Gustavo Peretti (*)
politica@ellitoral.com A partir de los datos proporcionados por el último censo nacional de población, hogares y viviendas -de 2010- es posible dar cuenta de los cambios en las formas de constitución y características de los hogares argentinos en general y santafesinos en particular.
La familia argentina transita desde los años ‘70 el recorrido que realizaron otras sociedades de mayor desarrollo como la Europea y la de Estados Unidos. A pesar de estos cambios el hogar nuclear, concebido este como el que está constituido por la pareja con o sin hijos, sigue apareciendo como la forma de co-residencia familiar más generalizada. Cabe aclarar que se entiende por hogar a toda persona o grupo de personas con o sin relaciones de parentesco que comparten una vivienda y se asocian para proveer en común sus necesidades vitales.
Los cambios en la constitución de los hogares, como así también las nuevas formas de vivir en familia, deben ser analizados a la luz de: a) los cambios económicos; b) las nuevas tendencias demográficas, como ser el aumento en la esperanza de vida, de la feminización y el descenso en la fecundidad; c) la mayor inserción de la mujer en el mercado de trabajo; d) el aumento de los divorcios.
Resulta interesante analizar los cambios que se dan con el paso del tiempo en la composición de los hogares y en el estado civil y conyugal de las personas, como así también las características diferenciales presentes en estos aspectos según jurisdicciones subnacionales.
Se seleccionaron tres jurisdicciones con sociedades que responden a patrones e historias demográficas diferentes. La provincia de Santa Fe, que podría representar a otras pampeanas, experimentó un fuerte crecimiento demográfico suscitado a fines del siglo XIX y principios del XX debido en mayor medida la migración europea. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) con una herencia migratoria similar a Santa Fe y con un asentamiento de tipo exclusivamente urbano, representaría a los comportamientos familiares de las grandes ciudades pampeanas como Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Santa Fe, Bahía Blanca. La provincia de Tierra del Fuego se toma como modelo patagónico, cuyo mayor crecimiento poblacional responde al aporte de las migraciones internas de la segunda mitad del siglo XX. Por otro lado, se elige a Salta como prototipo del resto de noroeste argentino, de escasa incidencia de la migración europea y patrones culturales tradicionales y conservadores.
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(*) Gustavo Peretti es director del proyecto de investigación y desarrollo “Proceso de envejecimiento y feminización de la población santafesina desde la segunda mitad del siglo XX a la actualidad”, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Universidad Nacional del Litoral.