El volumen e intensidad de la lluvia permitió el escurrimiento del agua
En una recorrida realizada por El Litoral por barrios que se inundan con facilidad se pudo comprobar que si bien el agua permaneció en las calles por unas horas, en determinados sectores deslizó con facilidad.
La pileta vacía. En Gorriti, el agua estuvo hasta las nueve, después escurrió “bastante rápido”. Un comerciante comentó que durante la semana la Municipalidad retiró tierra acumulada en la calle, lo que impedía que el agua corriera.- Foto:Amancio Alem
De la Redacción de El Litoral redaccion@ellitoral.com
En el informe emitido a las 10 por la secretaría de Prensa de la Municipalidad se especificaba que en la ciudad había llovido desde las cinco de ayer y hasta ese momento 106 milímetros en total.
Para verificar el comportamiento del agua en barrios que comúnmente sufren anegamientos El Litoral realizó una recorrida por avenida Gorriti y avenida Facundo Zuviría.
Pedro tiene su negocio de lubricantes para vehículos en Gorriti y San Lorenzo; en la última lluvia el agua entró a su local. Parado en la puerta señaló que “si venían una hora antes le podían sacar fotos a la pileta de nuevo. Esta vez llovió más despacio y escurrió, pero si llueve fuerte el agua se queda como siempre”.
El comerciante además comentó que durante la última semana se vio personal municipal limpiando la avenida. “En la calle queda tierra acumulada cada vez que llueve y eso tapa todo”, aseguró.
Por Facundo Zuviría desde el 7000 hasta su intersección con Gorriti todo ocurría con normalidad; en el tramo durante la última lluvia era imposible transitar por el agua que se acumuló en el asfalto e incluso entró a los domicilios. Los vecinos circulaban por la avenida en auto, bicicletas o caminando y no estaba cortada con cintas plásticas. “Es verdad que no nos inundamos pero no se puede comparar cómo llovió ahora y la vez anterior”, explicó un vecino.
En Rivadavia al 5700, en barrio Villa María Selva, Yoli López vive con las bolsas de arena puestas en la puerta de su casa. “Es que con lo que llovió la vez anterior, me superó el nivel de la defensa de madera que habíamos hecho, entonces no las saqué más”, refirió.
“Ahora ya no queda nada de agua en la calle pero con el primer chaparrón de ayer se juntó mucha”, manifestó y señaló que “las cloacas de la esquina están rebasando y si llega a llover mucho entra todo a las viviendas”. También recordó que la zanja que realizaron en calle Belgrano, del otro lado de la vía que separa Villa María Selva de Sargento Cabral, “deriva el agua para acá y nos inundamos seguro”.
Agua al borde
María del Carmen, Teresa, Mirta, Laura, Mercedes, Patricia y Noemí son vecinas de Sargento Cabral que se juntaron en la esquina de Huergo y Belgrano para reclamar por su situación.
“Ayer tuvimos el agua en el borde de la puerta de nuevo, no se puede vivir así. Un funcionario de la Municipalidad vino a la mañana y nos trató muy mal”, denunciaron. Según explicaron un sujeto que no se identificó pero dijo ser ingeniero y funcionario fue al barrio y al no haber agua en la calle cuestionó los reclamos de los vecinos. “¿Dónde está el agua que supuestamente se junta acá”, habría cuestionado el hombre. Las vecinas aclararon que cuando el señor llegó “el agua se había ido”.
“Alrededor de las cinco y media el agua subió hasta las veredas y se fue a las nueve, después volvió a llover y tuvimos de nuevo el agua desde las 14 hasta las las 18. Si bien de a ratos se iba siempre tenemos el riesgo que suba y entre a las casas. Esta vez llovió despacio pero vivimos con el corazón en la boca, tengo todos los muebles arriba y ésto es así desde 2007”, detalló Laura.
En ese año construyeron el desagüe de esa esquina y “todo fue peor”. “No abren la vía para que escurra y la Municipalidad dice que limpia los desagües pero la verdad es que lo hacemos nosotros”, precisaron.
La evaluación del municipio
El secretario de Obras Públicas del municipio, Roberto Porta, manifestó esta mañana que “el sistema de desagües se comportó bien, dentro de los problemas que tenemos localizados”.
El funcionario hizo hincapié en el volumen y la intensidad de la lluvia caída desde ayer, que “varió y permitió que el agua escurriera”. Según puntualizó, la intensidad estuvo entre los 80 y 100 milímetros la hora.
Además, refirió que la bajante que viene registrando el río en los últimos días, “posibilita la filtración del agua en el suelo mientras va cayendo y lo que no, hay que sacarla”. A su vez la posibilidad de abrir las compuertas de los canales también habilita que se escurra por gravedad.
En los casos particulares de Villa María Selva y Sargento Cabral, Porta mencionó que desde el año pasado se está realizando la limpieza del conducto y “falta una obra complementaria que es el entubado del canal Llerena, que va hasta la laguna Setúbal”.
Para los problemas que habitualmente se registran en avenida Facundo Zuviría el municipio “está analizando soluciones provisorias como la realización de un canal en contra de la vía para que haga de reservorio”.
Otro de los barrios que históricamente sufre inconvenientes con las lluvias es Pompeya. Al respecto Porta dijo que “no hubo desborde del reservorio que aún no se terminó, sino que está por la mitad y ya con eso funcionó muy bien”.
Por último hizo referencia a la estación elevadora de Guadalupe Oeste -en Llerena y Dorrego- que “fue la primera vez que se puso en funcionamiento y trabajó bien. Es una intervención localizada para aliviar a 10 manzanas”.