Era hijo de un oficial, jefe de la comisaría de Wheellright, el agente de 18 años que murió anoche, tras un enfrentamiento armado en la ciudad de Rufino.
Un joven agente de la policía santafesina de 18 años de edad murió anoche tras ser intervenido quirúrgicamente en la Clínica Santa Fe de la ciudad de Rufino, nosocomio al cual había ingresado poco antes de las 22 con una grave herida de bala en el vientre.
Emiliano Jorge Celis, quien formaba en la patrulla que interceptó el automóvil Renault 9 de color rojo usado por tres delincuentes en fuga se disponía a detener a uno de ellos cuando otro abrió fuego desde las sombras y lo hirió de muerte.
El agente Celis, ante la desesperación de sus compañeros, fue llevado hasta la Clínica Santa Fe, centro médico al cual, entre otros camaradas interesados por saber de su suerte, llegaría su propio padre, el comisario principal Teófilo Celis quien se desempeña como jefe de la Comisaría 9a. de Wheellright.
También desde el lugar del enfrentamiento fue retirado y llevado a un centro asistencial uno de los ladrones, un tal Diego Fernando Guzman, de unos 28 años de edad. Y esposado, pero ileso, sería retirado un segundo malviviente -Enrique del Valle Zapata, de unos 40 años-, quien tendría último domicilio conocido en la ciudad de Córdoba.
El desencadenante de la desafortunada acción policial se había producido alrededor de las 21.30 cuando a la Comisaría 3a. llegó la noticia de un robo perpetrado en una casa de familia. Del ilícito consumado en calle Cobos 439 habían sido víctimas Lilia Teresa Giordano (62) y Santiago Guillermo Spoda (70).
Los nombrados fueron sorprendidos por los delincuentes que ingresaron a la casa y los encañonaron con armas de fuego, los ataron de pies y manos, y los despojaron de una cadenita y dos alianzas de oro, además de algo de dinero, no más de trecientos pesos en efectivo.
La reacción de los uniformados fue rápida y se produjo, al parecer, apenas los malvivientes abandonaban la escena. Entre otros policías marcharía el novato Celis, quien en medio de un confuso y violento cuadro caería malherido en la intersección de las calles Catamarca y Rosa Boussy.
En ese lugar la comisión que integraba Celis interceptó a los delincuentes, de los cuales dos fueron capturados mientras que un tercero logró eludir el cerco al volante del Renault, cubriendo a tiros su retirada.
No estaba claro todavía esta mañana de cuál de todas las armas accionadas en la encerrona partió el disparo que acabaría con la vida de Celis, si del conductor en fuga o del tal Guzman, por ejemplo, quien presuntamente abrió fuego parapetado tras unos árboles, refugio que alcanzó a la carrera apenas dejó el automóvil.
El malogrado procedimiento recibe críticas. Dos capturas al costo de la vida de un joven agente, es un ejemplo del riesgo que corren los cadetes que, apenas egresados y dudosamente pertrechados, deben hacer el duro e incierto trabajo de calle sin estar maduros para ello.