"La Voz de la Región" pudo acceder a este documento exclusivo que muestra a una mujer sancarlina, simulando ser una clienta en una farmacia de la ciudad. Las imágenes muestran a la mujer mientras robaba cremas de valor de una de las vitrinas cercanas a la puerta de ingreso al comercio.
La femenina que tiene alrededor de 40 años de edad, se muestra ejecutando la maniobra delictiva, con total impunidad, despreocupada, aprovechando el descuido de las empleadas. Esta modalidad de delito ha crecido notablemente en negocios de bijouterie, supermercados, almacenes, panaderías, kioscos, farmacias, etc, según advierten los mismos propietarios que pueden corroborar la faltante, en algunos casos.
En muchas oportunidades, el comerciante no asienta la denuncia y cuando puede observar directamente la acción delictiva procede invitando al "cliente" a que se retire del local previa devolución de lo robado, haciendo uso además de su derecho de "reservarse el derecho de admisión", porque suele pasar que estas personas, sin vergüenza alguna, vuelven a querer comprar en el mismo lugar pasado el tiempo.
Suelen atribuírseles estas acciones a menores, a los que se los justifica (lo que no quiere decir que sea correcto) cuando se asegura que se trata de travesuras; pero la realidad indica que quienes delinquen son personas mayores que no pueden controlar la tentación de llevarse algo que les es ajeno, "que lo tienen al alcance de sus manos".
Las imágenes muestran como ejemplo, a esta mujer en Farmacia Calcaterra, cuando robaba unas cremas importadas, marca Triartiline (de origen francés) que tienen un valor importante; pero posteriormente de haberse dado conocimiento público del caso, otros comerciantes de nuestro medio, que fueron víctimas de este tipo de situaciones, confirmaron que la modalidad crece en negocios de variados rubros. Ante esto, la mayoría ha decidido extremar medidas de seguridad, comprando espejos, resguardando la mercadería de mayor valor en vitrinas, colocando cámaras, o pidiendo los bolsos de mano a la entrada de cada local comercial.
Lamentablemente este tipo de sucesos que la sociedad toda repudia, ocurren en una ciudad pequeña como la nuestra, donde la información trasciende rápidamente "por el boca en boca" y que indefectiblemente le traerá a sus implicados una condena social difícil de olvidar, atentando con su libre transitar, accionar diario y hasta con la posibilidad laboral.
Fuente: La Voz de la Región
Una práctica cada vez más frecuente en la zona
Una mujer robó una farmacia y la filmaron
Una mujer simuló ser una clienta en una farmacia de San Carlos para cometer un robo. Aprovechó la distracción de la persona que la atendía para sustraer cremas que estaban expuestas en la vitrina.

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