Aguante “Turco”. Este trapo resume la aceptación que tiene Mohamed en la parcialidad sabalera.- Foto:Pablo Aguirre
Ignacio Andreychuk iandreychuk@ellitoral.com
Los resultados echan técnicos. Eso está más que sabido en el ambiente del fútbol. Antonio Mohamed entiende (y lo dijo) que no hay un entrenador que resista varias derrotas consecutivas en la Primera División de la Argentina. Y a pesar de que Colón llegaba anoche al duelo ante Gimnasia de La Plata con dos caídas muy ruidosas en el lomo, los cuatro costados del Brigadier López recibieron al “Turco” con una ovación, como dándole fuerzas de cara al futuro.
Los colonistas confían en la capacidad del técnico para dar vuelta la historia. Ya lo hizo dos veces: cuando arribó a Santa Fe y el equipo peleaba por no descender, y luego de una derrota categórica frente a Arsenal, en Sarandí, tras la cual se empezó a barajar la posibilidad de que Mohamed se alejara. Pero siempre hubo una respuesta, al menos desde lo numérico.
Hoy, las fechas pasan y Colón se encuentra en el medio de un pantano. Estuvo puntero, luego cerquita y ahora más lejos. Pero lo preocupante es la sensación de desconfianza en algunos jugadores, que lógicamente afecta en lo colectivo. Otra cuestión inquietante para el DT es la cantidad de lesionados que aparecieron en el plantel desde que comenzó el 2010.
Como siempre sucedió, estas contingencias se trasladan a la tribuna. El hincha comienza a preguntar si “hay algo en el grupo”, si “está todo bien con el técnico”... Casos hay, miles. Y el primer fusible es el cuerpo técnico.
Sin embargo, en Colón existe un romance entre los hinchas y Mohamed. Ellos le tienen paciencia. Lo critican, claro, pero desde otro punto de vista y con otra intención. Anoche todo quedó reflejado en los mensajes que se plasmaron en banderas y carteles: “Turco: no te vayas. Te re bancamos”.
Minuto a minuto
Primero, saludó a la platea este, luego a la cabecera norte y finalmente a los plateístas de la oficial. Mohamed comenzó su propio partido desde el banco. Dio muchísimas indicaciones en los minutos iniciales, sobre todo a los defensores y los mediocampistas.
El “Turco” tuvo que resolver el primer inconveniente: la lesión de Pellerano. Allí ingresó Capurro y no hubo que modificar nada. Mostró tranquilidad en el gol de Gimnasia, sin demasiado sobresalto por la desventaja.
Con el correr de los minutos, el técnico sabalero sí comenzó a inquietarse. Lo habló mucho al “Chacho” Coudet para que fuera la manija del medio hacia arriba. Y cuando llegó tanto de Goux para marcar el 1 a 1, el “Turco” respiró con mayor serenidad, sabiendo que quedaba todo el segundo tiempo para revertir el resultado.
Al pitar Lunati el arranque del complemento, la intensidad bajó por parte del entrenador rojinegro. Sobre los 15 minutos, las indicaciones del “Turco” se hacían escuchar, pedía más control de la pelota en los pies de Bertoglio y Coudet.
Salió Bauman, entró Ramírez; luego ingresó Nieto por Bertoglio, golpeado. Desde allí, Mohamed observó con detenimiento, en su asiento, cada acción del equipo. Por supuesto que el final del cotejo alborotó a todos, porque era un ida y vuelta electrizante, sin filtro en el medio, pero tampoco con grandes ideas de ambos conjuntos.
Culminó el partido. Los hinchas respaldaron al entrenador y le dieron una ovación al plantel colonista en señal de aliento, para que estas cuatro fechas de malos resultados y flojos rendimientos queden atrás y Colón vuelva a ser protagonista del Clausura 2010.
No habló
Tras la finalización del empate en un gol entre Colón y Gimnasia, el técnico Mohamed decidió no realizar declaraciones.
Se lo vio en la zona de vestuarios, saludó a sus familiares y parecía de buen ánimo. Durante la semana, el “Turco” repasará este partido pero, fundamentalmente, pensando en traerse los tres puntos del Nuevo Gasómetro.