La propuesta de debatir una nueva ley de Coparticipación Federal que lanzó el ex presidente Néstor Kirchner la semana pasada para neutralizar la discusión sobre el Impuesto al Cheque, no termina de convencer a nadie. Ni siquiera a gobernadores alineados forzosamente con la Casa Rosada, que en esta oportunidad no se deciden a ordenarle a sus legisladores votar en contra de una iniciativa que favorecerá a sus provincias fiscalmente.