
El chico también resultó herido, por lo que fue trasladado al hospital Cullen. Allí permaneció internado algunos días, hasta que una Junta Médica convocada por la jueza de Menores N° 1, Susana Giordano de Bilich, determinó que podía quedar alojado en la División Asuntos Juveniles.
La jueza había pedido a los organismos públicos competentes que se comprometan con la situación. Para ello convocó a la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia; la Dirección de Justicia Penal Juvenil; y la Defensoría del Pueblo.