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Edición Online | 09-03-2010 | 14:21

El fiscal apeló la libertad

Procesaron a empresario esperancino

Está acusado de privar de la libertad y golpear a un muchacho que salía con su ex mujer y a un empleado que pretendía cobrarle una deuda. El delito se agrava por la participación de más personas.

La Justicia procesó al empresario esperancino Martín Nicolás González, y a sus dos colaboradores, Fabio Ricardo Gerchen y Fabián Omar Andrés, como probables autores penalmente responsables del delito de “privación ilegítima de la libertad reiterada en número de dos, agravada por la participación de 3 o más personas”. 

La resolución firmada por el juez de Instrucción Segunda, Nicolás Falkenberg, data del 15 de febrero y se encuentra apelada tanto por el fiscal como por la defensa de los imputados. 

El juez Falkenberg analizó dos hechos denunciados en la ciudad de Esperanza, en los que González aparece como principal sospechoso.
El primer caso data del 6 de octubre del año pasado, por la privación de la libertad denunciada por Cristian Toani. 

Celos y venganza 

La víctima, empleado de un lavadero de autos, habría mantenido una relación sentimental con la ex esposa de González. Para el juez se encuentra probado que ese día de octubre, alrededor de las 11.30, Toani fue llevado engañado por un supuesto cliente hasta la denominada “curva de la muerte”, donde los interceptó un VW Pointer. 

En medio de un descampado dos personas lo obligaron a descender del auto y a los golpes lo trasladaron hasta un campo cercano. En aquella ocasión, Toani logró identificar a “Harry” Gerchen, de 41 años, como uno de sus captores y más tarde hizo lo mismo con Martín González, de 31, quien habría ordenado que lo golpearan hasta desfigurarle la cara a modo de escarmiento por salir con su ex mujer. 

Por ese episodio, el abogado Jorge Nemirovsky, perteneciente al estudio jurídico de Claudio Torres del Sel, dijo que “estamos esperando el careo entre mi cliente (Toani) y González”. Además, destacó la importancia de la declaración de un testigo, también empleado del lavadero del que se llevaron al muchacho. 

Las detenciones 

Sin embargo, lo que desencadenó las detenciones y el avance del expediente judicial fue una segunda denuncia radicada el 2 de febrero último, en la que tomó intervención el juez de Instrucción Quinta, Darío Sánchez. 

Ni bien le informaron del caso, el magistrado ordenó a la policía del departamento Las Colonias que detuviera a los tres hombres, claramente identificados por un peón de albañil que, tras ser despedido, había intimado a González para cobrar una deuda. 

Dicho reclamo desencadenó la venganza del dueño de la industria plástica que lleva su nombre. Este citó a su ex empleado “bajo engaño” en un edificio de calle Las Heras al 800. Mediante un llamado anónimo le solicitó que se dirigiera hasta el lugar para hacer un presupuesto. 

Una vez allí, fue privado de su libertad y mediante tormentos lo quisieron hacer firmar un documento relativo al asunto laboral que mantenían, firma que en definitiva no se concretó. 

Con una picana 

Para justificar las imputaciones, la Justicia no sólo contó con el testimonio de la víctima, sino que además atestiguó en su favor la esposa, que estaba afuera, esperándolo, cuando comenzaron a escucharse los gritos. Además, el médico policial constató las lesiones, que podrían ser de una picana eléctrica o algo similar. 

El trabajador de la construcción, de apellido Juárez, acusó a González, a Gerchen, y a Fabián “Pajarito” Andrés, de 27 años. Los dos últimos negaron la presencia de González en el sitio, pero el juez que los procesó sostuvo que lo hicieron por una cuestión de lealtad. 

Los tres permanecieron diez días detenidos, hasta que con el procesamiento el juez les concedió la libertad.


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